La historia de amor que marcó a todos y que terminó con una infidelidad obvia y con Emma Thompson envuelta en la tristeza absoluta: “Estaba completamente ajena”
Diciembre de 2003. En la pantalla, Karen recibe un CD de Joni Mitchell de manos de su marido, Harry. Días antes lo vio guardar, envuelto en papel de regalo, un collar con un colgante en forma de c...
Diciembre de 2003. En la pantalla, Karen recibe un CD de Joni Mitchell de manos de su marido, Harry. Días antes lo vio guardar, envuelto en papel de regalo, un collar con un colgante en forma de corazón. Ahora entiende que ese collar no era para ella. Sube las escaleras, se sienta en el borde de su cama y llora en silencio mientras abajo sigue la fiesta de Navidad. Segundos después se seca los ojos y baja a recibir a sus hijos con una sonrisa. La escena, uno de los pasajes más recordados de la película Love Actually, la protagoniza Emma Thompson.
Love Actually: la escena de infidelidad que marcó a una generaciónQuince años más tarde, en un evento benéfico en Londres, la actriz contó que esa escena no había salido de ningún guion ajeno a su vida. Ken -dijo sobre su exmarido, el actor y director Kenneth Branagh- le había roto el corazón profundamente, y sabía bien lo que era encontrar un collar que no era para ella. Aclaró enseguida que no había sido exactamente eso lo vivido, pero que todos habían pasado por algo parecido. Ese mismo año, con The Telegraph, fue más lejos: había tenido, dijo, muchísima práctica en llorar en una habitación y salir después a mostrarse alegre, guardando los pedazos de su corazón en un cajón.
Lo que Thompson describía, sin nombrarlo del todo, era el final de su matrimonio con Branagh, ocurrido casi 30 años antes, y una infidelidad que en su momento la prensa no llegó a confirmar. El affaire de Branagh con la actriz Helena Bonham Carter recién saldría a la luz tiempo después del divorcio.
La pareja doradaThompson y Branagh se conocieron en 1987, durante el rodaje de la miniserie de la BBC Fortunes of War. Ella recordaría ese encuentro 35 años después en The New Yorker: se enamoró de él el día en que lo escuchó cantar en el set y rompió en llanto porque su voz sonaba igual a la de su padre cantando en The Magic Roundabout. Definió el cortejo de dos años que siguió como una relación volátil, comparable a dos langostas apareándose, chocando las garras.
En 1988 trabajaron juntos en un programa de sketches de la BBC que ella misma escribió y que llevaba, sin vueltas, el título de Thompson. Se casaron al año siguiente en Cliveden House, la antigua mansión de la familia Astor en Buckinghamshire, y a partir de ahí filmaron juntos varias películas bajo la dirección de él, entre ellas Dead Again, Enrique V y Mucho ruido y pocas nueces.
La prensa británica los bautizó “Ken & Em” y los comparó con Elizabeth Taylor y Richard Burton. Branagh, a los 29 años, había sido el segundo director más joven nominado al Oscar, detrás de Orson Welles, gracias a Enrique V. Thompson acumuló cinco nominaciones al Oscar en cuatro años y ganó la primera de sus dos estatuillas por Regreso a Howards End, en 1992.
El rodaje que cambió todoEn 1994, Thompson viajó a Estados Unidos para filmar Junior, su primera película americana, junto a Arnold Schwarzenegger. Branagh se quedó en Inglaterra, dirigiendo y protagonizando Frankenstein de Mary Shelley, con Helena Bonham Carter en el elenco.
Distintos medios ubicaron ahí el inicio del vínculo entre Branagh y Bonham Carter, aunque ella sostuvo después una cronología distinta, con un primer cruce en 1988, en una lectura de poesía sobre un barco en el Támesis, y un reencuentro en 1993, cuando interpretó a la hermana de Thompson en Regreso a Howards End. En una entrevista de 1994 con Los Angeles Times, sin embargo, aseguró que nunca había mantenido una conversación real con Branagh hasta Frankenstein.
Un explicación que no convenció a nadieEn 1995 la pareja anunció su separación con un comunicado que, según reprodujo The New York Times, atribuía la ruptura a las largas temporadas que pasaban separados por sus carreras y al distanciamiento que eso había provocado. La prensa estadounidense no le creyó.
La revista People escribió que tal vez no había habido suficiente contacto entre Branagh y Thompson, o quizás demasiado entre ella y su apuesto compañero en Sense and sensibility, Greg Wise. El mismo día del anuncio, Thompson durmió en la casa de Wise, perseguida por fotógrafos; al día siguiente salió a hablar con la prensa y dijo sentirse exhausta.
Ese artículo de People también recordaba que, meses antes, Thompson había estado internada en una clínica por agotamiento y que, tras una breve visita de su marido, le admitió a otro paciente que él no tenía por qué haberse molestado, que ella solo quería dormir. Circuló, además, la versión de que la ruptura se debía a que ella quería formar una familia y él no. La verdadera causa, la infidelidad con Bonham Carter, no trascendió entonces, porque ninguno de los tres la hizo pública.
“Estaba completamente ajena”Recién en 2022, en esa misma entrevista con The New Yorker, Thompson habló sin vueltas de lo que había vivido. Dijo que no se había dado cuenta, en absoluto, de que Branagh mantenía relaciones con otras mujeres en el set, y reflexionó sobre lo fácil que resulta dejarse cegar por el propio deseo de engañarse a uno mismo. Del período posterior a la ruptura dijo que había quedado medio viva, sin ningún atisbo de sentirse una persona digna de amor o valiosa.
La relación entre Branagh y Bonham Carter, ya pública tras el divorcio, se extendió hasta 1999. Fue ella quien confirmó la ruptura en un comunicado, con una frase que buscaba cerrar el tema para siempre: la decisión había sido mutua y no había terceras personas involucradas.
Dos reconciliaciones y un llamado de TrumpThompson y Bonham Carter volvieron a coincidir en la saga de Harry Potter: la primera como la profesora Sybil Trelawney y la segunda como Bellatrix Lestrange.
En 2013, con The Sunday Times, Thompson habló por primera vez con claridad del affaire y dijo que ya lo había superado, que no tenía energía para aferrarse a algo así y que con Helena habían hecho las paces hacía muchísimos años. Bromeó, incluso, sobre lo que las unía: las dos, dijo, estaban un poco locas y tenían un gusto dudoso para la moda, quizás por eso Ken las había querido a ambas. En 2020, con The Guardian, Bonham Carter usó una imagen parecida: todo eso, dijo, ya era un pleito del pasado.
Tras el divorcio, Thompson inició una relación con Greg Wise, a quien había conocido en el rodaje de Sense y sensibility (1995), película que ella también escribió y que le valió el Oscar al mejor guion adaptado. Se casaron en 2003 y tuvieron dos hijos, Gaia, nacida en 1999, y Tindyebwa Agaba, adoptado en la adolescencia, un exniño soldado ruandés que había llegado a Inglaterra como refugiado. A Wise lo describió como quien recogió los pedazos y los volvió a unir, y de su segundo matrimonio dijo haber aprendido mucho más, simplemente por estar casada.
Branagh se casó en 2003 con la directora de arte Lindsay Brunnock. Bonham Carter, tras separarse de él, mantuvo una relación de más de una década con el director Tim Burton, con quien tiene dos hijos, hasta que la pareja se separó en 2014.
Casi treinta años después de aquel divorcio, Thompson suele recordar el episodio con humor en entrevistas y eventos públicos, incluida una anécdota que repite con gusto: poco después de separarse de Branagh recibió un llamado de Donald Trump, que la invitó a alojarse en una de sus torres y a cenar juntos. Ella rechazó la invitación.