La trastienda de la cadena nacional de Milei por Malvinas: con la impronta de Santiago Caputo y la puesta de todo el Gabinete
El reloj se acercó a las 16 y las camionetas blindadas de los ministros coparon la zona de la explanada de la Casa Rosada. Arribaron puntuales, rápido, a la hora que los citaron a la sede del Gob...
El reloj se acercó a las 16 y las camionetas blindadas de los ministros coparon la zona de la explanada de la Casa Rosada. Arribaron puntuales, rápido, a la hora que los citaron a la sede del Gobierno para la cadena nacional por Malvinas. Se sumaron el titular de Diputados, Martín Menem; y la jefa de la bancada en el Senado, Patricia Bullrich.
En ese momento no sabían que la grabación final se iniciaría a las 18.52 y que recién se irían de Balcarce 50 pasadas las 19.
Es que a las 16 también desembarcó en la sede del Ejecutivo desde Chile el presidente Javier Milei, acompañado por su hermana, la secretaria general, Karina Milei, y por el canciller Pablo Quirno, pero el mandatario se tomó su tiempo primero para recibir al premio Nobel de Economía James Heckman y a la rectora de la Ucema, Carola Pessino. Mientras, los ministros lo esperaron para grabar la cadena nacional.
Heckman, liberal de la Escuela de Chicago, se retiró recién a las 17.20 a pie y en ese mismo momento Milei se unió al Gabinete que lo esperaba en el Salón Blanco para una cadena nacional en la que se notó el sello de su estratega Santiago Caputo, hábil para detectar temas que pueden hacer que el Gobierno recupere iniciativa política y conecte con una sociedad que entrada la campaña empieza a reclamar respuestas más allá de la baja de la inflación.
En la alocución, Milei anunció la construcción de una base naval en Tierra del Fuego, el envío de un proyecto al Congreso para reforzar la soberanía sobre Malvinas y el endurecimiento de las sanciones a empresas extranjeras que operen en las islas. También mostró pasajes nacionalistas que rara vez expuso e hizo un llamado a todos los espacios. Dijo que Malvinas no pertenece a un gobierno ni a un partido político, sino que es una causa nacional. Este último rasgo de su discurso, aseguran fuentes al tanto, se lo sugirió su asesor.
En la puesta trabajaron Caputo, Quirno y los equipos de su ministerio; la Secretaría de Legal y Técnica, a cargo de María Ibarzábal; y también la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Según fuentes del Gobierno, el área que conduce Cristian Auguadra se encargó de identificar qué nivel de gravedad y urgencia tenía este escenario de actividades ilícitas en el entorno de Malvinas.
En el Gobierno, tal como expuso Milei, enfatizaron en que las empresas que operan en la zona de Sea Lion avanzan hacia la explotación de petróleo -el paso posterior a la exploración- y que esto agrava el conflicto de soberanía. “Si no actuamos, en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen sobre nuestro mar”, plantearon desde la Rosada.
Alejado de su tono efervescente de los últimos días, el Presidente sí hizo un guiño a su electorado más férreo cuando contrastó la situación de la Argentina con la de Reino Unido y con la de Europa en general, a los que acusó de tener un problema por la “inmigración descontrolada”.
Voces oficiales dijeron primero que la grabación comenzó una vez que Milei terminó con Heckman, pero después aseguraron que fue a las 18.52.
Según fuentes al tanto, Milei en ese rato pulió el discurso, en tanto los ministros se pusieron a conversar entre ellos para hacer tiempo. Dicen que Ibarzábal fue la que revisó los últimos detalles antes de la lectura final. “Grabó de una”, afirmaron desde el oficialismo, en medio de las especulaciones sobre si el retraso se debió a la necesidad de hacer las tomas varias veces.
A la alta trascendencia que tuvo el reclamo de soberanía sobre Malvinas por la bandera que flameó la Selección tras ganarle a Inglaterra en el Mundial, se sumó el viernes pasado la información del diario británico The Telegraph respecto de que Estados Unidos había advertido que podía revisar su postura de Malvinas si Inglaterra no colaboraba con la estrategia militar de Donald Trump. El domingo la Casa Rosada activó el anuncio que se conoció hoy, y que incluyó una mención a Trump y la descripción de la Argentina como un “socio confiable”.
Esta semana, el líder republicano sumó guiños a nuestro país, sobre todo cuando afirmó que Inglaterra está “portándose mal” como aliado. Así se creó un escenario que en el oficialismo reconocieron como ideal para posicionar a Milei en el centro de la agenda.
Diez minutos antes de emitirse el mensaje, y luego de crear expectativa durante días en los que se barajaron versiones del discurso incluso más fuertes de lo que en realidad se escuchó hoy, hubo una acción conjunta orquestada: todos los ministros postearon el link de la cadena nacional con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”.
Las palabras de Milei de este jueves respecto de los isleños contrastaron con lo que él mismo planteó en 2025. “Anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros. Por eso buscamos ser una potencia, a punto tal que ellos prefieran ser argentinos, que no haga falta usar la disuasión o el convencimiento para lograrlo”, dijo esa vez. Hoy reforzó la línea histórica de la diplomacia local: “Los isleños, al ser una población implantada en un territorio usurpado, no tienen un derecho legítimo a la autodeterminación. Cualquier argumento basado en referendos realizados en las islas es inválido”.