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Gonzalo Maier: “La improvisación también es un método como tantos otros”

El undécimo libro del escritor chileno Gonzalo Maier (Talcahuano, 1981) es el primero que se publica en una editorial argentina. ...

El undécimo libro del escritor chileno Gonzalo Maier (Talcahuano, 1981) es el primero que se publica en una editorial argentina. En la breve novela Hong (Eterna Cadencia, $25.500), el narrador -un escritor que es y no es Maier- reconstruye su relación con el arte, la literatura, el trabajo y la vida a través de las películas del cineasta surcoreano Hong Sang-soo. “En sus películas encontré una manera de hacer que me parecía doméstica, tímida, austera, un poco autista y extrañamente bella”, revela el protagonista.

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Es también la historia de una educación sentimental sudamericana -en la que aparecen Charly García, Frédéric Chopin y Fiskales Ad-Hok; Virginia Woolf, Susan Sontag (cuando se hace una defensa de la pretenciosidad) y Paul Cézanne (la edición incluye una reproducción de El plato de manzanas); Osvaldo Lamborghini, César Aira y Cecilia Pavón- y un elogio de la brevedad. “A medida que pasan los años y se despliega de lleno el siglo XXI, el cine de Hong se adelgaza. Se vuelve más ligero. Encuentra su forma, tal vez”, conjetura el narrador que, por otro lado y acaso como una confidencia, considera que “los hombres de las películas de Hong son siempre abusadores, mal portados, egoístas, idiotas, crueles, llorones, inmaduros, violentos, mal educados; profundamente masculinos y latinoamericanos”.

“Encantado de poder llegar allá -dice Maier a LA NACION sobre el lanzamiento de su libro en la Argentina-. En Chile viene recién saliendo, espero que encuentre un par de lectores por aquí o por allá”.

-¿A qué género pertenece Hong y cómo se relaciona con tu obra? ¿El narrador sos vos o es un personaje?

-Está entre géneros y, por lo mismo, creo que no puedo responder la pregunta de un modo taxativo. Y me gusta que sea así. Hong se juega en la indefinición como buena parte de mis otros libros. En un estado medio fantasmal entre la verdad y la mentira, entre lo real y lo inventado, entre lo pelotudo y lo serio. Si me obligaran a contestar diría que soy Madame Bovary, no el narrador de Hong.

-¿Qué tienen en común el cineasta Hong Sang-soo, Paul Cézanne y Nicanor Parra?

-Los tres aparecen en libro a propósito de distintas cosas. No tienen una relación causal, aunque se podría decir que ellos encarnan una relación de largo plazo entre el arte y la vida, incluso con la vida misma como forma de arte. No son turistas, quiero decir.

-La novela también se refiere a los escritores que, para subsistir, se vuelven profesores y académicos. ¿Son tantos y qué huellas deja ese vínculo en la literatura?

-No sé cuántos sean y tampoco creo que el número en cuestión sea lo importante. Lo veo, en realidad, como un problema de las condiciones de producción de la literatura. Y en ese sentido aparece en el libro. Me interesa la genealogía de escritores que en algún momento se encondieron en monasterios o en conventos, en las cortes, en el servicio diplomático, en el periodismo. Trato de pensar sobre esa tensión entre trabajo y escritura. Cómo hacer para sobrevivir en la escritura, creo que sería la pregunta.

-¿Y cómo se hace?

-No es una pregunta que se pueda responder de una sola forma. Hay que sobrevivir física, económica y hasta moralmente. Dar recetas es medio ridículo, pero creo que es una pregunta que vale la pena poner sobre la mesa; vale la pena pensar en las condiciones y las estructuras que soportan una vida dedicada más o menos a la lectura y la escritura, que es una cosa muy rara. La italiana Daria Galateria, a todo esto, tiene un libro muy lindo sobre los escritores y sus modos de supervivencia, se llama De sol a sol.

-¿Reivindicás la improvisación para la escritura o conviene tener un método?

-Hay un malentendido ahí. La improvisación también es un método como tantos otros. Incluso los músicos que improvisan lo suelen hacer sobre una estructura mínima a la que vuelven constantemente. Yo al menos me muevo entre las dos cosas. Tengo siempre una idea en mente y el resto es ir descubriendo y jugando hasta encontrar algo que valga la pena y me sorprenda.

-¿Cuál es el panorama de la literatura chilena? ¿El Estado chileno apoya a los escritores y artistas?

-No me siento capacitado para responder una pregunta así, la verdad. Veo muchas literaturas chilenas y puede que se me escapen muchas otras. Sobre lo del Estado: supongo que no apoya mucho. O no tanto como uno quisiera.

-¿Qué te inspira para escribir y cuáles son tus lecturas actuales?

-No me interesa mucho la inspiración; me siento a escribir, nomás. Idealmente todos los días. A veces sale bien, otras, no tanto. Ahora mismo leo un libro que me está gustando mucho: El mínimo animal, de Federico Galende.

-¿Y qué estás escribiendo ahora?

-No, no lo puedo contar. Por un lado nunca sé muy bien de qué se tratan mis libros y, por otro, cada vez que lo digo en voz alta se me van las ganas de seguir escribiendo. Es yeta.

-¿Vendrás a la Argentina a presentar el libro?

-Si me invitan, ahí estaré. Al pie del cañón, como dicen.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/gonzalo-maier-la-improvisacion-tambien-es-un-metodo-como-tantos-otros-nid27052026/

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