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Antes y después: una reforma transformó un departamento a pura luz y color

“Alejandra buscaba una cocina que llamara la atención, no quería que fuera común y corriente. ‘Te voy a hacer salir de la zona de confort’, me dijo entre risas”, cuenta el arquitecto Fer...

“Alejandra buscaba una cocina que llamara la atención, no quería que fuera común y corriente. ‘Te voy a hacer salir de la zona de confort’, me dijo entre risas”, cuenta el arquitecto Fernando Peña, socio fundador de Punta Plomo. Su primer contacto fue vía Instagram; la dueña de casa estaba viviendo en Grecia, así que coordinaron una primera visita y relevamiento junto a su hermana.

Así, uniendo coordenadas lejanas, el proyecto se gestó de manera remota y con un objetivo claro: lograr una vivienda funcional, luminosa y con un sello muy personal al momento de aterrizar.

Yo venía trabajando mucho con paletas neutras y ella me impulsó a incorporar un color protagónico que resultó un acierto total.

Arq. Fernando Peña, a cargo del proyecto y ejecución.

Dar vuelta la cocina

En la planta original, la mesada estaba pegada al ventanal, bloqueando la relación con el exterior. La propuesta fue rotunda: espejar la distribución y diseñar la L al revés para liberar el ingreso de aire y luz.

 

“Aprovechamos un nicho con fondo hacia atrás para encastrar la heladera. Así, no solo ganamos espacio de apoyo, sino que logramos disimular por completo una columna que antes molestaba en el paso” , detalla.

“La abertura tenía una reja de protección completa que bloqueaba la visual. Hicimos un trabajo de herrería para recortarla y dejarla a una altura baja, armando una suerte de cantero exterior. El cambio fue radical: se liberó la vista y mejoró muchísimo la calidad espacial del departamento”

Un violeta con historia

“Jugué bastante con las texturas para generar contrastes sutiles: el piso es más mate, la mesada crema tiene un jaspeado tranquilo y el salpicadero es liso pero brillante”, explica el arquitecto.

El violeta de la cocina es un tono con el que tengo mucha historia personal. Hicimos varias pruebas con Fernando hasta dar con el tono exacto, que se destaca muchísimo gracias a la gran luz natural del espacio.

Alejandra, dueña de casa

Líneas puras e iluminación indirecta

“No me gustan los tiradores tradicionales. Por eso, desarrollamos un perfil ‘J’ incorporado en el mismo laqueado de las puertas. El mueble queda completamente depurado, con una ranura sutil como único detalle”

El encuentro del mobiliario con el techo, que cuenta con una altura considerable de 2,60 metros, fue otro de los puntos clave resueltos con ingenio.

“No queríamos hacer una alacena doble porque estéticamente quedaba muy pesada, ni dejar el espacio libre porque junta tierra. Diseñamos una garganta de iluminación indirecta que empareja cualquier desnivel del cielorraso coronada arriba por una falsa viga”, explica Peña.

Conexión versátil

Solución práctica y estética, la puerta corrediza de vidrio repartido fue una propuesta de la dueña de casa.

“Ella vio un proyecto que yo había subido a Instagram hace un tiempo y le había encantado el vidrio repartido, así que me propuso hacer algo similar, pero con la posibilidad de abrir y cerrar”, cuenta el arquitecto. “Me dijo entre risas: ‘No la voy a cerrar nunca, pero quiero tener la opción’”.

Para materializar esta idea sin alterar la continuidad visual de los solados, se diseñó un cerramiento de hierro negro a medida con un sistema de herraje muy específico.

“Prioricé que no quedara una guía tosca en el piso que interrumpiera el encuentro de los materiales. Optamos por una estructura colgante con soporte superior para que la hoja corra sin tocar el suelo. Cualquier perfil en el piso iba a molestar y a juntar suciedad”.

El truco de los 30 centímetros

En el baño principal, la prioridad absoluta de Alejandra era ganar la mayor cantidad de espacio de guardado posible.

   

“Los baños antiguos suelen tener una circulación interna en L muy poco eficiente, con la puerta pegada a la pared. Lo que hago en estos casos es correr la puerta apenas 30 centímetros hacia el centro. Así nos permite ganar un mueble completo de lado a lado con una mesada mucho más amplia”.

“Le robamos un poco de espacio a la profundidad de la ducha y creamos una mocheta dividida en dos: de un lado armamos un nicho lineal empotrado para el sector húmedo, y de la otra mitad generamos una columna de guardado vertical que queda completamente oculta detrás de una puertita”.

Detalles que hacen la diferenciaLa banquina inteligente: Para dar pendiente a los caños se requirió una banquina de 15 cm. Para atenuar el impacto visual, se diseñó un zócalo bajo y un escalón del mismo color del equipamiento, camuflando la base como parte del mobiliario. Esquinas funcionales: En las esquinas de las alacenas superiores se dejó un encuentro libre de 2 centímetros. Este recurso evita que las puertas o cajones se golpeen al abrirse y permite un acceso cómodo tipo “puerta libro” a un único gran módulo esquinero sin divisiones internas.Tecnología en el baño: El gran espejo del baño incorpora un sistema retroiluminado LED y una placa desempañadora trasera que se activa con un botón táctil, un pequeño “chiche” de confort ideal para disfrutar después de la ducha.

           

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-living/giro-de-180-grados-la-reforma-a-la-distancia-que-transformo-un-departamento-en-colegiales-a-pura-luz-nid17072026/

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