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El origen de la guerra entre Santiago Caputo y los Menem que detonó con una cuenta anónima en redes sociales

La...

La guerra que cruelmente calaba puertas adentro del Gobierno de Javier Milei -con solo algunos chispazos visibles- entre el estratega Santiago Caputo y el clan Menem detonó en la vida pública el sábado y subió tensión con el avance la la semana. El combate se libró en un ambiente que a los libertarios les sirvió para atender a sus principales detractores y que ahora les generó el más expuesto caos interno: la red social X y las cuentas sin nombre real. En este caso, @PeriodistaRufus, atribuida por el caputismo a Martín Menem.

Pero, ¿cuál es el origen de la enemistad ahora manifiesta entre el estratega y los primos Menem? Distintas fuentes de ambas tribus consultadas por LA NACION coinciden en que nunca ostentaron el mejor vínculo y señalan distintos episodios que los distanciaron, aunque todas reparan en que las elecciones de 2025 fueron un antes y un después. “Ahí empezaron a jugar más fuerte”, remarcan los que saben. Hay un componente a tener en cuenta: las dos facciones responden al mismo Presidente, pero a diferentes liderazgos: por un lado, Karina Milei; por el otro, el asesor presidencial.

Borrar la cuenta lo único que confirma es que es de ustedes, mogólicos.

— Santi C. (@slcaputo) May 16, 2026

Desde los albores del mileísmo, los Menem y Caputo se repartieron -con otros actores- las parcelas del Estado. Algunos creen que las peleas con Victoria Villarruel distrajeron la otra antinomia pero que, cuando la vicepresidenta fue corrida de la gestión, la batalla interna tomó otro matiz. “La relación nunca estuvo bien”, admitió un conocedor de la Casa Rosada.

Los primeros chisporroteos fueron discrepancias en la comunicación. Mientras que los Menem acusaban a Caputo y su séquito de propagandistas de no difundir las actividades de Diputados y de limar la figura de Karina Milei, en la órbita caputista referían que Martín Menem era celoso con su información y que buscaba primerear a Caputo en la conversación con los aliados.

Esas tensiones iniciales llevaron a conflictos más fuertes y denuncias de operaciones cruzadas. Fuentes del karinismo aseguran, por ejemplo, que Martín Menem “perdió la confianza” definitiva en Caputo y su gente cuando trascendió que su empresa de seguridad privada había ganado una licitación millonaria en el Banco Nación y la otra tribu -de mínima- “no lo defendió”. Fue en julio de 2025.

Otro episodio de la misma índole había ocurrido antes. En febrero de ese año trascendió la llegada de Laura Arrieta desde Miami con valijas sin declarar y entre los detractores de los Menem en el Gobierno hubo dos sospechas: que se filtró a través de terminales massistas de Aeroparque o que los primos estuvieron detrás porque -acusaban- personal de la empresa de seguridad de los riojanos trabajaba ahí al momento del arribo. Arrieta era empleada de Leonardo Scatturice, ligado a Caputo.

En agosto de 2025 la filtración de los audios ilegales al entonces titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) Diego Spagnuolo retroalimentó la ola de sospechas internas sobre dos vías: el espionaje y los negocios.

A medida que el esquema oficialista se modificó con la salida de ministros y funcionarios, el poder se volvió a barajar y el nexo se entrampó. Fuentes del Gobierno aseguran que Caputo habría advertido a Karina Milei de que los Menem eran unos “arribistas” que querían apropiarse del proyecto libertario, pero que cesó porque ella mostró reiteradamente respaldo a los primos. “Quieren hacer posmileísmo demasiado rápido”, se comentó en estas últimas horas entre los tuiteros, que creen que los riojanos se autoimponen como sucesores de los Milei.

Distintos vectores del caputismo les achacan a los Menem que se pegaron a Karina para ganar poder y que eso quedó demostrado en que comandan áreas con “caja”, como PAMI. Caputo, no obstante, administra otros sectores sensibles, como la SIDE y ARCA.

Chisporroteos como estos crearon el caldo de cultivo para el quiebre en las elecciones de 2025, momento en que Karina Milei junto a los Menem y su articulador en la provincia de Buenos Aires, Sebastián Pareja, coparon las listas y obviaron a los caputistas de Las Fuerzas del Cielo. “Armaron Provincia y dejaron a todos los militantes afuera. Te militan porque creen en vos y les llenás las listas con gente como el comisario retirado Bondarenko”, se escuchó.

Desde el karinismo resumieron: “Antes de las elecciones, Santiago Caputo quería enfocarse en octubre y negociar con los gobernadores; y Karina Milei quería competir con el partido, todo teñido de violeta, sin importar si no ganaban. Y ganó Karina”.

En un análisis distante, en el caputismo trinaron por los candidatos para septiembre en la Provincia, acusaron al otro sector de llenar las listas de “peronismo residual” y de hacerle perder identidad a LLA. Creyeron además reconfirmar su diagnóstico cuando perdieron a nivel bonaerense y le adjudicaron el batacazo del Gobierno en las nacionales de octubre a la estrategia de Caputo.

“Los Menem dijeron que la elección era territorial, cuando la estrategia fue de Santiago”, se quejan todavía en las Fuerzas del Cielo sobre lo que ocurrió el año pasado, a la vez que el karinismo le achaca la victoria al armado y al despliegue partidario en todo el país.

Los fieles a Karina y conocedores de los Menem aseguran que ese sector recibió en silencio los dardos caputistas entre septiembre de la derrota y octubre de la victoria, pero -ya triunfantes- no son pocos en el Gobierno los que admiten que la hermana y los primos arrancaron una “caza de brujas” sobre aquellos que habían denostado su plan. “Cuando ganaron sabían que los iban a ir a buscar”, resume una fuente de la Casa Rosada.

En el posoctubre, el sector del kari-menemismo arrancó su carrera por el poder restante. Dicen los que saben que fue por esas épocas que Martín Menem decidió tener un esquema de comunicación en redes similar al que responde a Caputo, con cuentas propagandistas y nombres libertarios, para hacerles contrapeso.

Manuel Adorni -del riñón de la hermana- ascendió a jefe de Gabinete y, en pleno calor porteño, Karina y los Menem le arrebataron a Caputo la conducción del Ministerio de Justicia sin previo aviso, con la llegada de Juan Bautista Mahiques y la salida de Sebastián Amerio, hombre del estratega y número dos del área, que se enteró que lo habían echado en una reunión virtual del Consejo de la Magistratura. Ese día fue otra de las jornadas más tensas en la Rosada.

Entre los mensajes que emitió @PeriodistaRufus, el caputismo puntualizó en uno que decía “JBM”, las iniciales del ministro de Justicia, pero cuando todavía no se conocía su nombramiento.

Finalmente Wayback Machine cargó el tuit ORIGINAL de “Rufus” con el link que efectivamente redirige a la cuenta oficial de Martín Menem. El link fue compartido inexorablemente desde la cuenta de Martín Menem. No quedan dudas: NO FUE PLANTADO. No le mientan NUNCA MÁS al presidente https://t.co/wXctJmkhBm pic.twitter.com/B5U8dp0VwF

— DAN (@GordoDan_) May 20, 2026

“Que se quejen es ridículo, un papelón todo; y encima lo metieron al Presidente”, trinaba un karinista ante la furia del otro bando, en tanto cerca del titular de Diputados negaban que fuera el dueño de la cuenta.

Los que saben dicen que una persona de extrema confianza de Santiago Caputo, que había recibido múltiples dardos de Rufus, se dio cuenta que al apretar sobre el enlace de una de las publicaciones de ese perfil terminaba en el Instagram de Martín Menem. Eso fue el sábado a la mañana. A la tarde, el fuego ya ardía en el universo virtual libertario.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/politica/el-origen-de-la-guerra-entre-santiago-caputo-y-los-menem-que-detono-con-una-cuenta-anonima-en-redes-nid21052026/

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