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El plan del Gobierno para reducir la incertidumbre

Luego de la traumática dolarización de portafolios que ocurrió en el camino a la elección de medio término de 2025, era natural que el Gobierno adoptara algunos recaudos para proteger a la eco...

Luego de la traumática dolarización de portafolios que ocurrió en el camino a la elección de medio término de 2025, era natural que el Gobierno adoptara algunos recaudos para proteger a la economía de un evento similar el año próximo. Dado que la salida de capitales se potenció en el cuatrimestre julio-octubre, podemos hacer una comparación de cuáles eran las defensas propias que tenía el Gobierno a su disposición a fines de junio del año pasado frente a la situación actual.

Las reservas internacionales netas mejoraron en alrededor de US$ 3000 millones en los últimos 12 meses. Asimismo, la liquidez para intervenir en los mercados —que incluye dinero de terceros que no es inmediatamente exigible— mejoró cerca de US$ 3800 millones, alcanzando casi los US$ 26.000 millones. Es de esperar que en los próximos 12 meses esos fondos aumenten por medio de compras de una parte de las divisas que aportarían un balance comercial sólido y nuevos ingresos de préstamos para financiar inversiones, sobre todo en hidrocarburos, minería y de los gobiernos subnacionales.

Además, el BCRA ha logrado prorrogar los vencimientos de los Repos al año 2028, despejando una parte importante de sus obligaciones de corto plazo. No obstante, quedan por delante vencimientos de Bopreal en el año próximo por alrededor de US$ 5300 millones. Casi simultáneamente, el Tesoro anunció cuáles son las herramientas que tendría disponibles para hacer frente a los vencimientos de deuda en moneda extranjera de aquí a finales del año próximo, al mismo tiempo que está alargando los plazos de las obligaciones en moneda local.

En primer lugar, el Gobierno espera contar con un remanente de US$ 3700 millones por colocaciones en exceso de los vencimientos de este año. Eso requiere completar una iniciativa muy avanzada: la emisión de préstamos con garantías de organismos internacionales por un total de US$ 4000 millones, y la colocación de US$ 2000 millones más de deuda en el mercado local. Ese sería el objetivo del nuevo bono que se emitiría con vencimiento en 2029, el cual el Gobierno espera que sea atractivo para los inversores que cobren los cupones de intereses y la amortización de los títulos emitidos en la última reestructuración de deuda. Dado el éxito reciente en la colocación del bono que vence en 2028, parecería muy probable que se inicie el año próximo con un colchón de la magnitud esperada.

El año próximo hay vencimientos por US$ 24.900 millones, los cuales se reducen a algo más de US$ 17.000 millones cuando se contemplan los desembolsos previstos del FMI, de otros organismos internacionales y la renovación de la tenencia de los entes públicos nacionales (todos con casi total certeza).

Para hacer frente a esa suma (neto del sobrante de 2026), el Tesoro espera poder comprarle al BCRA US$ 4900 millones (alrededor de un 30% menos de lo previsto para 2026), obtener nuevo financiamiento del mercado local por US$ 5000 millones (17% menos que en 2026) y obtener US$ 3500 millones adicionales entre privatizaciones y un endeudamiento no especificado. Parece una proyección prudente que, además, guarda bajo el colchón la posibilidad de hacer una emisión en el mercado internacional si continúa la reducción del riesgo país. En resumen, el panorama no está despejado al 100%, pero está bien encaminado, sobre todo cuando se percibe la mayor holgura en el mercado cambiario.

El BCRA ha publicado las cifras del balance cambiario de los primeros cinco meses del año. Este informe refleja las transacciones de caja que pasan por el mercado cambiario local. Así, puede verse que, comparando el mismo período del año 2025 con el de 2026, la cuenta corriente mejoró en alrededor de US$ 7000 millones (pasando de un déficit de 5000 a un superávit de 2000). Eso se explica por un crecimiento de las exportaciones de bienes (US$ 5000 millones) y la reducción de importaciones (unos US$ 4000 millones). El primer factor debería mejorar aún más en 2027 y el segundo moderarse si la economía se recupera. También mejoró el saldo del comercio de servicios (US$ 1400 millones), pero esto no alcanzó a compensar los mayores pagos de intereses (US$ 1700 millones) y de dividendos (US$ 1800 millones). Además, del lado de la cuenta financiera, hubo una importante colocación de deuda de empresas y provincias que compensó los menores ingresos netos de organismos internacionales que el Gobierno obtuvo este año respecto del año pasado.

Si se analiza la oferta neta de divisas de los diferentes sectores de la economía, se observa que el aporte adicional en los cinco meses de 2026 comparado con el mismo período de 2025, fue de US$ 11.400 millones (parte de los cuales se destinó a financiar una mayor dolarización de portafolios de las personas físicas). El sector que mayor aporte hizo a esa variación positiva fue la industria, gracias a una reducción en el déficit de cuenta corriente de US$ 4600 millones y una mejora en los ingresos netos de capital de US$ 1100 millones. Luego le sigue la minería y los hidrocarburos que aportaron al mercado cambiario local US$ 4000 millones más que en el mismo período del año pasado (60% por mejora en la cuenta corriente y 40% por mayores ingresos de capitales).

La actividad industrial este año está algo por debajo del nivel observado en los primeros meses de 2025, pero ello no explicaría por qué los pagos de importaciones del sector se redujeron en un 18%. Al mismo tiempo, aumentaron las liquidaciones de exportaciones industriales en un 14%.

En suma, la expansión de las exportaciones, que poco a poco se va extendiendo a muchos sectores de la economía, aporta una mayor tranquilidad al mercado cambiario y facilita la compra de divisas por parte de la autoridad monetaria. Desde la economía, es imposible comprar un “seguro contra todo riesgo de retorno al populismo”. Ello requeriría contar con un volumen de reservas tal que no puede acumularse en los 15 meses que faltan para que tenga lugar la primera vuelta electoral. Por lo tanto, hace falta que la política haga su aporte (algo parece insinuarse en el cambio de gabinete y en el rediseño de la estrategia electoral) y que continúe la recuperación de los indicadores de confianza, de la mano de una reducción en la tasa de inflación y una modesta recuperación en los ingresos reales de los trabajadores formales.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/el-plan-del-gobierno-para-reducir-la-incertidumbre-nid12072026/

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