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El costo de las apuestas de Elon Musk y Jeff Bezos: “megaconstelaciones” de satélites en el espacio

La expansión de las ...

La expansión de las megaconstelaciones de satélites impulsadas por compañías como SpaceX de Elon Musk y Blue Origin de Jeff Bezos enfrenta un nuevo cuestionamiento. Según un análisis reciente dirigido por investigadores del University College London, la contaminación generada por los lanzamientos masivos de estos artefactos y por la reentrada de sus restos podría representar el 42% del impacto climático total de la contaminación del sector especial.

¿Qué detectó la investigación sobre las megaconstelaciones?

El trabajo científico, publicado en Earth’s Future, examinó la polución vinculada al crecimiento acelerado de misiones al espacio y al reingreso de estructuras fuera de servicio, informó una publicación del University College London.

Los especialistas centraron el análisis en el carbono negro, también conocido como hollín. Según explicaron, estos residuos microscópicos permanecen mucho más tiempo en las capas superiores de la atmósfera que los contaminantes originados en la superficie terrestre.

El equipo indicó que este material tiene una capacidad de alteración climática cerca de 500 veces superior al deterioro ambiental convencional. Además, advirtió que la acumulación de partículas reduce la cantidad de radiación solar que alcanza al planeta.

A partir de datos recolectados entre 2020 y 2022, los autores elaboraron proyecciones hasta 2029. El relevamiento mostró que las megaconstelaciones representaban alrededor del 35% del impacto climático de la actividad espacial en 2020 y que esa participación aumentará hasta el 42% antes del cierre de la década.

El equipo calculó que el mercado aeroespacial emitirá unas 870 toneladas de hollín por año hacia 2029. Los científicos compararon esa cifra con las 728 toneladas liberadas por todos los automóviles de pasajeros del Reino Unido, según datos oficiales británicos.

El avance de Starlink y los nuevos proyectos orbitales

La investigación identificó al sistema Starlink de SpaceX como la red satelital más grande actualmente en funcionamiento. El informe señaló que ya existen casi 12.000 satélites de esa constelación en órbita terrestre baja.

Los expertos también mencionaron otros desarrollos en marcha. Amazon trabaja en la constelación Amazon-Leo, mientras que China desarrolla la red Guowang.

De acuerdo con el estudio, estas iniciativas podrían sumar decenas de miles de nuevos dispositivos durante los próximos años. El crecimiento de estas redes produjo un aumento sostenido en la cantidad de misiones. Los académicos indicaron que los lanzamientos anuales pasaron de 114 en 2020 a 329 en 2025, con fuerte participación de los cohetes Falcon 9 de SpaceX.

En este sentido, explicaron que el Falcon 9 es el más preocupante porque utiliza combustible derivado del queroseno y libera partículas en las capas altas de la atmósfera. Según indicaron, esos residuos pueden permanecer durante años debido a la lenta circulación de las corrientes de aire en esa zona.

El trabajo contrastó esta situación con la contaminación terrestre, que suele desaparecer más rápido por acción de fenómenos meteorológicos como la lluvia. A raíz de esa persistencia, el hollín espacial resulta aproximadamente 540 veces más eficaz para modificar el clima que las emisiones generadas cerca del suelo.

Los efectos sobre la luz solar y el clima

Los analistas señalaron que la concentración de partículas en atmósferas superiores podría producir un efecto similar al de ciertas propuestas de tecnologías de gestión climática diseñadas para bloquear parcialmente la luz solar y enfriar el planeta.

La directora del proyecto, la profesora Eloise Marais, afirmó que “la contaminación generada por la industria espacial es como un experimento de geoingeniería a pequeña escala y sin regulación”. La especialista remarcó que el impacto actual todavía es reducido, aunque advirtió sobre la necesidad de actuar antes de que el fenómeno alcance una escala más difícil de revertir.

A su vez, los autores señalaron que algunos despegues como los vinculados al desarrollo Amazon-Leo pueden liberar cloro en la atmósfera, un componente capaz de degradar la capa de ozono que protege a la Tierra de la radiación ultravioleta a través de reacciones químicas directas.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/estados-unidos/el-costo-de-las-apuestas-de-elon-musk-y-jeff-bezos-megaconstelaciones-de-satelites-en-el-espacio-nid22052026/

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