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“Casi me muero de los nervios”: miles de porteños pasaron de la desesperación a la euforia total en Plaza Seeber

La idea de que el partido iba a sufrirse en lugar de disfrutarse era compartida por la mayoría de los hinchas durante la previa del partido contra Inglaterra. Pero, seguramente, solo unos pocos de...

La idea de que el partido iba a sufrirse en lugar de disfrutarse era compartida por la mayoría de los hinchas durante la previa del partido contra Inglaterra. Pero, seguramente, solo unos pocos de los miles de porteños reunidos en la Fan Fest de Plaza Seeber imaginaron que la tensión sería extrema y que se extendería hasta el último minuto, convirtiendo la semifinal de la Copa del Mundo en un cotejo para el recuerdo.

La ilusión y la alegría que inundaban la plaza palermitana durante el inicio del partido desaparecieron pocos minutos después, tras el primer gol de la selección rival. Muchos de los miles de porteños presentes se agarraron la cabeza; otros quedaron con la boca abierta mirando la pantalla, incapaces de creer lo que acababan de ver.

Con la cabeza gacha, un joven apoyó la frente sobre la espalda de su novia; ya no quería mirar la pantalla. Pero el silencio duró apenas unos segundos. Desde el centro de la multitud, un hincha empezó a gritar “¡Vamos, Argentina!” y “¡Vamos, Selección!”, mientras aplaudía con fuerza para contagiar ánimo a quienes tenía alrededor. De a poco, otros se sumaron al aliento, aunque en medio de un gran nerviosismo.

El empate rompió la tensión acumulada durante más de una hora. Primero hubo un grito. Después otro. En cuestión de segundos, la plaza entera saltaba abrazada. Los desconocidos se chocaban las manos, las banderas empezaban a flamear otra vez y el aliento volvía con más fuerza. El desahogo era total y estuvo acompañado por fuegos artificiales.

El gol de la clasificación terminó de desatar el desahogo y estallaron nuevamente fuegos artificiales. El pogo surgió casi de forma automática. Como si el partido ya hubiera terminado, parejas se besaban, amigos se abrazaban y varios chicos eran levantados por el aire por sus padres. Un solo canto que se repetía: “Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta es un inglés”.

Los últimos minutos del partido volvieron a traer la tensión al Fan Fest y parecieron eternos. Cuando desde la transmisión anunciaron “Argentina va a jugar la final del mundo”, por unos segundos muchos quedaron inmóviles mirando la pantalla, como intentando asimilar lo que acababan de vivir. Después volvieron los abrazos, las palmas en alto y un último canto dedicado al capitán: “¡Messi, Messi!”.

La multitud empezó a desconcentrarse lentamente, todavía con una mezcla de alivio, felicidad y agotamiento después de haber sufrido durante 90 minutos. “Casi me muero de los nervios, pero estoy re contento”, dijo el misionero Adrián Velázquez, de 31 años, radicado en Buenos Aires desde hace seis años. Aunque contó que un familiar combatió en la Guerra de Malvinas, aseguró que vivió el encuentro “nomás como fútbol”. Sin embargo, reconoció que jugar contra Inglaterra le despertó “emociones distintas”.

Graciela Costa, jubilada de 62 años, nunca dudó del resultado. “Era solo para pasar a uno grande”, dijo. “La Argentina necesita sanar el corazón con respecto a lo que pasó en las islas. Y esto también nos une como pueblo. Veo a la gente unida y divirtiéndose sanamente”.

Entre quienes festejaban también estaba Manuela Tineo, de 25 años, estudiante de Alimentación y nacida en Venezuela. Todavía con lágrimas en los ojos, intentaba explicar lo que sentía. “No caigo todavía, no caigo de la emoción”, dijo apenas terminó el partido. Aunque no nació en la Argentina, aseguró que vivió el encuentro con la misma intensidad que el resto de los hinchas. “Nunca perdí la fe. Me emociona mucho esto de acá, saber que vamos a vencer. Es ser un poquito feliz en el día a día”, expresó.

“Como todos los partidos de la Selección, fue muy sufrido”, resumió Nahir Otero, de 24 años, quien siguió el partido junto a su familia y sus hijos. Reconoció que no esperaba la remontada: “Ya estábamos mal, pero Argentina es de hacernos esto: primero sufrimos y después llega la alegría”. Explicó que eligieron el Fan Fest porque es tranquilo y familiar. Sobre la final, no dudó: “Creo que vamos a ganar”.

Noelia Gómez, maquilladora de 39 años, resumió el partido en una sola frase: “Fue todo junto: expectativa, nervios, angustia, tristeza y alegría”. Era la primera vez que asistía al Fan Fest y aseguró que la experiencia superó sus expectativas: “Se vivió tremendo. Ya decidí que voy a volver para la final”.

Hernán Hollmann, contador público de 46 años, llegó desde Laboulaye, al sur de Córdoba: “Fue emocionante, aguante el Cuti”, dijo haciendo referencia al central cordobés. Aunque reconoció que enfrentar a Inglaterra hizo el partido “muy especial”, aseguró que la emoción por la clasificación pasó principalmente por la Selección y por Lionel Messi. “Se merece despedirse jugando una final. El domingo puede ser el día más lindo, pero también el más triste para todos los que somos fanáticos de él”, dijo.

Muchas personas comenzaron a caminar desde el Fan Fest hasta la rotonda del Monumento de los Españoles, donde inauguraron una nueva celebración. Los hinchas saltaron y cantaron durante varios minutos, mientras los autos que pasaban se sumaban al festejo haciendo sonar sus bocinas.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/casi-me-muero-de-los-nervios-miles-de-portenos-pasaron-de-la-desesperacion-a-la-euforia-total-en-nid15072026/

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