Es sacerdote, tiene 27 años y admitió que enamorarse de mujeres le sirvió para conocer el amor más limpio
Javier Pastor tiene 27 años, es sacerdote en España y contó abiertamente ...
Javier Pastor tiene 27 años, es sacerdote en España y contó abiertamente cómo equilibró el hecho de que le hayan gustado mujeres con su camino espiritual. Desde su primera comunión descubrió la vocación de cura y empezó un camino espiritual dentro del catolicismo que lo condujo a lo que es hoy en día. Pese a ello, reconoció que se enamoró en diversas ocasiones y que eso le sirvió “para conocer un amor limpio y puro”.
El celibato lo llevan a cabo los curas y las monjas que dedican su vida al trabajo dentro de la Iglesia Católica, desde las misas hasta la organización de sus organismos. Es una entrega total, por lo que eso incluye la no conformación de pareja, sino vivir en austeridad sexual, pero no afectiva.
En diálogo con el podcast católico Se buscan rebeldes, Javier describió cómo es su vida de sacerdote joven y cómo media entre las rutinas dentro de la escuela donde trabaja, la espiritualidad y la realidad con la que conecta por fuera de su mundo religioso.
Durante la charla, los entrevistadores le consultaron a Pastor sobre sus años antes de ingresar en el celibato y si se había enamorado de alguna mujer. “A mí, por supuesto, que me gustaron no una, sino muchas chicas. Lo que pasa es que en eso el Señor siempre me guardó mucho el corazón; la verdad, tuve mucha suerte y luego tuve un ejemplo increíble en mi casa con mis hermanas, con mi madre. Entonces, es cierto que, aunque yo me pudiera sentir atraído por una mujer e incluso en el momento de discernimiento vocacional, esto suponía tratarlo una semana y otra semana…”, explicó el sacerdote.
Y añadió: “Tengo que reconocer que me sirvió conocer un amor más bien limpio, puro, y luego, en algún momento en el que ya habiéndome comprometido, uno puede decir: Es que me cae mejor”.
El sacrificio de Pastor antes de entrar al celibato fue dejar a su novia y el proyecto de construir una familia. Una vez que se comprometió con el sacerdocio, reconoció que con sus amigos no se priva de opinar si una chica le parece linda o no, aunque advirtió: “Procuro moderarme”.
“Cuando me preguntan si me gustan las mujeres, respondo que sí. O sea, verlas y decir: ‘Yo, el sagrario, la Eucaristía, todas esas cosas son las que realmente responden a los anhelos del corazón’”, justificó el sacerdote a la vez que confirmó que su corazón está casado con Jesús.
Acerca del celibato, Javier Pasto describió que es un don que le permite amar con un corazón indiferente. Lo define como una forma de “gritar a los cuatro vientos” que existe el cielo, actuando como un testigo en la tierra del tipo de amor que habrá en la vida eterna.
El sacerdote español entiende al corazón de Jesús como refugio. Para mantener su fidelidad y ordenar sus afectos, se apoya en la espiritualidad, lo que lo ayuda a integrar sus sentimientos y a vibrar con los mismos sentimientos de Cristo ante las realidades que vive cada día.