La comunidad argentina se sumó a la masiva votación en Israel: “Espero que estas elecciones nos traigan agua fresca”
TEL AVIV.- En Israel se estima que viven unos 100.000 argentinos, la mayor comunidad de inmigrantes de América Latina. Su presencia es palpable en cualquier supermercado donde en las góndolas se ...
TEL AVIV.- En Israel se estima que viven unos 100.000 argentinos, la mayor comunidad de inmigrantes de América Latina. Su presencia es palpable en cualquier supermercado donde en las góndolas se puede conseguir, por ejemplo, el paquete de medio kilo de la yerba Nobleza Gaucha al equivalente a diez dólares, y una extensa variedad de marcas de alfajores y dulce de leche.
Sin importar sus edades, los argentinos se sumaron este martes a la masiva concurrencia a las urnas.
En una recorrida organizada por la agencia israelí Fuente Latina, en la fila de votantes de una escuela de Kfar Saba, unos tres kilómetros al sudoeste del centro de Tel Aviv, es fácil identificarlos cuando conversan entre ellos con su tonada rioplatense.
Durante las entrevistas, surgen una y otra vez dos palabras claves: “seguridad” e “inseguridad”. Y todos se esfuerzan en “traducirla” al hablar con el cronista de LA NACION.
Teresa Klainman se identificó como la viuda de Jorge Israel Klainman (1928-2023), un sobreviviente de cinco campos de concentración, entre otros Auschwitz, adonde lo llevaron los nazis cuando él tenía 13 años. Su testimonio quedó reflejado en el libro autobiográfico “El séptimo milagro: la increíble historia de un sobreviviente”. Teresa y Jorge se conocieron en 1947 en Villa Crespo y luego de contraer matrimonio se dedicaron a la joyería. Llegaron a Israel en 1971 por lo que vivieron aquí todos los conflictos armados que atravesaron este país desde la guerra del Yom Kippur en 1975.
Sin embargo, en diálogo con LA NACION, Klainman afirmó que nunca vivió “una situación tan terrible de inseguridad como el ataque de Hamas el 7 de octubre de 2023”. Aunque aclara que considera a Israel “un país seguro”, al compararlo con la inseguridad de las calles en la Argentina.
Pese a esta afirmación, no ocultó su rechazo hacia la figura del premier Benjamin Netanyahu que “no escuchó las advertencias previas al ataque terrorista, no sintió los efectos de la guerra y tampoco la supo dirigir”. Sobre sus expectativas para estos comicios dijo: “Espero que estas elecciones nos traigan ‘agua fresca’ con un cambio de gobierno”.
Klainman dijo que votó por el partido Yashar (honesto) del exjefe de Estado Mayor, Gadi Eisenkot, quien prometió “desarmar a los terroristas de Hamas en Gaza” en un plan militar de 18 meses. “Creo que él puede formar una coalición de gobierno y devolvernos la esperanza que merecemos”, aseguró.
Por su parte el argentino Manuel Pruss, de 35 años, que se dedica a realizar videos documentales, vivió alternativamente entre la Argentina e Israel desde su infancia. Nació en Rosario y su familia se mudó aquí a cuando él tenía 7 años. Cursó la primaria en Israel, la secundaria en la Argentina, y volvió a los 20 para hacer el servicio militar. Desde entonces está radicado en Ramat Gan, cerca de Tel Aviv.
En estos comicios votó por el partido de izquierda de Los Demócratas, que es la unión del Partido Laborista y el Meretz. “Si tengo que decir qué es lo que más me duele de Netanyahu es la traición al pueblo de Israel”, dijo sin dudarlo. “No tengo dudas de que él sabía previamente sobre el ataque de Hamas”.
De todas formas, se animó a trazar alguna diferencia generacional entre los votantes argentinos. “Los que llegaron en los años 70 y que en muchos casos fueron fundadores de kibutzim con una economía de modelo socialista en el sur del país, cerca de la Franja de Gaza, tienen un pensamiento más de izquierda. Pero entre mis contemporáneos, el voto es más diverso”.
Forzado a rescatar alguna característica positiva de más de 18 años de Netanyahu en el poder aclara que “aunque no le atribuyo el logro únicamente a él, lo cierto es que Israel es una economía del primer mundo, y cuando hablamos aquí de ‘pobreza’ estamos a años luz de lo que se puede entender en Argentina u otros países de América Latina”.
Aunque ya lleva más de la mitad de su vida aquí, Pruss no perdió el acento rosarino y es reconocido entre sus amigos como “el argentino”, que anda siempre con el termo del mate bajo el brazo.
Voto del exteriorUn fenómeno particular de estos comicios fue la enorme cantidad de israelíes que viven en el exterior -se estima que fueron unos 50.000-, que llegaron solo para votar, ya que no se permite hacerlo por correspondencia, y que regresan a su país de residencia en los próximos días.
En el aeropuerto Ben Gurion, LA NACION conversó con “Andy”, que prefirió no decir su apellido, y que realizó un extenso vuelo desde Buenos Aires por Aerolíneas Argentinas, con escala en Roma y luego conexión con Tel Aviv.
Es un israelí que vive en la Argentina desde hace más de veinte años, y está casado con una argentina con quien tiene 3 hijos nacidos en Buenos Aires. “Tengo una identidad judía e israelí. Sigo todo lo que pasa en suelo de Israel porque creo que aquí se juega no solo el destino de mi país, sino de Occidente. Aclaro que mi voto es de derecha y que creo que la paz viene desde la fuerza, no desde la debilidad. Pero Netanyahu, que solía ser un buen primer ministro, perdió la brújula el 7 de octubre. Por eso, siento la necesidad de un cambio”.