Un nuevo nutriente podría ser reconocido como esencial después de los 50 años. Este cambio es una iniciativa de expertos en nutrición de la Universidad de Otago (Ōtākou Whakaihu Waka), en Nueva Zelanda, quienes publicaron un artículo en la revista científica Nature Food para defender el reconocimiento de la fibra dietética como un nutriente esencial.
Entre los beneficios de la fibra están la normalización de la función intestinal, la prevención del estreñimiento, la mejora de los niveles de glucosa en sangre y la reducción del colesterol LDL (considerado el colesterol malo).
Se dividen en dos tipos: solubles e insolubles. Según el portal Harvard Health Blog de la Universidad de Harvard, mientras que la fibra soluble se disuelve en agua, lo que forma una especie de gel y ayuda a reducir los niveles de colesterol y regular los niveles de azúcar en sangre, la fibra insoluble no sufre ninguna modificación a su paso por el intestino.
Su insolubilidad ayuda a aumentar el volumen de las heces, por lo que actúa para prevenir el estreñimiento y elimina desechos no deseados del organismo. El profesor asociado Reynolds explica que el equipo de investigación examinó si existía alguna relación causal entre la ingesta de fibra dietética y los resultados de salud y encontró mucha evidencia de beneficios.
Además, según el estudio, este argumento está respaldado por más de 100 años de investigación sobre su química, propiedades físicas, fisiología y efectos metabólicos, así como por metaanálisis y ensayos clínicos más recientes, muchos de los cuales se llevaron a cabo en Otago.
Al analizar varios estudios, observamos que cuando las personas aumentan su consumo de fibra, mejoran su peso corporal, colesterol, azúcar en sangre y presión arterial. Al realizar un seguimiento a personas durante décadas, observamos que quienes consumen mayor fibra tienen una menor incidencia de enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, cáncer colorrectal y una menor probabilidad de muerte prematura, afirma. Hasta ahora, la ausencia de un estado carencial impedía que la fibra fuera reconocida como esencial.
“El microbioma intestinal existe casi exclusivamente en la fibra dietética que ingerimos. Un microbioma intestinal sano se asocia con numerosos beneficios para la salud, y cada día se descubren y comprenden nuevos beneficios”, afirma el profesor Sir Jim Mann, ambos del Centro Edgar para la Investigación de la Diabetes y la Obesidad.
Para los investigadores, cuanto más se reconozca y priorice la fibra, mejor. Esto se debe principalmente a su fácil acceso y a su presencia en la mayoría de las verduras, ya sean frescas, congeladas o enlatadas.
“Centrarse en aumentar la ingesta de alimentos ricos en fibra, como cereales integrales, legumbres, verduras y frutas enteras, probablemente traerá beneficios sustanciales para la salud”, concluye el profesor asociado Andrew Reynolds del Centro Edgar para la Investigación de la Diabetes y la Obesidad en Otago.