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El crédito, espejo de una economía a dos velocidades: récord en dólares frenado en pesos

El crédito profundizó en septiembre la evolución que viene mostrando desde hace más de un año: consolidó su expansión en dólares, pero a la vez se mantuvo “planchado” e incluso, en el c...

El crédito profundizó en septiembre la evolución que viene mostrando desde hace más de un año: consolidó su expansión en dólares, pero a la vez se mantuvo “planchado” e incluso, en el caso de algunas líneas, decreció en pesos.

Los últimos datos oficiales, publicados al miércoles 30, muestran que el stock de crédito al sector privado, que había cerrado en $107,7 billones en agosto, avanzó apenas hasta los $109,2 billones al cerrar el mes pasado. Es decir, creció 1,45%, cuando la inflación en ese lapso —según estimaciones privadas— se movió entre 1,7% y 1,9%. El IPC oficial se publicará el martes 13. Así, el crédito avanzó 19% en lo que va del año, por debajo del 21,3% de aumento en el costo de vida verificado hasta fin de agosto.

Incluso, parte de esa expansión nominal —no real— no habría estado vinculada a un crecimiento de las carteras, sino a la inclusión en ellas de “una parte de los intereses activos que no se pudo cancelar y se capitalizaron para el mes siguiente”, explicó Guillermo Barbero, socio y vicepresidente ejecutivo de First Capital Group.

El crédito en dólares, por el contrario, avanzó otro 3,7%: creció en casi US$1000 millones en septiembre —quinta vez que lo hace a ese ritmo este año—, con una expansión de otro 2% promedio en términos reales, y cerró por encima de los US$26.230 millones, un nuevo máximo. De esta manera, acumula una expansión del 41% en 2026.

Los números muestran así, una vez más, que el financiamiento bancario replica la brecha que se abrió en la economía entre las tasas de actividad marcadamente alcistas que muestran los rubros favorecidos por el modelo —energía, minería y agro, básicamente, que aportan exportaciones y divisas— y las sostenidamente bajistas que exhiben los más perjudicados y ligados a la demanda interna: industria, comercio y construcción.

Una divergencia agravada, en el caso del crédito bancario, por el apretón monetario que mantiene la administración Milei, a pesar de haber anunciado a fines del año pasado una remonetización de la economía —que se daría como contraparte de la acumulación de reservas y no arrancó nunca—, ante el impacto que tuvo en la demanda la escalada sostenida e inédita en más de 20 años de la morosidad, que sacó de esta “cancha” a 5,8 millones de argentinos.

En los últimos dos meses, por caso, la Base Monetaria (BM) aumentó apenas 0,5% nominal medida punta a punta, pero con una inflación acumulada en el período del 3,9%, es decir, volvió a achicarse en términos reales. “Y comparada con un año atrás se incrementó 11,7% nominal, contra una inflación acumulada de 33,6%. Esto es, registró una contracción real de 16%”, subrayaron en Quantum Finanzas.

En ese mismo lapso anual, la circulación monetaria creció 21,6% y los billetes y monedas en poder del público, 23,3%; es decir, se achicaron en términos reales en 12 y 10,3 puntos, respectivamente.

Y la idea oficial, por lo anunciado, es no variar esta situación. “La base monetaria prácticamente no creció en el último año. Los que creen que van a salir pesos de algún lado para comprar dólares, no; sepamos que la cantidad de pesos es limitada”, aseguró días atrás el ministro de Economía, Luis Caputo, dejando en claro que el Gobierno mantiene deliberadamente restringida la oferta de pesos para evitar la posibilidad de tener que enfrentar un aumento potencialmente disruptivo en la demanda de divisas de cara a las elecciones presidenciales.

De hecho, en los últimos días todos los mensajes oficiales apuntaron en ese sentido.

Tomando en cuenta este panorama, los analistas y los bancos son escépticos sobre la posibilidad de un repunte del financiamiento con capacidad para cambiar el estado de la actividad, como ocurrió en la segunda mitad de 2024 y la primera de 2025.

En las entidades admiten que no esperan cambios en esta dinámica en los próximos meses, más allá de algún repunte estacional por la necesidad de liquidez que las empresas presentan a fin de año.

“Con una actividad que, en los sectores afectados, no levanta cabeza, ingresos muy amesetados e incertidumbre creciendo, imaginamos que lo que viene será lo mismo: crédito en dólares creciendo y en pesos vegetando, porque, en el caso de las empresas, ya ni es un tema de tasas: es un tema de falta de demanda”, explicó a LA NACION el gerente a cargo de la cartera de un banco privado de primera línea.

“La demanda en pesos no aparece, especialmente entre individuos, y va perdiendo fuerza entre las empresas. Y en dólares está muy focalizada en ciertos rubros, porque tampoco hay capacidad prestable para financiar grandes inversiones de infraestructura. En todo caso se hace mediante préstamos sindicados y en casos muy puntuales”, explicó otro ejecutivo del sistema, quien mencionó que la flexibilización normativa para que empresas que solo tienen ingresos en pesos puedan pedir crédito en dólares, implementada por el Gobierno hace 45 días, todavía no tiene impacto.

“Varios bancos ya trabajaron esa opción internamente, pero todavía no concretaron nada. Otros decidieron que no asumirán el descalce de monedas y los que sí avanzaron lo hicieron en pequeños montos y con algunos desarrolladores inmobiliarios bien calificados”, detalló sobre el impacto de esa norma.

Para el economista jefe de EcoAnaytics, Santiago Casas, la evolución del crédito en los meses que vienen estará muy condicionada por un problema estructural que enfrentan los bancos: “La incertidumbre sobre la tasa de fondeo futura en el mercado monetario”.

“Hoy no hay una tasa de referencia que garantice el fondeo de liquidez de los bancos. El mercado sabe que, ante cualquier presión sobre el mercado de cambios, el BCRA dejará que la liquidez se estrangule y la tasa de interés suba para moderar la demanda de divisas. Esa reputación de dureza del BCRA mantiene controladas las expectativas de depreciación , pero paraliza el crédito, dado que los bancos les deben cargar un spread muy grande a las tasas activas para que se compense ese riesgo de tasas. Y con tasas de interés activas altas, se cae la demanda de crédito porque resulta impagable”, explica, por el lado de la oferta.

Y del lado de la demanda, con ingresos muy golpeados y temor a la pérdida de empleo, la mayor parte de los que intentan acudir al auxilio financiero son quienes están en problemas, precisamente aquellos a los que los bancos les cierran la puerta porque buscan bajar la mora. El índice de confianza de la Universidad Di Tella, que se hundió 5,9% en septiembre y ya acumula una baja del 21,4% desde diciembre, da una muestra de ello.

“La mora en niveles sostenidamente altos impone una dinámica de retracción del crédito tanto por el lado de la demanda —por la creciente carga de la deuda en los ingresos familiares— como por el lado de la oferta —a partir de una calificación más exigente de sus clientes—. Por esta razón, no esperamos que se reactiven con fuerza los préstamos en pesos, lo que condiciona más una recuperación de la actividad”, evalúan en la consultora LCG.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/el-credito-espejo-de-una-economia-a-dos-velocidades-record-en-dolares-frenado-en-pesos-nid04102026/

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