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A los 104 años, murió el filósofo francés Edgar Morin, el “humanólogo” que promovió el pensamiento complejo

A los 104 años, en París, murió este viernes el ...

A los 104 años, en París, murió este viernes el filósofo, sociólogo y epistemólogo francés de origen sefardí Edgar Morin, informó su familia. Suerte de héroe intelectual de Francia por sus aportes cívicos e intelectuales, luchó en su juventud por la República durante la Guerra Civil Española y en la Resistencia francesa durante la ocupación nazi; en 1951, fue expulsado del Partido Comunista Francés por sus críticas al estalinismo (previas a su propia autocrítica). Creador de la teoría del pensamiento complejo, alentó las investigaciones transdisciplinarias y sentó las bases de la “educación del futuro”.

“La complejidad es el desafío que la realidad lanza a nuestras mentes, no es una ideología. Es necesario una reforma del pensamiento y una reforma de la educación que permita afrontar las complejidades, integrar los diferentes saberes y soportar las regresiones. Nos habíamos comprometido en avanzar en esa dirección. Pero ahora estamos retrocediendo”, había alertado Morin en una entrevista con el Corriere della Sera. En su libro de 2025, Lecciones de la Historia. ¿Podemos aprender de nuestro pasado?, lanzó advertencias sobre el cambio climático y el auge del nacionalismo. Su último libro fue De guerre en guerre. 1914-2026.

Nació como David Salomon Nahoum el 8 de julio de 1921, hijo único de una familia de judíos griegos laicos, originarios de Tesalónica (al unirse a la Resistencia adoptó el seudónimo de Morin); quedó huérfano de madre a los diez años. Estudió Historia, Geografía y Derecho en la Universidad de la Sorbona de París y, posteriormente, amplió su formación de manera autodidacta. Entre 1977 y 2004, publicó los seis tomos de su legado teórico, El Método, donde desarrolla su perspectiva transdisciplinaria (que aunaba ética, antropología, historia, etnografía, ecología, gnoseología y sociobiología, entre otras materias) para la comprensión de la realidad humana. Se definía como “humanólogo”. Con su primera esposa, la socióloga Violette Chapellaubeau, tuvo dos hijas, la antropóloga Véronique Nahoum-Grappe y la socióloga Irène Nahoum-Léothaud.

“Hasta sus últimos días, Edgar Morin permaneció atento al mundo, a los demás y a los grandes retos humanos que alimentaron su pensamiento -dijo su esposa, la socióloga Sabah Abouessalam-. Hoy, el vacío que deja es inmenso. Pero su valentía, su fidelidad a las personas y a las ideas, su exigencia moral y su esperanza siguen acompañándonos”.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, lo despidió en su cuenta de X: “Soldado de la Resistencia, militante y hombre libre, escritor y pensador del siglo, defensor de la naturaleza y de los pueblos, Edgar Morin era el humanismo hecho persona. Con su amabilidad y su curiosidad, no dejaba de iluminarnos. Pensamiento complejo, vida fecunda, espíritu universal. Dirijo a sus allegados las condolencias de la Nación”. En 2021, Macron condecoró a Morin con la Gran Cruz de la Legión de Honor. “Toda su vida buscó hacia dónde se dirigía la humanidad, proporcionándole las claves para comprender su evolución. Construyó sus reflexiones tomando prestado de todas las disciplinas científicas”, posteó hoy en la misma red social el expresidente francés François Hollande.

Soldat de la Résistance, militant et affranchi, écrivain et penseur du siècle, défenseur de la nature et des peuples, Edgar Morin était l’humanisme fait personne. Avec sa bienveillance, sa curiosité, il ne cessait de nous éclairer. Pensée complexe, vie féconde, esprit universel.… pic.twitter.com/3VuBBIzY9y

— Emmanuel Macron (@EmmanuelMacron) May 30, 2026

También se interesó por el cine. Después de publicar El cine o el hombre imaginario, con el cineasta Jean Rouch, realizó en 1961 el documental Chronique d’un été (“Crónica de un verano”), que retrataba la vida de jóvenes parisinos. Con la mera pregunta “¿Es usted feliz?”, surgían conversaciones sobre cuestiones de clase, raza y colonialismo. En 1964, lanzó el best seller Las estrellas de cine, con ensayos sobre Charles Chaplin, James Dean y las “estrellas-mercancía”. Durante la década de 1960, vivió casi dos años en Santiago de Chile. En 1969, fue invitado al Instituto Salk de San Diego, donde se reencontró con el biólogo y bioquímico francés Jacques Monod, que influyó en su pensamiento.

Publicó decenas de libros de ensayos, además de varios títulos de índole autobiográfica. “Odio, pues, el odio, desprecio el desprecio, rechazo lo que rechaza -escribió en Mis demonios-. Jamás realicé ese primer gesto de exclusión que es negar la mano a quien la ofrece. Nunca he anatematizado, nunca he pedido la prohibición de una voz, de una idea, de una música. Siempre he concedido, naturalmente, la primacía a la amistad sobre los intereses, las relaciones y la ideología. La calidad de la persona me importa más que la calidad de sus ideas u opiniones. Como dice Lichtenberg, ‘regla de oro: no juzgar a los hombres por sus opiniones, sino por lo que sus opiniones hacen de ellos’”.

Edgar Morin aura traversé le siècle en l’éclairant. Il a cherché toute sa vie où allait l’humanité, en lui donnant les clés de la compréhension de son évolution. Il a construit ses réflexions en empruntant à toutes les disciplines scientifiques.

Marqué par la Résistance, il a… pic.twitter.com/lyxCl3e1io

— François Hollande (@fhollande) May 30, 2026

Muchos libros de Morin se pueden descargar en forma gratuita desde su página web. Fue nombrado doctor honoris causa por 38 universidades extranjeras.

En 1999, propuso siete principios básicos para la educación del futuro, que fueron publicados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Según el filósofo, toda sociedad, independientemente de su cultura, debería alentar siete saberes: 1. Evitar la ceguera del conocimiento; 2. Garantizar el conocimiento pertinente; 3. Enseñar la condición humana; 4. Enseñar la identidad terrenal; 5. Enfrentar las incertidumbres: 6. Enseñar la comprensión de grupos diferentes de personas, y 7. La ética del género humano.

“El 8 de julio Edgar Morin hubiera cumplido la proeza de llegar a los 105 años -dice a LA NACION, desde París, el poeta y ensayista argentino Miguel Espejo-. Sin embargo, su proeza mayor fue intentar ‘traducir la inmensa complejidad de lo real’. Desde El hombre y la muerte (1951), no cesó nunca de habitar el espacio señalado por Heráclito. Su nacimiento casi fallido le enseñó lo que era ‘morir de vida y vivir de muerte’. Los seis volúmenes de El Método fueron su tentativa de sistematizar un pensamiento que, en realidad,se irradiaba en múltiples direcciones”.

Espejo define a Morin como un “judío indisciplinado”. “Hijo de judíos provenientes de Salónica no dudó en incorporarse a la Resistencia, ni en enfrentarse luego al stalinismo y denunciar sus crímenes -remarca-. Junto a Claude Lefort y Cornelius Castoriadis contribuyó a develar los aspectos inéditos de Mayo de 1968, es decir, un pensador del tiempo en que vivía. Tampoco dudó en cuestionar severamente la política del Estado de Israel”.

“Edgar Morin fue uno de los últimos sabios de la humanidad -dice a LA NACION el médico y escritor colombiano Orlando Mejía Rivera-. Su conocimiento abarcaba la epistemología, la filosofía política, la antropología cultural, el cine y la literatura. Fue un intelectual comprometido con la justicia social y solidario con la lucha contra la desigualdad del mundo, pero conservó su independencia ante partidos políticos y directrices ideológicas. El Método es su obra maestra en el campo de la epistemología: seis volúmenes en los que analizó con agudeza crítica a las ciencias duras, a la biología y a las ciencias sociales”.

“La barbarie del pensamiento está en la simplificación, en la disociación, en la separación, en la racionalización... en detrimento de la complejidad, de los vínculos inseparables y también del sueño y de la poesía. El pensamiento se ha convertido en un apéndice del cálculo, cuando originalmente el cálculo debía ser un apéndice del pensamiento. La inteligencia artificial puede dar miedo, pero yo temo sobre todo la inteligencia humana superficial”, sostuvo Morin en 2025, en diálogo con el periodista italiano Mauro Ceruti, tras cumplir 104 años.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/a-los-104-anos-murio-el-filosofo-frances-edgar-morin-el-humanologo-que-promovio-el-pensamiento-nid30052026/

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