Chechu Bonelli se defendió de las críticas de Darío Cvitanich: “Después yo quedo como una infumable y mala madre”
Otra vez ...
Otra vez los conflictos entre Chechu Bonelli y Darío Cvitanich volvieron al centro de la escena. Esta vez, el chispazo lo encendió un conflicto con Frida, la perra familiar, cuando una de las hermanas del deportista aseguró que la periodista abandonó al animal, y continuó con el propio exfutbolista, que dijo por qué no podía tener a la mascota y luego sumó al debate la división de bienes y su relación con Ivana Figueiras. Cansada del tema, la modelo hizo su descargo.
“Estoy muy cansada, casi sin energía”, explicó cuando Sebastián “Pampito” Perelló Aciar le preguntó cómo estaba transitando el momento durante una nota que le brindó a Puro Show. “Quiero aclarar que hablo hoy y no hablo más. Todo esto me produce un agotamiento físico y mental, y es seguir alimentando un tema que quiero dar por cerrado”, sumó. Y subrayó, además, que ya hace un año que se separó, que en el medio “se filtraron cosas” que no quería que salieran a la luz y que decidió volver a hablar para defenderse.
“Con lo que dijo de la perra me enojé porque no era así. Después supe que alguien cercano salió a contar la verdad”, dijo sobre el último enfrentamiento. “Esto es como un ida y vuelta de ver quién hiere más y quién menos, y no tengo ganas de entrar en ese juego porque tampoco es mi intención”, remarcó. También aclaró que ayer, cuando la fueron a buscar para hablar del tema, cortaron una frase suya y su respuesta se malinterpretó.
“Yo había dicho que no estaba reconociendo a la persona con la que había convivido durante 14 años y ellos me preguntaron si dejé de reconocerla desde el momento en que estaba en pareja. Yo le dije que había sido muy duro y que sí, que ya estaba en pareja cuando empecé a notar estas cosas. Cortaron la pregunta y quedó como que él me había engañado”, explicó. De inmediato, aclaró que nunca habló mal de su ex. “Al contrario, siempre dije que fue un excelente padre”.
“Fue un baldazo de agua fría”En ese momento, Matías Vázquez le preguntó si Cvitanich cambió cuando comenzó una nueva relación. “Darío me respetó hasta el último día que estuvo en mi casa. Desde el día que nos separamos y se fue, él fue libre de hacer lo que quisiera con su vida”, respondió. “Y después, ¿no te respetó más?”, retrucó Nancy Duré. “Después salieron un montón de cosas que ya no son mi problema. Él es grande y puede hacer lo que quiera”.
“Ya no me debía fidelidad. Si ya dije que me hubiese gustado enterarme por él que estaba en pareja. Hubiera sido diferente. No enterarme por la tele. Yo le conté que tuve que decírselo yo a mis hijas. Eso sí me dolió. Fue un baldazo de agua fría”, repasó. “Ya lo dije ochenta y cinco mil veces: estoy en mi proceso de duelo. También molesta que yo salte a hablar contando mi experiencia. Hoy yo soy la voz de muchas mujeres que también pasaron por esta situación”, sentenció.
Lejos de victimizarse, Bonelli explicó que ella decidió relegar su carrera para acompañar a Cvitanich y que esa fue una decisión personal. Y confió, si bien cuando todo se terminó se sintió culpable “del ciento por ciento de la separación”, hoy, gracias a la terapia, puede entender lo que sucedió de una forma diferente.
“Hoy, gracias a Dios, pude ver mis errores, cambiarlos, y me siento mejor madre, mejor mujer, mejor amiga, mejor hermana. Entonces no vengan a juzgarme con nada. Porque escuché versiones de la familia, y yo de ellos jamás voy a hablar mal. Y que empiecen a sacar trapitos al sol de cosas que pasaron... ¿con qué necesidad?”, soltó con un dejo de resignación.
Sobre la división de bienes y los gastos de sus hijasVázquez aprovechó la reflexión para preguntarle por dos cuestiones puntuales que Cvitanich mencionó en una charla ayer con Intrusos: un llamado de ella por un tema menor en medio de un funeral y varios llamados más relacionados a pedidos escolares mientras se encontraba de vacaciones en el Sur junto a su pareja. Bonelli levantó el guante y repasó lo sucedido.
“Las tareas del padre son tareas compartidas”, remarcó la modelo, que también se mostró molesta por el foco que Cvitanich puso en la cuestión económica. “Siempre demostré que fui una mujer independiente y que estuve con una persona por amor y no por interés económico”. Además, aclaró que el reparto de bienes fue consensuado entre ambos: “Me tocó el 50% de todo lo que construimos durante 14 años. Él no me compró una casa, me compré una casa con lo que me correspondía a mí”. En ese sentido, explicó que fue ella quien decidió mudarse a una propiedad más chica y que, desde el próximo año, deberá hacerse cargo sola de sus gastos personales y cotidianos.
Sobre el episodio del funeral, Bonelli negó haber sabido dónde estaba él al momento de contactarlo. “¿A ustedes les parece que si yo sabía que Darío estaba en un funeral lo iba a llamar para pedirle que transfiriera el dinero del uniforme de las chicas?”. Luego detalló que él mismo le había pedido que se encargara de comprar uniformes, útiles y libros escolares, y que simplemente le escribió para consultarle cómo quería avanzar con el pago. Según explicó, Cvitanich realizó una transferencia equivocada y allí comenzó el malentendido que después trascendió públicamente.
La conductora también relató que suele ocuparse personalmente de todas las cuestiones vinculadas a la escolaridad de sus tres hijas y que siempre busca simplificarle las tareas a su ex. “Busqué link por link los libros de cada una y le mandé toda la lista para que él solamente agregara las cosas al carrito y realizara la compra”, contó. Por eso, se mostró dolida con la imagen que, según ella, terminó instalándose alrededor suyo: “Después yo quedo como una infumable, una insoportable o una mala madre. Entonces, si contamos las cosas, vamos a contarlas bien”.
Por último, Bonelli insistió en que no busca entrar en una guerra mediática con Cvitanich y aseguró que todavía le guarda cariño pese a la separación. “Yo nunca voy a hablar mal del padre de mis hijas”, afirmó. También reconoció que la ruptura fue dolorosa y que apostó hasta el último momento por sostener la familia, aunque con el tiempo entendió que la relación estaba terminada. “Ojalá sea feliz, porque cómo no voy a querer que el padre de mis hijas sea feliz. Lo único que pido es que no haya odio ni enojo”, concluyó.