El enojo de Meloni por la difusión de nuevas imágenes sugestivas falsas
ROMA.– La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, volvió a quedar en el centro de la discusión sobre los límites de la inteligencia artificial, esta vez por una serie de sugestivas imágene...
ROMA.– La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, volvió a quedar en el centro de la discusión sobre los límites de la inteligencia artificial, esta vez por una serie de sugestivas imágenes falsas que circularon en redes sociales y que desataron su enojo y una advertencia más amplia sobre los riesgos de los deepfakes.
“En estos días circulan varias fotos falsas mías, generadas con inteligencia artificial y presentadas como reales por algún opositor diligente”, escribió la líder italiana en su cuenta oficial. Con un tono que combinó ironía y preocupación, agregó: “Debo reconocer que quien las ha creado, al menos en el caso adjunto, me ha mejorado bastante”.
Girano in questi giorni diverse mie foto false, generate con l’intelligenza artificiale e spacciate per vere da qualche solerte oppositore.
Devo riconoscere che chi le ha realizzate, almeno nel caso in allegato, mi ha anche migliorata parecchio. Ma resta il fatto che, pur di… pic.twitter.com/or44qru2qj
“Con tal de atacar e inventar falsedades, ahora se usa realmente cualquier cosa”, sostuvo Meloni, antes de ampliar el alcance de su denuncia: “Los deepfakes son una herramienta peligrosa, porque pueden engañar, manipular y golpear a cualquiera. Yo puedo defenderme. Muchos otros no”.
Su reacción no es un episodio aislado. Llega en un contexto en el que la manipulación digital con inteligencia artificial se vuelve cada vez más sofisticada y accesible, y en el que figuras públicas –sobre todo mujeres– son blanco frecuente de campañas de desinformación o ataques personales.
En ese sentido, la primera ministra apeló a una consigna que apunta tanto a usuarios como a plataformas: “Verificar antes de creer, y creer antes de compartir. Porque hoy me pasa a mí, mañana puede pasarle a cualquiera”.
AntecedentesEl malestar de Meloni tiene un antecedente directo. En 2024, la dirigente llevó a la Justicia un caso de pornografía deepfake que la tuvo como víctima, en uno de los episodios más resonantes en Europa sobre el uso abusivo de esta tecnología.
En ese entonces, reclamó una indemnización de 100.000 euros por la difusión de videos manipulados digitalmente en los que su rostro había sido superpuesto sobre cuerpos de otras mujeres en escenas sexuales explícitas. El material, publicado en un sitio pornográfico estadounidense, acumuló millones de visualizaciones durante meses.
La investigación permitió identificar a dos sospechosos –un hombre de 40 años y su padre de 73– a partir del rastreo del dispositivo desde el cual se habían subido los contenidos. Ambos fueron acusados de difamación, un delito que en Italia puede implicar penas de prisión en determinados casos.
El equipo legal de Meloni anunció antonces que, de prosperar la demanda, el dinero sería donado a un fondo de apoyo a mujeres víctimas de violencia de género. Su abogada, Maria Giulia Marongiu, definió entonces la suma como “simbólica” y subrayó que el objetivo era “enviar un mensaje a las mujeres para que no tengan miedo de denunciar”.
El tema también remite a un escándalo reciente en Italia: el foro pornográfico “Phica” —derivado del término coloquial “figa”—, que en 2025 también difundió imágenes manipuladas de Meloni y otras mujeres de alto perfil, acompañadas de comentarios sexistas y ofensivos. El sitio, que llegó a reunir a cientos de miles de usuarios, fue clausurado por sus propios administradores tras una reacción generalizada.
Según se denunció, los suscriptores del foro recopilaban fotos de redes sociales o fuentes públicas para luego alterarlas con inteligencia artificial y publicarlas con descripciones misóginas. Entre las víctimas también figuraba Arianna Meloni, hermana de la primera ministra y dirigente del partido Hermanos de Italia, así como otras figuras públicas italianas.
“Estoy indignada por lo sucedido y quiero hacer llegar mi apoyo a todas las mujeres que han sido ofendidas, insultadas y violadas en su intimidad”, declaró entonces Meloni al diario Corriere della Sera. Y agregó: “Es desalentador constatar que todavía hay quienes consideran normal pisotear la dignidad de una mujer, escudándose en el anonimato detrás de un teclado”.
Agencias AP y AFP