IA y renta básica universal
En mi libro La riqueza de las personas: el humanismo en el siglo XXI (mayo 2002), introduje el concepto de riqueza invisible, una riqueza con costos marginales tendientes a cero, pero que actúa en...
En mi libro La riqueza de las personas: el humanismo en el siglo XXI (mayo 2002), introduje el concepto de riqueza invisible, una riqueza con costos marginales tendientes a cero, pero que actúa en el subsuelo de nuestra civilización. Se trata de un conjunto de bienes, técnicas, comodidades, servicios sin costo (o con costo despreciable frente a los ingresos disponibles), acervos culturales, educativos y de salud, con el que se cuenta como contamos con la tierra que pisamos aunque no reparamos en ella. Para graficarla, hacía una comparación: “El aire siempre ha representado en la imaginación popular el ideal de bienes abundantes y a disposición de todos los habitantes del planeta. La riqueza invisible no es más que la extensión de ese ideal a un universo no natural de bienes y servicios. La riqueza invisible es el principio económico de creación de riqueza que imita las propiedades de abundancia reservadas al aire que respiramos”. Finalmente agregaba: “Un increíble rango de productividad transforma a una vasta cantidad de bienes materiales en algo tan natural como el aire y crea una capa de naturaleza sobre la que construir nuestra riqueza personal. Las tendencias que provoca el shock del futuro tecnológico se orientan a predecir una época fuertemente deflacionaria en precios reales. Cada año los bienes se abaratarán, y en el límite convergerán a cero. Todo aquello que se producía con esfuerzo y gran pérdida de horas está ahora al alcance de la productividad y la robótica digitales”.
Por lo mismo, anunciaba que no cuesta imaginarse un futuro cercano en el que “las máquinas aprendan”. Para concluir que, “contra toda la tradición filosófica, en tecnología las realidades superarán con creces a las posibilidades que actualmente soñamos. El conjunto de estas tecnologías representará un salto cuántico en la productividad: pasaremos a hablar de ultraproductividad”. La evolución es irrefrenable: de la producción a la productividad; de la ultraproductividad a la riqueza invisible.
Pues bien, ese mundo con rasgos de utopía está llegando de la mano de la IA. Traducida la riqueza invisible al debate actual, es posible afirmar que la fantástica productividad de la IA conduce a la factibilidad de la renta básica universal (RBU).
La RBU tiene lejanos antecedentes en la obra de Tomás Moro, Juan Vives y Thomas Paine. Desde el pensamiento de izquierda, el filósofo belga Philippe Van Parijs (1951) fue uno de los pioneros en hablar de una RBU a partir de una discusión en el terreno de la ética social con grandes figuras como John Rawls, Ronald Dworkin y Amartya Sen. En 1986 fue uno de los fundadores de la Red Europea de Renta Básica (BIEN por su sigla en inglés).
BIEN define la RBU como un pago periódico en efectivo que se entrega incondicionalmente a todas las personas, sin requisitos de ingresos ni de trabajo. Aclara que no es lo mismo que una garantía de ingreso mínimo y, por tanto, no disminuye a medida que aumentan los ingresos. Alcanza a todas las personas sin excepciones, sean ricas o no. La RBU cubre las necesidades básicas de un ciudadano y lo deja en franquía para que decida dedicarse a actividades no lucrativas o trabajar para incrementar sus ingresos. De este modo, reemplaza a los programas actuales de subsidios, parciales y difíciles de administrar. Al asegurar un nivel de vida mínimo, sus defensores sostienen que la RBU facilita la creación de nuevos empleos y emprendimientos autónomos, fomenta la libertad personal, la creatividad y el voluntariado, permite que las familias de menores ingresos busquen nuevas habilidades y mejores empleos, todo lo que derivará en una mayor cohesión social.
Pese a que se han hecho intentos de aplicación de la RBU para grupos de personas en Finlandia, Alaska, Alemania, Canadá, India, Kenia, entre otros, el punto central de la discusión y que ha llevado a considerar impracticable su aplicación es la dificultad para financiarla. Se han hecho diferentes propuestas, pero todas implican, de alguna manera u otra, incrementar la presión tributaria sobre ciertos sectores de la sociedad. En relación con esta restricción, la ultraproductividad que promete la IA viene a remediarla.
En la primera Cumbre Mundial de Seguridad de IA, que tuvo lugar en noviembre de 2023, el primer ministro británico, Rishi Sunak, entrevistó en Lancaster House a Elon Musk. El fundador de Tesla y SpaceX afirmó: “Estamos viendo la fuerza más disruptiva de la historia. Llegará un punto en el futuro en que no hará falta ningún trabajo. Podrás tener un trabajo si quieres tenerlo por satisfacción personal”.
En esos días, la IA recién comenzaba a mostrar su extraordinario potencial, desarrollado luego de modo exponencial, como se comprueba en el ensayo Machines of Loving Grace. Publicado por Darío Amodei, CEO de Anthropic y creador de Claude, en octubre de 2024, contiene predicciones que parecieran de ciencia ficción. “En general, un escenario ideal –quizás un objetivo a alcanzar– sería una tasa de crecimiento anual del PBI del 20% en el mundo en desarrollo, con un 10% proveniente de decisiones económicas basadas en IA y un 10% de la difusión natural de tecnologías aceleradas por IA, incluyendo, entre otras, el sector salud. De lograrse, esto llevaría al África subsahariana al PBI per cápita actual de China en 5 a 10 años, mientras que gran parte del resto del mundo en desarrollo alcanzaría niveles superiores al PBI actual de Estados Unidos”.
Las consecuencias de este crecimiento a velocidades warp son contundentes. Según Amodei, a largo plazo la IA se volverá tan eficaz y barata que “nuestro sistema económico actual dejará de tener sentido y será necesario un debate social más amplio sobre cómo debería organizarse la economía. Aunque esto pueda sonar descabellado, lo cierto es que la civilización ha superado con éxito grandes cambios económicos en el pasado: de la caza y la recolección a la agricultura, de la agricultura al feudalismo y del feudalismo al industrialismo. Sospecho que se necesitará algo nuevo y más extraño, algo que nadie ha logrado imaginar con claridad hoy en día. Podría ser tan simple como una renta básica universal para todos, aunque sospecho que eso solo será una pequeña parte de la solución”.
Por su parte, Elon Musk posteó en X el 17 de abril pasado: “La renta básica universal mediante cheques emitidos por el gobierno federal es la mejor manera de afrontar el desempleo provocado por la IA. La IA y la robótica producirán bienes y servicios en cantidades muy superiores al aumento de la oferta monetaria, por lo que no habrá inflación”.
Este mundo de una utopía posible, casi un oxímoron, ya está entre nosotros. Amodei habla de un “siglo XXI acelerado”, en el que el progreso que se habría logrado en biología y neurociencias en 50-100 años se alcance en 5-10 años o en el que la esperanza de vida llegue a 150 años.
Sin embargo, no todo es oro lo que reluce. En The Adolescence of Technology” (enero de 2026), Amodei mantiene sus predicciones económicas: “Sugiero que es posible alcanzar una tasa de crecimiento anual sostenida del PBI del 10-20%”, pero revisa su optimismo anterior y se propone “trazar un mapa de los riesgos que estamos a punto de enfrentar e intentar comenzar a elaborar un plan de batalla para vencerlos”. Los resume en cinco riesgos principales, cuyo contenido excede el alcance de esta nota. Partiendo de un sano realismo: “Los últimos años deberían dejar claro que la idea de detener o incluso ralentizar sustancialmente la tecnología es fundamentalmente insostenible”. Su conclusión se abre a la esperanza: “Que sobrevivamos a esta prueba y construyamos la hermosa sociedad descrita en Machines of Loving Grace, o que sucumbamos a la esclavitud y la destrucción, dependerá de nuestro carácter y nuestra determinación como especie, de nuestro espíritu y nuestra alma. A pesar de los numerosos obstáculos, creo que la humanidad tiene la fuerza interior para superar esta prueba”.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/ia-y-renta-basica-universal-nid15072026/