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La microzona del corredor norte que fue un boom en los noventa y vuelve a escena con nuevos proyectos

Pilar crece. Hoy viven 431.353 personas, más del doble que hace 25 años, en los que apenas superaba los 200.000 personas. Pero la gran movida se dio entre 2018 y 2026 cuando ...

Pilar crece. Hoy viven 431.353 personas, más del doble que hace 25 años, en los que apenas superaba los 200.000 personas. Pero la gran movida se dio entre 2018 y 2026 cuando creció más del 20% -alrededor de 73.087 habitantes-. “La zona se consolidó como uno de los partidos con mayor crecimiento del norte, impulsado por su desarrollo urbano, infraestructura y calidad de vida”, destaca un relevamiento realizado por LJ Ramos, una inmobiliaria con emprendimientos en la zona.

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El distrito, que durante años fue visto como “campo”, alejado de la Capital, comenzó a transformarse. A los costados de la ruta surgieron colegios, shoppings, supermercados y barrios cerrados ¿Las razones? Terrenos amplios, la posibilidad de vivir rodeado de espacios verdes y una buena conexión con la Capital Federal convencieron a miles de familias a mudarse.

Sin embargo, el crecimiento no se dio de forma homogénea. El partido de Pilar tiene una superficie aproximada de 352 km2, dividida en 15 localidades que, a su vez, contienen distintas microzonas, cada una con niveles de desarrollo y características propias.

Una de ellas es Tortugas: el área que se extiende entre el kilómetro 34,5 hasta el 40 de Panamericana. Y no es casualidad. “Es la zona más consolidada de Pilar, con los barrios y clubes mas antiguos”, remarca Andreas Heinrich, bróker de LJ Ramos, inmobiliaria que comercializa Tortugas Woods, un emprendimiento con seis edificios de cinco pisos que ocupan tres hectáreas en las que además también funcionará un coworking y hasta un supermercado. Estará listo en 30 meses y tendrá 600 departamentos de entre dos y tres ambientes de entre 60 a 109 m² totales.

Los valores de venta parten desde los US$131.000 y llegan hasta los US$260.000. “Los alquileres de las unidades dejarán una renta estimada del 6% anual, en dólares”, detalla el broker.

El acceso, un imán

La ubicación más cercana a la Capital que otros puntos de Pilar aparece como el principal factor de atracción. “ Tortugas se convirtió en una alternativa muy beneficiosa para quienes trabajan en Capital por su cercanía a la Panamericana, y por su ubicación, que permite acceder rápidamente tanto a CABA como a otros puntos del corredor norte”, afirma Mariano Galeazza, socio de Desarrollos Norte SA, desarrolladora de Azzurra Tortugas, un barrio cerrado de 80 hectáreas con casi 500 lotes, con precios desde los US$100.000 hasta los US$450.000.

Este emprendimiento es la última joya de la zona que se diferencia por la frondosa vegetación del predio y el cruce de un arroyo. “Hay terrenos que dan a este canal”, se entusiasma Galeazza en la charla con LA NACION y reconoce que quienes lo visitan se sorprenden por una arboleda de más de 50 años de antigüedad.

“Las familias que querían vivir en un barrio cerrado en Pilar pero en contacto con el agua no tenían esa opción. Quienes nos visitan se sorprenden gratamente por la arboleda añosa con la que cuenta el predio, por la calidad de las obras, y especialmente por la laguna y el sector del arroyo” afirma el ejecutivo quien agrega que también hay lotes al agua. Hay una laguna de 500 metros de largo que es uno de los grandes diferenciales de este tipo emprendimiento en la zona. “

Al encanto natural se suma el paisajismo de un predio único que ya contaba con fresnos, cipreses, bosques de pinos, montes de robles y plátanos que se identifican desde lejos; y alamedas y sauzales que rodean al arroyo. Mientras que las áreas comunes del barrio fueron creación del estudio de arquitectura Pacífica de Ezequiel Gil", agrega Galeazza.

A esa ventaja se suma la oferta de servicios. Gonzalo Urdapilleta, gerente comercial de la inmobiliaria homónima, destaca especialmente la propuesta educativa: “Concentra algunos de los colegios más prestigiosos del área, como el Oak Hill, Godspell College y Moorlands”.

La oferta gastronómica no se queda atrás. En el centro comercial Las Piedras funcionan cafeterías como Malau y Osada, cadenas como The Food Truck Store y parrillas como Homero. A pocos metros, el Tortugas Open Mall (TOM), ubicado en el kilómetro 36,5, reúne restaurantes, gimnasio, locales de indumentaria, espacios de entretenimiento y comercios.

“Recientemente se realizó una fuerte inversión en la apertura de Enero Tortugas, un restaurante concebido para recibir cerca de 300 comensales por turno”, señala Galeazza, y agrega que estos comercios consolidan a Tortugas como un polo que trasciende lo estrictamente residencial.

Henrich agrega otro rasgo distintivo: el perfil premium de la zona. Además de colegios y restaurantes de categoría, allí se ubican concesionarios oficiales de marcas como Porsche y BMW.

Hay otro fenómeno que explica el dinamismo de la zona y que vale la pena analizar, está vinculado al deporte, a los jóvenes y a los afters.

Clubes de fútbol como Pasión, Areia, la Cantera y Alto Nono, convocan cada sábado a jugadores y espectadores provenientes no solo de Pilar, sino también de San Isidro y de la Ciudad de Buenos Aires.

“Estos clubes acercaron a miles de personas a la zona y ayudaron a consolidar una comunidad muy activa”, comenta Urdapilleta y agrega que mucha gente comenzó visitando Tortugas por actividades deportivas y terminó descubriendo la calidad de vida, la oferta gastronómica y los desarrollos inmobiliarios de los alrededores.

Galeazza coincide con estas afirmaciones y reconoce el impacto que estos espacios producen, sobre todo en el mercado inmobiliario. “Generan un importante movimiento de personas durante los fines de semana y se transforman en puntos de encuentro para vecinos y familias”, apunta.

El regreso de una generación

A la hora de analizar quienes buscan una propiedad, no se puede definir un único comprador de Tortugas. Sin embargo, los especialistas identifican tres perfiles: las familias jóvenes provenientes de la Ciudad de Buenos Aires que priorizan los espacios verdes, y la conectividad. “Quieren instalarse cerca de buenos colegios y mantener una rápida conexión con el centro porteño”, explica Urdapilleta.

El segundo grupo está conformado por vecinos de otras zonas de Pilar que buscan mejorar su calidad de vida y vivir cerca de una mayor oferta de servicios y actividades, agrega Galeazza.

Pero, el fenómeno que más llama la atención es el “movimiento generacional” que está viviendo la zona. Es decir, el regreso de los hijos de quienes llegaron hace 30 años cuando comenzó el desarrollo del área. “Muchos se fueron a estudiar o a trabajar a CABA y ahora vuelven para formar sus propias familias en Pilar”, señala Heinrich.

Ese movimiento impulsó la aparición de nuevas tipologías residenciales. “A los barrios cerrados tradicionales se sumaron proyectos de departamentos, townhouses y desarrollos de media densidad”, explica Urdapilleta.

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De todas formas, no todos los que se mudan a la zona adquieren un inmueble: “Se observa una recuperación del mercado de alquileres, con rentabilidades que hoy resultan más atractivas que hace algunos años”, señala Galeazza, quien considera que la consolidación de la infraestructura y la escasez de tierra bien ubicada continúan impulsando la valorización de la zona.

De los countries a los departamentos

Actualmente, Tortugas se posiciona como uno de los nodos residenciales más desarrollados del corredor norte.

Según Urdapilleta, en una primera etapa la zona estaba representada principalmente por countries históricos como Tortugas Country Club, Miraflores y Olivos Golf. Más adelante, aparecieron barrios cerrados como Senderos, Los Tacos, Los Laureles y Bulevares, que respondían a la creciente demanda de familias que buscaban seguridad y espacios verdes.

Hace dos décadas, el lanzamiento del barrio cerrado Las Libres, marcó el inicio de una nueva etapa: “Fue uno de los primeros en ofrecer una propuesta muy fuerte de amenities deportivos sin ser un country tradicional”, recuerda. Más recientemente se incorporó Azzurra Tortugas, que combina lotes de diferentes superficies, con una laguna de cinco hectáreas.

“El lujo se resignificó. Después del encierro de la pandemia, los valores agregados pasan por la libertad, la privacidad, la posibilidad de circular, la conexión con la naturaleza, el bienestar y la salud. Sacarle provecho a la vida es el nuevo lujo”, afirma Constanza Sierra, directora de Essentia, la consultora especializada en estrategia de lujo y premium. La especialista agrega que elegir vivir con un pie en la tierra y otro en el agua es cada vez más la opción de muchos: tener amarra privada , un “cable al mar” todo el año puede condensar la definición de lo premium en el real estate. “Se cotiza más y más la sensación de transportarse a otros mundos desde la propia casa. Hay un valor agregado en el agua: el sueño de vivir habitando los dos mundos”, analiza Sierra.

Al mismo tiempo comenzaron a multiplicarse los desarrollos de departamentos y complejos residenciales en la zona, entre ellos Vivo, Vivant, Cipreses 2, Civis y Tortugas Woods. Como resultado, hoy la oferta es amplia y la brecha de valores también. Es posible encontrar departamentos desde US$100.000, hasta casas sobre la laguna por US$1.200.000.

Para Heinrich el potencial de la zona no se limita solamente al segmento residencial. “Todavía existe disponibilidad de lotes grandes sobre la colectora de la Panamericana donde pueden desarrollarse oficinas, locales comerciales, y depósitos”, concluye.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/propiedades/casas-y-departamentos/la-microzona-del-corredor-norte-que-fue-un-boom-en-los-noventa-y-vuelve-a-escena-con-nuevos-nid27072026/

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