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Atlético Tucumán venció por penales a Independiente Rivadavia y llegó a las semifinales de la Copa Argentina

Se va allanando el camino a la final de la Copa Argentina o, al menos, se van descubriendo los equipos que animarán el certamen hasta las llaves definitivas. Este miércoles, en el estadio Eduardo...

Se va allanando el camino a la final de la Copa Argentina o, al menos, se van descubriendo los equipos que animarán el certamen hasta las llaves definitivas. Este miércoles, en el estadio Eduardo Gallardón, de Los Andes, se puso en juego el boleto rumbo a las semifinales con el cruce entre Independiente Rivadavia y Atlético Tucumán. Cuando parecía que Julio César Falcioni tendría otra jornada de reproches hacia el arbitraje por un polémico penal Alexis Canelo puso el 1-1 en el tiempo adicionado y el arquero Luis Ingolotti fue el héroe en la tanda de penales que el Decano ganó por 3-2.

La Lepra mendocina tuvo la clasificación en la mano a falta de dos minutos para el final, pero el agónico grito del delantero tucumano impidió que quedara a dos partidos de repetir la gesta del año pasado, cuando se consagró campeón. Y el golpe terminó siendo más fuerte porque, minutos más tarde, se encontró con las manos (y el machete en una botella) del arquero Ingolotti. El N° 1 atajó tres remates consecutivos, los últimos de la tanda de cinco.

Por eso, apenas detuvo el último, el plantel completo fue a festejar encima suyo y estuvo varios minutos abrazándolo. Y, por supuesto, apenas recibieron el cheque de la clasificación, le pidieron que lo agarrara y que se pusiera en la primera fila de la foto: “¡San Luis!“, lo ovacionaron una y otra vez.

“Estoy muy contento por haber podido ayudar. Este grupo viene haciendo un esfuerzo enorme, nos cuesta todo el doble. Creo que estábamos siendo superiores y, con esa jugada del penal, ellos se estaban encontrando desafortunadamente con la victoria, que no era merecida”, fue el primer análisis de la figura de la serie.

Razón no le faltó. Porque durante los 90 minutos, su equipo exhibió una versión por la que no merecía despedirse. Primero, durante la primera mitad, el trabajo de Nicolás Bolcato, arquero de Independiente, había sido mucho más expuesto porque las únicas llegadas fueron del conjunto tucumano, aun cuando ninguna de ellas fue con una gran claridad. Sin embargo, los intentos de Renzo Tesuri y Nicolás Laméndola, por duplicado desde media distancia, lo hicieron volar, además del que lanzó desviado Leandro “Loco” Díaz, fueron suficientes para marcar una presencia mayor en el partido.

De mínima, entonces, todo indicaba el merecimiento de un descanso igualado. Sin embargo, hubo tiempo para que desde la cabina VAR convocaran al juez Jorge Baliño para la revisión de una acción que terminó siendo una gran polémica. El referí había visto el rebote en un defensor del equipo tucumán por el que era justo cobrar tiro de esquina, pero allí se detuvieron las acciones: el remate de José Florentín había sido desviado por el vuelo del zaguero Luciano Vallejo, que intentó tapar el disparo con su cuerpo en el aire. No obstante, el viaje de la pelota fue por debajo e impactó contra su mano derecha.

¡LA REVISIÓN DEL VAR Y LA DECISIÓN DEL ÁRBITRO!

Baliño observó mano de Vallejo y cobró la pena máxima a favor de Independiente Rivadavia frente a Atlético Tucumán, por la Copa Argentina. pic.twitter.com/cHlI7bn8eC

— TyC Sports (@TyCSports) September 16, 2026

Ahora bien, al momento de ese contacto, Vallejo ya le había dado la espalda al balón para protegerse y, al mismo tiempo, la extremidad en cuestión estaba preparándose para apoyarse en el césped. Con los nuevos criterios, esas famosas “manos de apoyo” volvieron a ser tenidas en cuenta a la hora de una determinación semejante. No fue el caso. Agravado, además, por la explicación de Baliño cuando el micrófono se abrió para todo el estadio: “El número 36 hace un movimiento adicional con la mano”. Álex Arce tomó el balón y convirtió el 1-0.

Enseguida, el recuerdo del sábado, cuando Falcioni se fue expulsado tras el reclamo de la roja que parecía merecerse el uruguayo Mauro Arambarri, de River. Atlético Tucumán terminó perdiendo esa noche (2-1) y, en la conferencia de prensa, el Emperador apuntó a Andrés Gariano, el juez de esa jornada: “Parece que la banda empezó a funcionar de nuevo... la banda de River. Y hay cosas que, para un color, toman algunas decisiones y, para otras, no. Cuando me c..., me doy cuenta enseguida”, explotó.

Sin embargo, a diferencia del fin de semana pasado, en Lomas de Zamora el experimentado entrenador encontró tranquilidad. Fue tanto el cuidado del resultado que priorizó el conjunto de Alfredo Berti que tanto aproximarse al arco de Bolcato tuvo su recompensa para el Decano. En el tercer minuto de los cinco adicionados para finalizar el encuentro, Lautaro Godoy envió un centro al área chica y encontró la peinada del ingresado Canelo. Y ahí llegó el momento de Ingolotti.

Se aproximó siempre a la botella que dejó cerca de un palo y, si bien no adivinó los costados elegidos por Fabrizio Sartori y Sheyko Studer, sí contuvo los tres siguientes. Primero, al paraguayo Iván Villalba. Cuando enseguida su colega se lo detuvo a Clever Ferreira, él dio tranquilidad al frustrar a Alex Vigo. Y en el quinto, Arce quedó con la obligación de convertir, pero otra vez el arquero eligió el lado correcto y, de paso, se tomó revancha.

El pasaje de Atlético Tucumán a la semifinal de Copa Argentina

“Uno trata, a veces, de estudiar lo que puede hacer el jugador. Algunas estaban acertadas; en otras cambian. Es un poco las dos cosas: también es lo que se siente en el momento”, declaró el héroe que colocó a Atlético Tucumán en la semifinal. Entonces, esperará a Platense o Estudiantes para llegar a la final.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/atletico-tucuman-vencio-por-penales-a-independiente-rivadavia-y-llego-a-las-semifinales-de-la-copa-nid16092026/

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