Generales

El efecto Colapinto: la pasión que nació en las pistas, se extendió a bares, peñas, simuladores y se convirtió en fenómeno social

Tuvieron que pasar 23 años para que la Argentina volviera a tener un piloto en la máxima categoría del automovilismo, tras las eras doradas de...

Tuvieron que pasar 23 años para que la Argentina volviera a tener un piloto en la máxima categoría del automovilismo, tras las eras doradas de Juan Manuel Fangio y Carlos Reutemann. El regreso de un representante nacional, sumado al innegable carisma de Franco Colapinto, reavivó una llama que parecía dormida. Esta pasión no solo alcanzó a quienes recordaban a sus predecesores, sino que capturó a una nueva generación de jóvenes que ahora viajan, se reúnen y se desvelan para hacerle el aguante en cada Gran Premio.

Volante en mano

Pero los fans ya no solo buscan ser meros espectadores, sino también vivir la experiencia de manejar un auto de Fórmula 1. Franco Carosella, CEO de Irondriver, un espacio con simuladores profesionales, puntualiza: “Durante años fui viendo cómo el simracing evolucionaba a un nivel cada vez más realista, hasta que llegó un punto en el que la experiencia ya no era solo un juego, sino algo muy cercano a lo que vive un piloto profesional; de hecho, muchos clientes destacan el nivel de realismo y la sensación física, desde la fuerza del volante hasta los cinturones que simulan fuerzas G”. Además, destaca: “Tenemos pantallas donde transmitimos los Grandes Premios y organizamos watch parties donde la gente viene a ver las carreras en grupo. Eso potencia mucho la experiencia, porque se mezcla la pasión por el automovilismo con lo social: ver la carrera, comentarla, y después subirse al simulador a intentar hacer lo mismo que los pilotos”.

La tendencia se replica en Espacio Ronda, donde 14 simuladores y más de 100 pistas disponibles se convirtieron en el punto de encuentro de amigos y parejas que “pistean”, muchas veces, hasta las 2 de la mañana. Allí, los fanáticos del piloto suelen reunirse en las transmisiones en pantalla gigante, reaccionando en conjunto a todo lo que acontece en la pista. Mientras tanto, en el bar Locos por el Fútbol de Recoleta, el perfil cambia: comentan que en las carreras de mediodía o tarde, lo que más se ve son parejas de entre 40 y 50 años que se acomodan en las mesas para hinchar por el piloto argentino.

La mística de la Peña FC 43

El origen del aguante más cercano proviene de los amigos de Aníbal, el padre de Franco, quienes dieron vida a la Peña FC 43 (@lapenafc43). “Somos amigos de Aníbal y siempre lo seguimos a Franco, ya desde que él corría en karting, que veíamos sus dotes para el manejo; siempre se destacó y mostró potencial”, afirma Emiliano Tobio, uno de los creadores.

Entre asados, viajes a los Grand Prix y visitas a los autódromos locales, surgió la idea de formalizar el aliento. “Después de la carrera de Las Vegas, la primera vez que lo fuimos a ver correr a Franco, nos juntamos en la casa de José, otro de los amigos, y como había una bandera argentina que habíamos llevado a la carrera, dijimos: ‘Esta tiene que ser la sede de la peña’”, recuerda Emiliano.

Lo que empezó como algo íntimo se viralizó en Instagram. “Mucha gente nos escribía que se nos quería unir; había mucha demanda de amigos, y de amigos de amigos, que querían ser invitados. Entonces empezamos a hacer juntadas más grandes: una fue con una cata de vinos y la última directamente cerramos un restaurante de campo e invitamos a mucha gente, ¡llegamos a ser 140 personas! La verdad que el encuentro fue una cosa fantástica”.

Pasó más de un año desde aquel primer viaje de los amigos al GP de Las Vegas y, hoy por hoy, la comunidad de la peña ya cuenta con más de 18 mil seguidores que acompañan y alientan a Franco en cada carrera.

El rugido femenino: la pasión no distingue géneros

La pasión fierrera no es un territorio exclusivo de hombres. Muchas mujeres, hayan seguido el deporte antes o no, comenzaron a unirse al descubrir que no estaban solas. Sol Cebrón @solenmodofan, creadora de contenido digital, se interesó en este mundo tras leer una novela sobre un corredor. “Empecé a hablar de esto cuando noté que nadie de mi círculo seguía el deporte y quería tener a alguien con quien compartirlo. Además, es un deporte muy masculino y no era tan usual encontrar chicas con quienes hablar de esto, pero en realidad somos un montón a las que nos gusta y nos apasiona”, afirma.

Cada domingo, Sol comparte sus impresiones con una comunidad que traspasa la pantalla: “Usualmente veo las carreras sola, pero siempre estoy mensajeándome en un chat de WhatsApp que armé con gente a la que le gusta la Fórmula 1, reaccionando en vivo a todo lo que pasa. También, de vez en cuando, voy a watch parties. Es muy divertido estar en un lugar con tanta gente reunida por un deporte que no es tan común ni popular como el fútbol”.

Por su parte, Cecilia Enrico @ladovok creció viendo las carreras con su padre, pero se asombra ante el fenómeno actual tras la llegada de Franco. “Desde gente como yo que se había enfriado hasta los nuevos aficionados, es una pasión que se despertó. Hoy, gracias a las redes y a la serie Drive to Survive, el interés por el automovilismo se convirtió en una nueva costumbre nacional de fin de semana”, analiza.

Fue en este resurgir que Cecilia sintió la necesidad de crear un espacio propio. “Sentada en Interlagos observando la tribuna, y dije: ‘¡Lo tengo que hacer!’. Porque pronto me di cuenta de que había miles de mujeres buscando lo mismo que yo. Así nació GP Girls Experience, viajes exclusivos para mujeres a los Grand Prix, que para mí transformó el simple hecho de ver la carrera en un evento social donde no somos juzgadas y poco a poco nos vamos convirtiendo en amigas”.

Cita de honor en Palermo

El ansiado reencuentro entre Franco Colapinto y los miles de fans tendrá lugar el domingo 26 de abril. El piloto brindará un road show de seis horas en un circuito callejero en Palermo, a bordo de un Lotus E20 de 2012 con motor V8 Renault, traído al país por la escudería Alpine.

Los negocios ya preparan sus pantallas, los fanáticos diagraman dónde posicionarse para capturar la fugacidad del auto y los grupos de WhatsApp estallan. El número 43 ya no es solo una cifra en un monoplaza; es el motor de una nueva identidad colectiva.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/el-efecto-colapinto-la-pasion-que-nacio-en-las-pistas-se-extendio-a-bares-penas-simuladores-y-se-nid22042026/

Volver arriba