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La FIFA busca abrir el negocio del Mundial a capitales privados: el plan que une a Trump, enfrenta a la UEFA y promete cambiar el fútbol

La FIFA evalúa abrir las puertas del negocio más valioso del fútbol a capitales privados y realizar una profunda reestructuración de su modelo comercial, una decisión que ya generó las primer...

La FIFA evalúa abrir las puertas del negocio más valioso del fútbol a capitales privados y realizar una profunda reestructuración de su modelo comercial, una decisión que ya generó las primeras reacciones a nivel mundial. La UEFA, en medio de su creciente enfrentamiento con el organismo que preside Gianni Infantino, emitió un durísimo comunicado en el que sostuvo que “ninguno de nosotros es dueño del fútbol” y que “no le corresponde a la FIFA venderlo”. Una de las empresas que aparecen detrás del proyecto es Thrive Eternal, vinculada a Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense, Donald Trump.

La máxima entidad del fútbol dio a conocer una iniciativa que comenzó a discutirse en el Consejo de la FIFA realizado en Nueva York, el 17 de julio pasado, dos días antes de la final del Mundial entre Argentina y España. La idea, que Infantino ya había planteado durante el Congreso celebrado en abril en Vancouver, ingresó ahora en un proceso formal de consulta.

El objetivo, según explicó la FIFA, es aprovechar mucho mejor el valor comercial de sus competiciones para recaudar más dinero y distribuirlo entre las 211 federaciones nacionales -como la AFA, que en los últimos años se declaró reiteradamente en contra del ingreso de capitales privados al fútbol- y las seis confederaciones continentales, entre ellas la Conmebol. La casa madre del fútbol mundial sostiene que el crecimiento económico del fútbol no llega hoy de la misma manera a todos los países y que busca corregir esa diferencia. El proyecto deberá ser aprobado por las asociaciones miembro, aunque la FIFA ya compartió cifras e incluso el nombre de las empresas que se sumarían como inversores privados.

En principio, la idea es crear una sociedad llamada FIFA Forward Enterprise (FFE), que administraría los derechos de televisión, patrocinio, venta de entradas, licencias y la gestión operativa de los torneos. En la práctica, concentraría la explotación comercial del Mundial masculino, el Mundial femenino y el Mundial de Clubes. La FIFA sostiene que la nueva estructura permitirá aprovechar mucho mejor esos activos, aunque asegura que seguirá conservando el control absoluto sobre todas las decisiones deportivas.

“Cada Asociación miembro de la FIFA debería tener la oportunidad de obtener una parte justa de los fondos disponibles para forjar su propio futuro, decidiendo por sí misma en lugar de depender de otros. Se trata de la democratización del fútbol a nivel mundial”, señala la propuesta. Infantino aseguró además que la intención es reforzar especialmente el apoyo a las regiones históricamente menos favorecidas dentro del ecosistema del fútbol.

La iniciativa promete elevar, a través del programa FIFA Forward, la financiación de los actuales 8 millones de dólares por federación a 20 millones durante el ciclo 2027-2030, con la promesa de que esa cifra siga aumentando con los años. Aunque cada una podrá destinar esos recursos a los proyectos que considere prioritarios, la FIFA plantea que se destinen a infraestructura deportiva, capacitación de entrenadores, desarrollo de las selecciones nacionales, organización de competiciones, fútbol de base y crecimiento del fútbol femenino.

Además, se crearía un fondo extraordinario, el FIFA Forward Funding Programme, mediante el cual cada una de las federaciones podría solicitar, de manera voluntaria, hasta otros 20 millones de dólares para afrontar proyectos que demandan una inversión mayor a la que cubre un ciclo de financiación, como la construcción o remodelación de estadios, centros de entrenamiento y otras obras de infraestructura.

La gran pregunta es de dónde saldría semejante aumento de recursos.

La nueva empresa tendría una valoración estimada de 20.000 millones de dólares y buscaría captar inicialmente 4.200 millones. El objetivo final sería generar unos 10.000 millones de dólares adicionales para el desarrollo del fútbol. Para lograrlo, la FIFA contempla incorporar inversores privados mediante participaciones minoritarias en la nueva compañía. Según el organismo, esos socios aportarían capital y experiencia comercial, pero no tendrían ningún poder de decisión sobre cuestiones deportivas, como el formato de las competiciones, el calendario o la cantidad de participantes. Incluso dentro del directorio, la FIFA conservaría la mayoría accionaria y el control de todas las decisiones estratégicas.

Según informó la propia FIFA, Thrive Eternal encabezaría el grupo inversor. Se trata del más reciente proyecto de Joshua Kushner, una firma de capital de riesgo que ya invirtió en OpenAI y Cursor, vinculadas a la inteligencia artificial, además de adquirir una participación en los San Francisco Giants, de las Grandes Ligas de béisbol.

Joshua es hermano de Jared Kushner, esposo de Ivanka Trump, hija de Donald Trump, quien durante el Mundial mostró una estrecha relación con Infantino y recibió a fines del año pasado el primer Premio de la Paz de la FIFA. También participarían del proyecto JP Morgan como asesor financiero, Greg Maffei -ex CEO de Liberty Media durante la gestión de la Fórmula 1- al frente de la estrategia comercial y otras firmas como OpenEconomics. Según publicó The Times, además, las federaciones también recibirían una participación accionaria en la nueva empresa.

El mismo diario británico aseguró que Infantino proyecta convertirse en comisionado o CEO de la nueva empresa cuando deje la presidencia de la FIFA en 2031, con un salario similar al del comisionado de la NFL, Roger Goodell, de unos 64 millones de dólares anuales. Desde la FIFA respondieron que esa posibilidad todavía no fue discutida.

La UEFA fue la primera confederación en rechazar públicamente la propuesta. El ente presidido por el esloveno Aleksander Čeferin sostuvo: “Esto cruza una línea que las instituciones que gobiernan el fútbol nunca deberían cruzar. La UEFA se lo toma con la máxima seriedad. Y también debería hacerlo cada asociación nacional de fútbol. Y también cada actor involucrado: ligas, clubes, jugadores, aficionados, gobiernos y todos aquellos que se preocupan por el futuro de este deporte. El alma y la gobernanza del fútbol no son activos que puedan comercializarse, especialmente cuando no existe ninguna transparencia sobre quién obtiene los beneficios económicos. Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. Y la FIFA tampoco tiene derecho a venderlo”.

UEFA statement on The Times article: ⬇️ pic.twitter.com/ye1tjfWRCb

— UEFA (@UEFA) July 28, 2026

La relación entre instituciones ya venía acumulaba varios cortocircuitos y terminó de agravarse durante el Mundial, cuando la FIFA decidió levantar la sanción que pesaba sobre el delantero estadounidense Folarin Balogun para el partido frente a Bélgica por los octavos de final, tras un pedido de Donald Trump.

La entidad con sede en Zúrich todavía no informó cuándo se realizará la votación que definirá el futuro del proyecto. Mientras la FIFA insiste en que los inversores nunca tendrán injerencia en las decisiones deportivas y que conservará el control absoluto del fútbol mundial, el solo hecho de abrir el negocio del Mundial al capital privado representa un cambio de paradigma que puede modificar para siempre el mapa de poder en el fútbol.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/la-fifa-busca-abrir-el-negocio-del-mundial-a-capitales-privados-el-plan-que-une-a-trump-enfrenta-a-nid28072026/

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