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En 1978 tiraron neumáticos rellenos de cemento en el océano y 40 años después sorprendieron con los resultados

Una iniciativa que comenzó hace casi cinco décadas en Estados Unidos terminó demostrando cómo determinados materiales pueden contribuir a la formación de nuevos hábitats submarinos. Lo que en...

Una iniciativa que comenzó hace casi cinco décadas en Estados Unidos terminó demostrando cómo determinados materiales pueden contribuir a la formación de nuevos hábitats submarinos. Lo que en un principio parecía una solución poco convencional, basada en la utilización de neumáticos usados y hormigón, permitió que una zona del océano con escasa presencia de animales se transformara en un espacio frecuentado por distintas especies marinas.

La historia se remonta a 1978, cuando las autoridades de Yarmouth, una localidad del estado de Massachusetts, comenzaron a buscar alternativas para mejorar las condiciones de un sector de Nantucket Sound. El principal problema era que el fondo estaba compuesto mayormente por arena y prácticamente no contaba con formaciones naturales que ofrecieran protección a los peces.

Frente a esta situación, el Departamento de Recursos Naturales local, junto con la División de Pesca Marina de Massachusetts, impulsó la construcción de un arrecife artificial. La iniciativa se desarrolló a unos 3,5 kilómetros de la desembocadura del río Bass y abarcó una superficie de aproximadamente 51 hectáreas.

El particular método que utilizaron para transformar el fondo del océano

Para llevar adelante el proyecto, los especialistas idearon un sistema que consistía en agrupar entre tres y cinco neumáticos usados, rellenarlos con hormigón y colocarlos en distintos sectores del fondo marino. De esta manera, buscaban generar pequeñas estructuras que funcionaran como escondites para los animales.

El peso del hormigón cumplía una función fundamental, ya que evitaba que las corrientes desplazaran fácilmente las cubiertas. Esta característica permitió diferenciar la experiencia de otros proyectos similares, en los que los neumáticos terminaron dispersándose por el océano.

Los resultados comenzaron a observarse con el paso del tiempo. Durante las inspecciones submarinas realizadas años después, los investigadores comprobaron que buena parte de las estructuras continuaba en su lugar y que los sectores con mayor cantidad de módulos también registraban una presencia más importante de peces.

Además, los relevamientos permitieron identificar una gran variedad de animales que habían encontrado en el arrecife un lugar para refugiarse y alimentarse. Entre ellos aparecieron lubinas negras, langostas, calamares, cangrejos, mejillones, anémonas y otras especies.

Qué pasó con el proyecto y por qué dejaron de utilizar neumáticos

Lejos de tratarse de una experiencia aislada, el arrecife continuó recibiendo nuevas estructuras en las décadas siguientes. Las autoridades realizaron ampliaciones en 1981, 1995 y 1998, mientras que desde 2014 incorporaron más de 17.000 toneladas de materiales provenientes de diferentes obras.

Sin embargo, con el avance de los conocimientos sobre el impacto ambiental de los residuos, también cambiaron los métodos utilizados. Actualmente, los responsables del proyecto ya no emplean neumáticos y priorizan materiales como granito y hormigón limpio, que permiten crear superficies irregulares sin recurrir a cubiertas descartadas.

Aunque la experiencia permitió comprobar que ciertas estructuras artificiales pueden favorecer la presencia de animales marinos, los especialistas destacan que su funcionamiento depende de una planificación adecuada. Por eso, el caso de Yarmouth no debe interpretarse como una invitación a desechar neumáticos en el mar, sino como un ejemplo de cómo una intervención controlada puede modificar las condiciones de un ecosistema submarino.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/en-1978-tiraron-neumaticos-rellenos-de-cemento-en-el-oceano-y-40-anos-despues-sorprendieron-con-los-nid28102026/

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