El juego de Patricia Bullrich en la Ciudad separa a los primos Macri, que se dividen entre la crítica y la conciliación
Cuando Patricia Bullrich y Jorge Macri se reunieron a finales de 2025, ...
Cuando Patricia Bullrich y Jorge Macri se reunieron a finales de 2025, el 50% de los votos que había cosechado la exministra de Seguridad como candidata a senadora ya la posicionaban como una competidora fuerte en la ciudad. Sin embargo, la titular del bloque libertario en la Cámara alta le advirtió a su exaliado de Pro que no buscaría ir por la jefatura de gobierno. Hoy, aquella promesa parece empezar a resquebrajarse.
Con la investigación judicial que enfrenta el jefe de gabinete Manuel Adorni por el aumento de su patrimonio, Bullrich levantó el perfil y aceleró su agenda en la ciudad. La autonomía con la que se movió en las últimas semanas no solo le marcó la cancha a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, sino también a los primos Macri, enfocados en conservar la ciudad bajo su órbita.
Con ellos, la senadora mantiene una relación intermitente, que oscila entre guiños a sus exaliados y críticas que, sin forzar una ruptura irreversible, le permitan desmarcarse ante un eventual enfrentamiento en las urnas. En su entorno saben que el 2027 es aún un horizonte lejano y, aunque procuran jugar fuerte, se mueven con cautela para no cerrar ninguna puerta de manera anticipada. Y, ante esa ambigüedad, los primos ensayan estrategias divergentes.
Jorge Macri busca conciliar con la exministra de Seguridad. El expresidente, en cambio, se inclina por marcar distancia a través de sus alfiles, quienes cuestionan su autonomía y le pasan factura por haber abandonado Pro. “Mauricio tiene un discurso muy anti-Bullrich”, señaló un dirigente porteño del partido amarillo a LA NACION.
La relación entre Mauricio Macri y Bullrich se rompió luego de que la senadora dejara la conducción de Pro y se afiliara a La Libertad Avanza (LLA). El mes pasado, se reencontraron en la cena de la Fundación Libertad, cuando la exfuncionaria se desmarcó del oficialismo y abrazó al exmandatario en la previa del discurso del Presidente. Javier Milei no había saludado al titular del sello amarillo.
El intercambio cordial entre ambos dirigentes fue apenas una postal. Según advirtieron en el entorno de la exministra, “con Mauricio no tuvo ningún tipo de diálogo después de esa foto, del abrazo”. La titular de la bancada libertaria en la Cámara alta procura, de todos modos, que ese trato frío no se convierta en una confrontación directa. “Yo no me voy a pelear con Mauricio”, aclaró a sus colaboradores.
Así fue el saludo entre Macri y Bullrich en la cena anual de la Fundación LibertadEl expresidente tampoco sale al cruce de la exfuncionaria directamente. Son sus interlocutores quienes se refieren a la dirigente. “Me parece que lo mejor que podría hacer Patricia por el país es dejar de pasar de un lado al otro, de un partido a otro”, aseguró en declaraciones radiales Fernando De Andreis, diputado nacional y secretario general de Pro. Es un dirigente de extrema confianza de Mauricio Macri.
Los aliados del titular de Pro nacional usan la migración partidaria de Bullrich como una carta con la que erosionar su imagen y capital político. En la cúpula del partido nacional consideran que su comportamiento camaleónico deteriora la confianza en los partidos políticos y daña la estabilidad institucional, uno de los pilares que suele reivindicar el partido macrista.
Cerca de la senadora minimizan ese tipo de declaraciones. “Ellos tienen que darle esa impresión a su electorado porque sino Patricia es como un pacman y se los come”, afirmó uno de sus alfiles a LA NACION. Rescatan su habilidad para leer el clima de época, lo que le permitió construir una larga trayectoria en la administración pública. A la hora de moverse en el tablero político, Bullrich prioriza el pragmatismo.
Es una actitud que contrasta con el "purismo" que predican cerca de Mauricio Macri y que comparten algunos dirigentes de LLA como la secretaria general de la Presidencia, pese a que -como reconocen cerca de la exministra- el oficialismo cobijó en el último tiempo a dirigentes con raíces opositoras, incluso del peronismo.
Parte de ese pragmatismo explica por qué, cuando todavía falta más de un año para la próxima contienda electoral, Bullrich no se casa ni divorcia con nadie. No rompe con LLA, pero le marca límites a Karina Milei y desafía al Presidente al exigirle a Adorni que acelere la presentación de su declaración jurada. Señala falencias en la gestión de Jorge Macri en el tradicional bastión de Pro, pero tampoco le cierra la puerta.
El jefe de gobierno se mueve en una sintonía similar. Ante las críticas de Bullrich, prefiere no confrontar. Cuando la exministra salió a denunciar que “los subtes nos pasaron por arriba” por la falta de inversión pública para mejorar el servicio y extender el tendido subterráneo, Jorge Macri le respondió que no podía “estar más de acuerdo con el diagnóstico”.
Hola Senadora, no podemos estar más de acuerdo con el diagnóstico. Durante muchos años el Subte quedó relegado mientras otras capitales de la región avanzaban. Por eso nosotros diagnosticamos y hacemos!
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En esa misma publicación también le enumeró los proyectos que puso en marcha su gestión: licitación de la nueva línea F, el sistema multipago y la renovación de vagones. Le marca los límites de su discurso, pero con cautela y en el entorno de Bullrich rescatan esa actitud. “Vos ves en Jorge un equilibrio”, señalaron cerca de la exministra. “Después de que salió el tema de los subtes, ellos hablaron”.
A diferencia de lo que sucede con Mauricio Macri, su primo “habla seguido” con la senadora nacional. Sucede que ni Jorge Macri ni Patricia Bullrich descartan volver a confluir en un mismo frente en 2027. El jefe de gobierno ya dejó trascender que aceptaría celebrar una PASO con LLA. Podría llegar a ser con la exministra, si ella decidiera dejar atrás la decisión que le había comunicado en la reunión de diciembre pasado.
Bullrich ya se mueve en la ciudad como candidata. Aunque sus colaboradores prefieren no adelantar definiciones, sonríen cada vez que se menciona su eventual postulación a la jefatura de gobierno y deslizan que, a veces, a la exfuncionaria “le cuesta proyectarse tantos años en el Senado”. De todos modos, su prioridad -aclaran- es garantizar la reelección de Milei.
Cuando falta más de un año para los comicios presidenciales, Bullrich no descarta que esa tarea exija de acuerdos en algunos distritos clave como la capital federal. Por eso mantiene abierto un doble juego que ya empieza a revelar un nuevo cisma entre los primos Macri: instalarse como posible candidata, sin romper con potenciales aliados del plan de Milei y sus propias aspiraciones.