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Eramine planea ampliar su planta de litio de Salta y evalúa ingresar al RIGI

“Falta infraestructura”. Con esa definición, Alejandro Moro, CEO de Eramine, resumió el principal desafío que enfrenta la industria del litio, un sector que busca aprovechar el renovado inte...

“Falta infraestructura”. Con esa definición, Alejandro Moro, CEO de Eramine, resumió el principal desafío que enfrenta la industria del litio, un sector que busca aprovechar el renovado interés inversor por el mineral tras años de volatilidad en su precio.

La historia de Eramine en la Argentina comenzó hace 15 años. Tras más de una década de exploración y una inversión de US$1000 millones, la subsidiaria local del grupo francés Eramet inauguró en 2024 la primera planta de producción de carbonato de litio de Salta, ubicada a 4000 metros de altura en el salar Centenario Ratones. Ahora, con la operación cerca de alcanzar su capacidad plena, la compañía ya mira el próximo paso: una expansión que buscará encuadrar en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

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“Hoy estamos produciendo al 90% de la capacidad nominal de la planta. Nuestro próximo objetivo es ampliar un 50% la producción y, si los estudios avanzan como esperamos, hacia fin de este año presentaremos el proyecto al RIGI”, anticipó Moro, durante el summit de Minería realizado hoy por LA NACION.

Argentina en la carrera global del litio: Alejandro Moro, CEO de Eramine

La empresa proyecta llevar su producción anual desde las 24.000 toneladas actuales hasta 36.000 toneladas en una primera etapa. Sin embargo, el plan de largo plazo es mucho más ambicioso: alcanzar las 150.000 toneladas anuales mediante sucesivas ampliaciones.

En diálogo con Ignacio Federico, periodista de LA NACION, aseguró: “Tenemos el recurso. El litio está ahí. Lo que necesitamos es hacer las inversiones y tener la infraestructura para ponerlo en marcha y producir”.

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El proyecto refleja una de las principales características de la minería: los largos tiempos de maduración. “El negocio minero es un negocio de muy largo plazo. Nosotros llevamos 15 años en la Argentina. Pasamos más de 12 años explorando y convenciendo a los inversores para construir la planta. Recién hace un año y medio empezamos a producir”, explicó Moro.

La operación convirtió a Eramine en la primera productora de litio de Salta y en la cuarta compañía del país en fabricar carbonato de litio a escala industrial. Actualmente, la producción se exporta a Asia, principalmente a China, Corea y Japón, donde se concentra la mayor demanda mundial para la fabricación de baterías.

El cuello de botella

Si bien el potencial geológico argentino es uno de los más importantes del mundo, Moro aseguró que el principal obstáculo para acelerar las inversiones pasa por otro lado: “Falta infraestructura y no estamos bien ”, advirtió.

El ejecutivo explicó que, por cada tonelada de carbonato de litio producida, la empresa debe transportar cuatro toneladas de insumos hasta la planta, ubicada a 4000 metros de altura. “En algunos casos, el costo logístico termina siendo mayor que el valor del producto que estamos transportando”, afirmó.

La compañía mueve toda su producción en camión hasta Rosario, desde donde exporta al exterior, aunque también realizó algunos envíos por puertos chilenos. En esa línea, para el CEO, la reactivación del ferrocarril sería uno de los cambios más importantes para mejorar la competitividad del sector.

“Todas las compañías mineras del norte argentino estamos muy interesadas en poder mover productos con el ferrocarril”, sostuvo. A esa lista sumó rutas, líneas eléctricas y gasoductos para abastecer una región que todavía presenta fuertes déficits de infraestructura.

De acuerdo con el ejecutivo, que lidera la compañía desde 2023, la operación también enfrenta otro desafío poco visible: conseguir personal dispuesto a trabajar en plena Puna. La planta funciona bajo un esquema de siete días de trabajo por siete de descanso, con los empleados viviendo en un campamento durante toda la semana laboral. “Convencer a una persona de mudarse a Salta y además trabajar a 4000 metros de altura no es sencillo. Es un estilo de vida que no mucha gente asimila”, reconoció.

Por ese motivo —aseguró—, la empresa analiza incorporar herramientas de inteligencia artificial y automatización que permitan trasladar parte de las tareas hacia centros operativos ubicados en el valle salteño.

El desafío del precio

El negocio del litio combina una demanda estructural creciente con una elevada volatilidad de precios. Moro explicó que el sector enfrenta “fluctuaciones muy grandes” y que se trata de “mercados que son volátiles”. Y con ello justificó la necesidad de tener costos bajos, indicando que “es lo único que te garantiza que cuando el mercado cae vos podés estar operando”.

En ese escenario, destacó que la eficiencia tecnológica será determinante para sostener la rentabilidad de los proyectos.

Más allá de los vaivenes del mercado, el ejecutivo mantiene una visión optimista sobre el futuro del mineral. “La energía renovable necesita ser almacenada y necesitamos consumir más energía renovable”, afirmó. Y señaló que el litio cobra importancia cuando las energías renovables buscan “la forma de tratar de almacenar esa energía”.

Con reservas concentradas en el denominado Triángulo del Litio -integrado por el norte de Chile, el sur de Bolivia y el NOA argentino-, Moro consideró que el país tiene una oportunidad única para consolidarse como uno de los principales proveedores mundiales. “Hay litio para rato. Y también hay Eramine para mucho rato”, concluyó.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/negocios/eramine-planea-ampliar-su-planta-de-litio-de-salta-y-evalua-ingresar-al-rigi-nid05082026/

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