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Café en el ACA, chapa diplomática y un McDonald’s: las misteriosas horas de Santiago Caputo en Misiones durante el operativo Bolsonaro

El plan era rápido y sin testigos. Santiago Caputo, el asesor más influyente del presidente Javier Milei, llegaría a Puerto Iguazú el lunes a la noche. El operativo para sacar del país a la fa...

El plan era rápido y sin testigos. Santiago Caputo, el asesor más influyente del presidente Javier Milei, llegaría a Puerto Iguazú el lunes a la noche. El operativo para sacar del país a la familia Bolsonaro se haría a las 2 de la mañana del martes y, antes del amanecer, todo habría terminado. Pero no salió así.

El operativo se demoró casi un día y Caputo tuvo que quedarse en Misiones, donde lo vieron tomando café, cruzándose con viejos conocidos y, hasta disfrutó de una hamburguesa de McDonald’s de Posadas.

En principio, Caputo llegó a Puerto Iguazú el lunes a la noche. Lo que no está claro es cómo. Ese día, a las 20, despegó del aeropuerto de San Fernando un avión privado de la empresa Sundown Jet SA, matrícula LV-JZQ, que aterrizó en el aeropuerto internacional de Iguazú a las 21.25.

Algunas fuentes dicen que el asesor viajaba en ese vuelo. Otras dicen que llegó en un vuelo regular de Aerolíneas Argentinas. El martes, el LV-JZQ despegó de Iguazú a las 10.58 y aterrizó en San Fernando a las 12.33. Todo indica que volvió sin Caputo.

Pero hay una tercera versión. En Posadas se habla de que en la noche del lunes hubo otro misterioso vuelo. Se trata de un avión privado que aterrizó en Encarnación, en el flamante Agua Vista Airport, una lujosa estación ejecutiva que se inauguró hace poco tiempo. En esas instalaciones lo habrían esperado las camionetas del Ente Binacional Yacyretá (EBY).

El asesor se alojó en el hotel Meliá de Puerto Iguazú, a pocos metros de las Cataratas. Había tres habitaciones reservadas a nombre de Orlando Ignacio “Nacho” Palacios, asesor de la Secretaría General de la EBY. No se sabe quiénes ocuparon las otras dos habitaciones. El nombre de Palacios volvería a aparecer horas después, en un acta policial.

Esa noche llegó a Puerto Iguazú un avión Gulfstream G400 matrícula LV-JQW que había salido de Buenos Aires con una misión: trasladar a una “familia brasileña” desde ese lugar hasta un aeropuerto de la Florida, en los Estados Unidos. Iba a partir unas pocas horas después, en la madrugada del miércoles.

Como el operativo de la madrugada nunca se concretó, el martes Caputo tuvo tiempo libre en Iguazú. Lo vieron en el café del ACA de la ciudad. No solo se bajó de la camioneta: también saludó y charló un rato con un exfuncionario de Yacyretá que trabajó en la entidad durante el gobierno de Alberto Fernández.

Esa misma tarde, una de las camionetas de Yacyretá que usó Caputo fue vista en Bernardo de Irigoyen, en el límite con Brasil. No se sabe si el asesor iba a bordo ni qué fue a buscar la camioneta. Tampoco si tuvo algo que ver con los Bolsonaro o con algún equipaje. Lo cierto es que circuló el martes por una de las zonas más permeables del país.

Frontera seca

Bernardo de Irigoyen es el extremo oriental de la Argentina continental y uno de los pocos lugares de esa zona del país donde el límite no lo marca un río. Entre San Antonio y Pepirí Guazú se extiende la llamada frontera seca, de unos 30 kilómetros, según el Instituto Geográfico Nacional.

En el pueblo, la vereda par es argentina y la impar, brasileña: del otro lado de la avenida ya es Dionísio Cerqueira. Para cambiar de país alcanza con bajar el cordón. Los vecinos hablan portuñol, tienen familia de los dos lados y cruzan sin dejar registro. A pocos kilómetros, del lado brasileño, pasa una ruta que comunica con las principales ciudades del sur de Brasil.

El martes a la noche, Flavio Bolsonaro, el candidato presidencial brasileño que el domingo perdió el balotaje frente a Lula da Silva y que tiene prohibido salir de su país por orden de la Justicia brasileña, junto a su familia, entró a la Argentina por el puente Tancredo Neves, que une Foz do Iguazú con Puerto Iguazú.

Hace un año, LA NACION recorrió ese puente y comprobó que del lado brasileño no había controles: los únicos están del lado argentino.

Desde el puente hasta el avión no se conoce cómo y en qué circuló el político brasileño en suelo argentino. Pese a que la idea era irse en pocas horas, en la noche del martes, un día después de arribado, Caputo seguía en la zona cuando la familia subió al vuelo de Baires Fly, aunque no está confirmado que haya estado en el aeropuerto.

En ese momento, y por disposición de las autoridades argentinas, la guardia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) se había reducido al mínimo. Sin embargo, hubo tiempo para un reclamo a un testigo que sacó una foto del momento. De inmediato, los agentes argentinos del operativo lo increparon para que la borre. Así lo hizo.

Control a las 2.50

Terminado el operativo, Caputo salió de Iguazú hacia Posadas por la ruta nacional 12. Viajaba en una Ford Ranger blanca de Yacyretá con patente diplomática, manejada por Jorge Omar Waisman, jefe de Seguridad de la entidad, que llegó al cargo propuesto por Caputo y que tiene pasado en la DEA de Estados Unidos.

A la Policía le llamó la atención que la camioneta venía en tándem con otra, una Toyota Hiace blanca, conducida por Palacios. Ese vehículo fue comprado hace un tiempo por Ignacio Barrios Arrechea, un exdirector de la empresa durante la gestión de Alberto Fernández que no quería viajar a Buenos Aires en avión. Según trascendió, uno de los ocupantes se presentó como agente de la DEA, la agencia antinarcóticos de Estados Unidos. Y aunque no hay documentación que lo confirme, pues habría sido Waisman.

En la ruta, la policía paró al convoy dos veces. El primer control fue a las 2.50 del miércoles, en Capioví. Según el acta, Caputo se bajó e hizo gala de todas las credenciales políticas. Además, les dijo a los policías que se trataba de un operativo de la SIDE. En el segundo control, los dejaron pasar sin problemas. Consultado por LA NACION, Caputo negó haber sido identificado en el control. Ante más preguntas sobre el operativo, respondió con una sola palabra: “Misterio”.

En esas horas de vorágine, la comitiva paró en uno de los dos McDonald’s de la ciudad. Hubo muchos testigos, y en Posadas, donde se ubica el local de comidas, dicen que en algún celular está la foto de Caputo esa noche.

En Buenos Aires, en las oficinas cercanas a Caputo, circula un memo del gobierno de Misiones. Dice que, en los puntos de la ruta donde los pararon, las camionetas las manejaban Waisman y Palacios. Nada explica sobre si iban solos o no y tampoco menciona a otros pasajeros. Esa omisión no aclara si Caputo iba en alguna de las dos camionetas.

Cómo volvió a Buenos Aires es la última incógnita. Algunos dicen que regresó por tierra, en la camioneta. Otros, que tomó un vuelo de Aerolíneas Argentinas. ¿Acaso es posible volar en Aerolíneas Argentinas con un nombre de fantasía? Preguntas que dejan las horas de vorágine en la frontera misionera.

Mientras tanto, en el Gobierno intentan que se hable lo menos posible del asesor presidencial.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/cafe-en-el-aca-chapa-diplomatica-y-un-mcdonalds-las-misteriosas-horas-de-santiago-caputo-en-misiones-nid29102026/

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