Cómo contar el paso del tiempo
¿Cómo contar el paso del tiempo? La reciente serie española Los años nuevos, por ejemplo, dirigida entre otros por Rodrigo Sorogoyen, se vale para hacerlo de un corte narrativo excepcional: cad...
¿Cómo contar el paso del tiempo? La reciente serie española Los años nuevos, por ejemplo, dirigida entre otros por Rodrigo Sorogoyen, se vale para hacerlo de un corte narrativo excepcional: cada capítulo (son diez) se centra en la transición de un año a otro, empezando en 2015 y finalizando en 2024. La historia es generacional, la de una pareja que, da la casualidad, nacieron un 31 de diciembre y un 1° de enero. Lo excepcional de la trama –que acompaña a los personajes, en sus encuentros y desencuentros, a lo largo de la treintena– es ese recurso temporal. La elipsis de los días entre una Nochevieja (como la llaman los españoles) y otra obliga al espectador a completar ese paréntesis al que no tenemos acceso.
El tiempo es inapresable, como ya sabían los griegos, que lo dividían en Kronos (el cronológico) y Kairós (la intensidad con que se viven los momentos claves). San Agustín, el primero que meditó sobre el asunto casi como si fuera nuestro contemporáneo, llegó a la conclusión de que hay tres tiempos: el presente del pasado, el presente del presente y el presente del futuro, que existen al mismo tiempo en nuestra mente. “El presente del pasado es la memoria –escribió allá por el siglo V–; el presente del presente es la intuición directa; el presente del futuro es la espera”. La física cuántica, sin embargo, hoy nos dice que el tiempo no existe tal cual lo experimentamos, lineal y en una única dirección. A nivel subatómico –como cuenta Carlo Rovelli en El orden del tiempo–, las cosas funcionan de otra manera, tanto que podría pensarse que nuestra percepción tiene mucho de espejismo.
El arte se adelantó a la ciencia para desbaratar nuestros férreos lugares comunes sobre el tiempo. En busca del tiempo perdido, de Proust, no trata del recuerdo sino, entre tantas cosas, de los mecanismos voluntarios e involuntarios de la memoria que lo construyen.
No es lo mismo, por cierto, el tiempo en el cine de Ozu que en una película de acción y la música nos recuerda a cada paso que está hecha de tiempo, y que eso puede cambiar nuestra conciencia auditiva. Una de las grandes revoluciones de “Like a Rolling Stone”, por ejemplo, fue su duración (6 minutos y 13 segundos), inédita para la brevedad del rock de entonces, más atento a la radio que a las sagaces transgresiones de Bob Dylan.
La anécdota de otro músico permite contar toda una carrera comprimiéndola en el microrrelato de un día, nada joyceano. Me refiero a Peter Frampton, que, a pesar de su larga trayectoria, tuvo su jornada más productiva como compositor cuando, descansando en las Bahamas, escribió por la mañana “Show Me the Way” y, por la tarde, “Baby, I Love Your Way”, los dos temas de título poco imaginativo que le siguen dando regalías a granel.
Supongo que cada quien puede armar el rompecabezas de la propia vida, para contársela mejor, con recortes similares al de Los años nuevos. Si me inspiro en lo cotidiano, podría en mi caso enlazar los momentos en que leí libros que forman series inesperadas. Despedidas, el más reciente de Julian Barnes, por el que avanzo a tranco lento, me recuerda las distantes tardes invernales en que leía otro de Milan Kundera, muy diferente pero de título casi idéntico (La despedida). O podría detenerme en la filigrana que forman las notas escritas a lo largo de los años. Mejor todavía: limitarme a estos manuscritos. El primero, me acuerdo bien, hace una década, fue sobre el Google Street View, entonces una novedad que, aunque sigue vigente, nos recuerda que la tecnología siempre esconde la promesa de su futura arqueología. No llevé la cuenta de cuántos fueron. Lo que sí puedo asegurar es que nunca hubiera imaginado que el último iba a estar dedicado, gracias a una serie española, a las formas de contar el transcurso del tiempo, y menos aún que todas esas líneas escritas con los años desembocarían en esta última línea.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/como-contar-el-paso-del-tiempo-nid28052026/