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La “nueva” Bella Durmiente baila Tchaikovsky, pero se despierta con un beso en la mano

El ciclo Vamos al ballet, de la Fundación Konex, estrena una nueva creación para las infancias con adaptación de Juan Lavanga. Tras el éxito de El Cascanueces, el Buenos Aires Ballet Juvenil, d...

El ciclo Vamos al ballet, de la Fundación Konex, estrena una nueva creación para las infancias con adaptación de Juan Lavanga. Tras el éxito de El Cascanueces, el Buenos Aires Ballet Juvenil, dirigido por Federico Fernández, toma otro de los clásicos de Tchaikovsky: La Bella Durmiente. ¿Cómo poner en el centro de una obra de movimiento una princesa dormida? La creación original del coreógrafo Marius Petipa, de 1890, ya había resuelto que el eje era la lucha entre el bien y el mal. De modo que, aunque el ballet siempre se base en el cuento de Charles Perrault publicado a fines del siglo XVII, el ballet se organiza en torno al enfrentamiento entre los personajes del Hada Lila y la maléfica Carabosse.

La coreografía actual de Emanuel Abruzzo está estructurada en dos partes y cinco escenas, que además de mucho ballet clásico suma el lenguaje del jazz, del que Abruzzo es un innegable experto. En 80 minutos, entonces, sucede un bautismo, una larga siesta embrujada y una colorida boda. “Todas las escenas del ballet original son indispensables, pero al ser una versión para infancias es importante que se cuente la historia en su totalidad, pero que la duración de la obra sea menor. De modo que están todas las escenas, pero no todas las músicas”, explica Abruzzo, que también estuvo a cargo de la edición musical.

Como en otras creaciones adaptadas por Lavanga para este ciclo de larga trayectoria en el Konex, se baila en el escenario y los pasillos. Y juega con muchos guiños para todas las edades. Habrá múltiples puntos focales creados por el mapping y los efectos visuales. Y por un “ruidista”, que estará a cargo de los efectos foley que completan el relato.

El contraste entre Hada Lila y Carabosse se refuerza con la actitud que presentan sus textos al público, sin necesidad de romper la cuarta pared en ningún momento. Abruzzo acercó al Hada Lila a un tono cercano a Caro Pardíaco o Moni Argento. Y puso a Carabosse como una diva irónica y despechada. “No siempre tiene que ser una bruja fea con verrugas en la cara –sostiene el coreógrafo-. Carabosse depende de la versión del cuento es el hada más bella de todas. Como la partitura original de Tchaikovsky tiene una fuerza innegable, tomé esa potencia para implementar un estilo jazzero a sus intervenciones dentro de la obra”.

Más allá de que el texto hable de cringe o lore, el puente más fuerte hacia el presente es la aceptación de un cambio de época. En el siglo XXI ya no se admite así nomás que anden besando a princesas dormidas. De modo que el beso que despierta a Aurora del hechizo se dirige respetuosamente al dorso de su mano. “Tenía que haber un beso, pero decidimos ir por un recurso para aggiornar una obra creada hace mucho tiempo, para un público actual, consciente de la importancia del respeto hacia el otro y que cada acción tomada sea consensuada por ambas partes”, advierte Abruzzo.

Esta temporada tiene programadas doce funciones, siempre a las once de la mañana, inicialmente los domingos, pero sumará viernes y sábados durante las vacaciones de invierno. Una propuesta se integra a la cartera familiar con romanticismo y consentimiento. Divas y pochoclo.

Para agendar

La Bella Durmiente, ballet para chicos en dos partes y cinco escenas, por el Buenos Aires Ballet Juvenil, con Dirección de Federico Fernández. Ciudad Cultural Konex, Sarmiento 3131. Estreno: domingo 31 de mayo, a las 11, y funciones hasta el 1° de agosto. Entradas desde $25.000.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/danza/la-nueva-bella-durmiente-baila-tchaikovsky-pero-se-despierta-con-un-beso-en-la-mano-nid28052026/

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