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Aprendió a usar un telar a los 15 años en Guatemala y 40 años después sus tejidos se venden en Europa

El guatemalteco Alonso Fuentes llevó sus tejidos desde ...

El guatemalteco Alonso Fuentes llevó sus tejidos desde Guatemala directamente hacia Europa. El experto lleva 40 años en el rubro y se convirtió en un modelo a seguir para todo el sector en su país.

La historia de Alonso Fuentes y su aprendizaje en Guatemala

Alonso Fuentes, tejedor de 59 años, reside y opera su taller en el caserío Llano Grande, una localidad de San Pedro Sacatepéquez, Guatemala. Su trayectoria con el telar de pie comenzó a sus 15 años cuando decidió aprender una profesión de utilidad.

De acuerdo con un reporte del diario guatemalteco Soy502, su padre, Serapio Fuentes, impulsó al joven a buscar un oficio artesanal para asegurar su sustento y abrir nuevas oportunidades.

Con este propósito, envió a Alonso con Adolfo Domínguez, un reconocido maestro tejedor que gozaba de gran reputación en San Marcos.

La fase inicial de formación contempló un año de instrucción para asimilar el manejo de esta maquinaria rústica de madera. No obstante, el aprendiz asimiló el funcionamiento del telar en solo tres meses gracias a su disciplina diaria y a su dedicación.

Desde aquel momento, el artesano guatemalteco fabricó telas típicas para la posterior confección de camisas y otras prendas tradicionales de uso diario.

El tejedor adaptó su producción a los requerimientos del mercado actual sin descuidar las metodologías ancestrales que definen el arte de su pueblo.

La ruta de exportación de los tejidos desde San Marcos hacia Suecia

Cuatro décadas después de sus inicios, los hilos de colores de la familia Fuentes cruzan fronteras nacionales para instalarse en el mercado textil europeo.

La alta calidad de las piezas despierta el interés de diversos colectivos de comercio justo en el extranjero.

La exportación de esta indumentaria se da a través de la coordinación de la agrupación El Puente Guatemala. Esta entidad asume el rol de intermediario para recopilar la producción textil del taller y organizar los envíos al extranjero.

Posteriormente, la empresa sueca Afroart adquiere los cargamentos de telas guatemaltecas para su distribución final en los mercados de Europa. La firma europea comercializa productos para el hogar como cojines, almohadas y una gran variedad de accesorios decorativos.

El proceso de manufactura artesanal y la continuidad del legado familiar

El taller funciona hoy como un proyecto multifamiliar que involucra a tres generaciones de la familia Fuentes:

Su esposa, Ilda Monzón, asume la etapa preliminar del devanado de los hilos para el adecuado abastecimiento de la materia prima.Su hija, Grecia Fuentes, comparte la labor frente al telar de pie para agilizar los pedidos durante las épocas de mayor demanda. Su pequeño nieto, Alex Daniel, observa cada maniobra para continuar con esta valiosa herencia cultural.

La confección de cada rollo de tela requiere un promedio de 15 días de trabajo y precisión constante por parte del tejedor.

Los operarios inician la jornada con la preparación de los cañones, continúan con el urdido de los hilos y ejecutan el clásico amarrado final.

El movimiento sincronizado de las manos y los pies en el aparato de madera convierte cada hilo en una pieza textil de gran resistencia.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/aprendio-a-usar-un-telar-a-los-15-anos-en-guatemala-y-40-anos-despues-sus-tejidos-se-venden-en-nid26082026/

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