El enigmático código de Da Vinci: aseguran que halló una enfermedad siglos antes de su descubrimiento científico
Durante siglos, ...
Durante siglos, la identidad y la salud de Lisa Gherardini, la mujer que posó para Leonardo da Vinci en 1506, fueron objeto de fascinación mundial. Sin embargo, un análisis clínico publicado en 2008 en la revista especializada Current Cardiology Reviews propone una teoría disruptiva: la obra maestra no solo es un prodigio estético, sino un registro médico involuntario de una patología genética. El autor del estudio, Leiv Ose, investigador del Rikshospitalet de Oslo, sostiene que el retrato contiene la primera evidencia visual de hipercolesterolemia familiar, una condición metabólica que impide la eliminación correcta del colesterol malo en la sangre.
La observación, que algunos especialistas calificaron como el verdadero “código” de Da Vinci, se basa en dos anomalías físicas detectadas en el rostro y la mano de la protagonista. Un examen minucioso del cuadro permite observar una mancha amarillenta e irregular en el extremo interior del párpado superior izquierdo. Este rasgo se asemeja, bajo criterios clínicos actuales, a un xantelasma. La segunda marca consiste en una protuberancia blanda, bien definida y de aproximadamente tres centímetros de largo, situada en el dorso de la mano derecha, debajo del dedo índice. Dicha formación correspondería a un lipoma o xantoma: ambas lesiones son indicadores clásicos de niveles elevados de colesterol, presentes en pacientes con antecedentes hereditarios de esta enfermedad, mucho antes de que la patología fuera descrita formalmente por Addison y Gall en 1852.
La relevancia de este descubrimiento radica en la precisión con la que Leonardo capturó estos rasgos. Imágenes infrarrojas publicadas en 1974 confirmaron que las marcas son parte integral del lienzo desde su concepción, lo que descarta que se trate de una alteración por el paso del tiempo o un añadido posterior. Para el profesor Ose, esta inclusión no es accidental, sino que refleja la profunda habilidad del genio italiano para combinar anatomía y observación científica.
Leonardo, quien dedicó gran parte de su vida a estudiar la circulación sanguínea y los efectos del envejecimiento en los vasos arteriales, plasmó sin saberlo un trastorno que tardaría siglos en ser comprendido por la comunidad médica global.
La hipercolesterolemia familiar, que afecta a una de cada 200 a 500 personas en su variante heterocigota, genera un riesgo inminente de ataques cardíacos precoces. Aunque Lisa Gherardini falleció a los 37 años, las causas exactas nunca se determinaron con certeza. El estudio sugiere que la presencia de estas lesiones en una mujer tan joven no puede considerarse casual. A pesar de que el retrato omite el arco corneal —otro signo distintivo de la enfermedad—, el vínculo entre el arte y la medicina continúa como objeto de debate.
Este fenómeno no es exclusivo de la Mona Lisa, sino que el historiador y científico Leiv Ose señala que otras obras de arte del siglo XVII también reflejan condiciones similares. El retrato de una anciana de Frans Hals, pintado en 1663, muestra lesiones de xantomas en la mano de una mujer, lo que refuerza la idea de que los pintores renacentistas y barrocos actuaron como cronistas involuntarios de la salud humana antes del surgimiento de la medicina metabólica moderna. La evolución del conocimiento sobre el colesterol alcanzó su punto crítico en 1971, cuando Akira Endo descubrió las propiedades de la mevastatina, lo que sentó las bases para los tratamientos actuales.
Este legado médico, que hoy nos permite entender la lucha silenciosa contra el colesterol, convierte a la obra de Leonardo en un documento vivo de una patología que sigue por desafiar a la ciencia contemporánea. La sonrisa de la Mona Lisa, en este contexto, esconde algo más que un secreto histórico: es el rastro visual de una afección que siglos después, mediante el análisis clínico, finalmente fue descifrada, lo que consolida el valor de Da Vinci no solo como artista, sino como un observador adelantado a su tiempo.