Las 5 preguntas clave que hay que hacerse antes de comprar el primer auto
El auto está ahí, impecable, recién lavado y con las puertas abiertas. A primera vista parece ser exactamente el que se estaba buscando. El precio entra dentro en el presupuesto, el diseño conv...
El auto está ahí, impecable, recién lavado y con las puertas abiertas. A primera vista parece ser exactamente el que se estaba buscando. El precio entra dentro en el presupuesto, el diseño convence, el equipamiento parece acorde y la ficha técnica tiene todo lo que uno busca. Pero todavía falta lo más importante: sentarse al volante.
Porque comprar un auto (nuevo o usado) puede parecer una cuestión de nombres, marcas, números, modelos y equipamiento; pero muchas veces la decisión empieza a definirse cuando se lo ve de cerca. La posición de manejo, el espacio interior, la visibilidad, el tamaño del baúl o la manera en que responde el motor son detalles que ninguna publicación puede transmitir por completo.
Antes de llegar a ese momento, sin embargo, hay varias preguntas que conviene responder. Para qué se va a usar, cuánto se puede gastar realmente, cuánto costará mantenerlo y qué nivel de seguridad y equipamiento se espera son algunas de ellas. También hay que decidir si conviene apostar por un 0 km o buscar un usado que permita acceder a un vehículo de un segmento superior o más equipado, pero con algunos kilómetros de rodaje encima.
En definitiva, encontrar el auto adecuado no consiste solamente en elegir el que más gusta. Se trata de encontrar el que mejor encaja con las necesidades y el bolsillo de quien lo va a manejar.
“La compra del primer vehículo es una decisión muy importante en su vida y, probablemente, una de las inversiones más grandes que haga. Por eso, es fundamental analizar múltiples variables antes de decidir qué auto comprar. Algunas de las preguntas a responderse son: qué uso se le va a dar, qué presupuesto tengo, qué funcionalidades me ofrecen, qué equipamiento debe tener sí o sí y de cuáles se puede prescindir, qué tamaño se necesita, capacidad de baúl, cómo garantizar la calidad del auto, cuál es el lugar más seguro para comprarlo o cuanto tiempo dedicarle al proceso”, detallaron desde una importante concesionaria.
El primer paso: saber qué se necesitaAntes de mirar modelos, conviene definir para qué se va a usar el auto. No es lo mismo buscar un vehículo para moverse todos los días por la ciudad que uno pensado para viajar, transportar a una familia o utilizar como herramienta de trabajo.
La cantidad de pasajeros habituales, el espacio de carga, los recorridos, el tipo de caminos y hasta la posibilidad de contar con estacionamiento pueden modificar bastante la elección. También es importante establecer un presupuesto realista, que no contemple solamente el precio de compra, sino los gastos que llegarán después.
Según los especialistas, entre las preguntas que suelen aparecer durante el proceso de compra están el uso previsto, el presupuesto, el tamaño, el baúl, el equipamiento necesario y el nivel de seguridad.
“Ya sea se trate de un vehículo usado o de uno nuevo, vemos que la persona se pregunta ‘¿qué auto quiero o me gusta?’. Pero también muchos compran determinados modelos por un tema de estatus o como resguardo de capital para mantener lo más posible el valor de reventa”, dijo Hugo Raffinetti, gerente de marketing del Grupo Jack.
La búsqueda empieza antes de llegar al concesionarioInternet cambió buena parte del proceso. Hoy es posible comparar precios, versiones, equipamiento, consumos y características técnicas antes de tener contacto con un vendedor. También los videos y las opiniones de otros usuarios permiten llegar a la concesionaria con una idea bastante definida.
Pero esa información no reemplaza la experiencia directa. Ver el auto, sentarse en sus butacas, comprobar la visibilidad, revisar las plazas traseras y manejarlo permite descubrir aspectos que no aparecen en una ficha técnica.
De hecho, entre los vendedores es común escuchar que en los últimos años se está viendo un gran cambio entre los compradores: según informaron desde varios sitios de compra, el 87% de los compradores llegan muchísimos más informados, aunque mantienen la necesidad de ver, tocar y probar el vehículo antes de decidir. Y es lógico: comprar un auto implica una inversión realmente muy importante y no debe ser tomada a la ligera.
Por eso, una prueba de manejo debería ser parte del proceso y no un trámite previo a la compra. Porque, en ese sentido, es clave sentir el auto y comprobar qué sensaciones transmite.
“Hoy el cliente llega con mucho conocimiento de qué ofrece el vehículo y sabiendo qué es lo que busca, porque ya consultó sitios, canales de YouTube o blogs de especialistas de autos. Este conocimiento del vehículo le resuelve un montón de aspectos. Entonces, el asesor lo ayuda en la definición final de la compra. Igualmente, los clientes vienen al concesionario a sentir el auto, a tocarlo, a ver los colores en directo. Recibimos a muchas personas en nuestros salones para la elección final o para iniciar el proceso de búsqueda y compra. Internet complementa el trabajo que se hace desde la concesionaria”, dijeron desde el Grupo Dietrich.
Seguridad antes que estéticaEl diseño suele ser uno de los primeros motivos para elegir un auto, pero no debería ser el único. La seguridad, el confort y el equipamiento disponible tienen una incidencia directa en la experiencia de uso.
En ese sentido, airbags, control de estabilidad, sistemas de asistencia a la conducción, anclajes parea sillas infantiles y ayudas para estacionar pueden tener más importancia que determinados elementos puramente estéticos.
También conviene revisar qué incluye realmente cada versión. Dos vehículos que parecen similares pueden tener diferencias importantes en materia de seguridad y tecnología.
Nuevo o usado: no hay una respuesta únicaOptar entre un auto 0km y uno usado depende, fundamentalmente, del presupuesto y de las prioridades del comprador. El cero ofrece la tranquilidad de estrenar el vehículo, contar con la garantía de fábrica y conocer desde el comienzo su historial. El usado, en cambio, puede permitir acceder por un presupuesto similar a un modelo mejor equipado o de un segmento superior.
En este último caso, el estado mecánico y la documentación adquieren una importancia fundamental. Revisar el vehículo antes de comprarlo, comprobar su historial y verificar que la documentación esté en orden puede evitar problemas posteriores. El Registro de la Propiedad del Automotor (DNRPA) dispone de herramientas para consultar información y realizar estimaciones vinculadas con trámites registrales.
“En los usados la desconfianza es encontrarse con problemas tanto en el vehículo como en la documentación; por eso es tan importante ofrecer garantías absolutas mecánicas y de gestoría. Y en los 0km hay miedos en los plazos de entrega, los gastos ocultos, el valor de reventa que tenga el vehículo, la durabilidad, la baja entrada en taller y la respuesta de posventa”, expresó Rodrigo Anders, del Grupo Panamer.
También existen propuestas de usados certificados que incorporan revisiones técnicas y garantías. Por ejemplo, los servicios que ofrecen una marca como Toyota o lugares específicos como Car One o Kavak, que aseguran que sus unidades han pasado por exhaustivos procesos de revisión e inspección, que contempla motor, transmisión, frenos, suspensión, electrónica, interior, chasis y carrocería.
En estos casos, además, ofrecen garantía sobre los productos vendidos.
El precio no termina cuando se firmaUno de los errores más frecuentes es mirar solamente el valor de compra. Tener un auto implica afrontar gastos de seguro, patente, combustible, mantenimiento, neumáticos, estacionamiento y eventuales reparaciones.
En un usado también hay que contemplar el mantenimiento que pueda requerir la unidad después de la compra. Aceite y filtros son los gastos más habituales, pero con el paso del tiempo aparecen otros componentes como frenos, amortiguadores, batería, embrague o elementos del sistema de refrigeración.
Por eso, antes de decidir conviene hacer una cuenta sencilla: cuánto dinero se necesita para comprarlo y cuánto costará mantenerlo durante el primer año.
La financiación también puede cambiar la elecciónNo todos los compradores llegan al auto con el dinero necesario para pagarlo al contado. Las alternativas de financiación pueden modificar tanto el modelo elegido como el presupuesto disponible.
Financiar no significa simplemente mirar cuánto queda la cuota. Hay que prestar atención al monto inicial, la tasa, el plazo, el costo financiero total y las condiciones del contrato. Una cuota que parece accesible puede terminar encareciendo considerablemente el vehículo.
El momento de tomar la decisiónDespués de comparar modelos, revisar números y probar el auto llega el momento más difícil: decidir.
La mejor compra no necesariamente es la que tiene el precio más bajo ni la que ofrece mayor cantidad de equipamiento. Es aquella que logra un equilibrio entre lo que se necesita, lo que se puede pagar y lo que se espera del vehículo durante los próximos años.
Por eso, antes de cerrar una operación conviene hacerse al menos cinco preguntas:
¿Para qué voy a usar el auto?¿Cuánto puedo gastar realmente?¿Qué nivel de seguridad necesito?¿Cuánto me costará mantenerlo?¿Qué respaldo tendré después de comprarlo?Si esas respuestas están claras, la elección del modelo será mucho más sencilla. Y probablemente también haya menos posibilidades de descubrir, después de la compra, que el auto que parecía perfecto no era exactamente el que se necesitaba.