Las claves del terremoto político en Alemania: por qué arrasó la ultraderecha y qué implica para Merz
BERLÍN.– El ...
BERLÍN.– El histórico triunfo de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt abrió este lunes una crisis política para el canciller Friedrich Merz, que enfrenta una creciente presión dentro de sus propias filas tras el peor resultado de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) en décadas en uno de sus bastiones tradicionales. La líder nacional de AfD, Alice Weidel, aprovechó el triunfo de Ulrich Siegmund para reclamar un cambio de rumbo político y pedir la convocatoria de nuevas elecciones federales.
El resultado electoral, que llevó a AfD a cerca del 44% de los votos frente al 17% de la CDU, no solo dejó a la extrema derecha a las puertas de gobernar por primera vez una región alemana desde 1945. También convirtió a Merz en uno de los principales responsables políticos de una debacle que el propio canciller calificó de “devastadora” y que, según admitió, “sacude” a su partido “hasta sus cimientos”.
Danke Sachsen-Anhalt! Danke Deutschland! Wir haben Geschichte geschrieben! pic.twitter.com/d2CCYQbbiQ
— Ulrich Siegmund (@UlrichSiegmund) September 6, 2026“Estamos todos profundamente conmocionados. No esperábamos un resultado así, pero tenemos que aceptarlo. Estas son las reglas de nuestra democracia”, declaró Merz ante la dirección de la CDU. El canciller reconoció que los acontecimientos “han cambiado no solo Sajonia-Anhalt, sino toda Alemania” y advirtió que el resultado tendrá también repercusiones internacionales.
“Debo admitir que esta es la derrota electoral más devastadora que ha sufrido la CDU en años, incluso décadas”, aseguró Merz.
La CDU y el Partido Socialdemócrata (SPD), socios de la coalición de gobierno, iniciaron reuniones de crisis en Berlín para evaluar las consecuencias de la derrota
La presión sobre Merz se produce cuando su popularidad ya se encuentra en mínimos históricos. Su gobierno, en el poder desde mayo de 2025, enfrenta una economía debilitada, tensiones con sus socios socialdemócratas y críticas por sus políticas migratorias y económicas. Una encuesta de Infratest dimap para la televisión pública ARD mostró que 87% de los votantes de Sajonia-Anhalt estaban descontentos con el gobierno. Otro sondeo, realizado para ZDF, indicó que tres cuartas partes de los habitantes del estado consideraban que Merz había perjudicado el resultado de la CDU.
Un “lastre” para AlemaniaWeidel aprovechó el escenario para elevar la apuesta. “Nunca un canciller fue tan impopular como Friedrich Merz”, afirmó, al sostener que el jefe de gobierno se convirtió en un “lastre” para Alemania. La dirigente de AfD reclamó nuevas elecciones y presentó el resultado regional como el primer paso de una ofensiva destinada a llevar a su partido al gobierno federal. Su objetivo declarado es alcanzar al menos el 40% de los votos en las legislativas previstas para 2029.
“Alemania está prácticamente en bancarrota”, afirmó Weidel, que volvió a colocar la inmigración en el centro de su discurso. Prometió que, si AfD llega al poder, cerrará las fronteras y permitirá el ingreso únicamente de personas con autorización de residencia. “La política de fronteras abiertas ya no es financiable”, sostuvo.
Merz, sin embargo, descartó nuevamente cualquier cooperación con AfD, una posición que sigue siendo una de las principales líneas rojas de la CDU. En una reunión de la dirección federal del partido, según informó el diario Bild, el canciller rechazó la posibilidad de colaborar con la formación ultraderechista y defendió la continuidad de su programa de reformas.
“Mi determinación de seguir por la senda de las reformas sigue intacta”, afirmó Merz, aunque reconoció que deberá explicar mejor sus políticas. “Nuestro país necesita reformas sustanciales. Se trata del futuro de nuestros hijos y nietos”, sostuvo.
El resultado también dejó una incógnita inmediata en Sajonia-Anhalt. AfD obtuvo alrededor del 44% de los votos, pero quedó a tres escaños de la mayoría absoluta. Su candidato regional, Ulrich Siegmund, de 35 años, ya inició conversaciones para formar gobierno y dejó abierta la posibilidad de buscar apoyos entre otros partidos.
El partido AfD está haciendo un llamamiento a los legisladores conservadores de Merz para que apoyen su candidatura a gobernar el estado oriental, lo que supondría la primera llegada al poder de un partido de extrema derecha a nivel estatal en la Alemania de posguerra. La formación, que pretende deportar a inmigrantes, poner fin al apoyo a Ucrania y restablecer los lazos con Moscú, espera atraer a legisladores conservadores de manera individual, en lugar de depender necesariamente de un acuerdo formal de coalición.
Entre las propuestas de Siegmund figuran también eliminar la escolarización obligatoria y modificar la enseñanza de la historia en las escuelas, que considera excesivamente centrada en la responsabilidad de Alemania por los crímenes del Tercer Reich.
La estrategia pone a prueba la negativa histórica de los partidos tradicionales alemanes, incluida la CDU de Merz, a cooperar con AfD, una política conocida como el “cortafuegos”. La formación ultraderechista sostiene que ese aislamiento es antidemocrático.
La alternativa más delicada para la CDU sería que algunos de sus legisladores facilitaran la formación de un Ejecutivo de AfD, mientras que otra posibilidad sería obtener un respaldo tácito de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), una formación de izquierda favorable a Rusia.
Una señal para EuropaEl triunfo de AfD fue seguido con atención en otras capitales europeas, donde los partidos de extrema derecha han ganado terreno y algunos se preparan para elecciones decisivas.
En Francia, donde Agrupación Nacional (RN) encabeza los sondeos de cara a las presidenciales de abril de 2027, el resultado alemán fue recibido como una señal de alarma. El ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, lo calificó de “señal muy, muy preocupante” y advirtió sobre una “ola populista” de alcance global.
Dos aliados del presidente Emmanuel Macron reclamaron que las fuerzas moderadas de centro, izquierda y derecha sean capaces de respaldar a un único candidato para impedir una eventual victoria de Marine Le Pen.
También España reaccionó al resultado. El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, sostuvo que la elección constituye un aviso sobre el avance de la “amenaza ultra”, que atribuyó en parte a la incapacidad de la derecha tradicional para contener a sus competidores de extrema derecha.
“Es un aviso de que la amenaza ultra, gracias en gran medida a la rendición de la derecha tradicional, gana terreno en Europa y en el mundo”, afirmó Sánchez durante una reunión de su partido en Madrid.
Lo que vimos ayer en Sajonia es un aviso de que la amenaza ultra gana terreno en Europa y el mundo.
Y también la constatación de que un gobierno de coalición progresista es más necesario que nunca.
Los datos nos avalan. Llevamos 8 años y, el año que viene, otros 4 años más. pic.twitter.com/21Z2zugJo6
Las elecciones previstas en Suecia en septiembre y las de Francia, España e Italia en 2027 convierten al resultado alemán en un anticipo de una disputa más amplia sobre inmigración, seguridad, economía y el futuro de los partidos tradicionales.
La reacción también llegó desde Estados Unidos. Richard Grenell, exembajador estadounidense en Alemania durante el primer mandato de Donald Trump, celebró el resultado como “una gran victoria y un nuevo día en Alemania”. Elon Musk, aliado de Trump, también respaldó públicamente a AfD al responder con un “¡Bien hecho!” a una publicación de Weidel.
Agencias AFP, AP y Reuters