Lazos rotos: la crisis de salud mental que podemos prevenir
Los problemas sociales empiezan o se profundizan con lazos rotos. Lo vemos todos los días en la ciudad, detrás de casi todo problema social hay vínculos que se fueron rompiendo o deteriorando, u...
Los problemas sociales empiezan o se profundizan con lazos rotos. Lo vemos todos los días en la ciudad, detrás de casi todo problema social hay vínculos que se fueron rompiendo o deteriorando, una familia que cerró una puerta, una comunidad que falta. El Día Mundial de la Salud Mental es una oportunidad para hablar de esto, porque cuando fortalecemos los vínculos, cuidamos nuestra salud mental. Por eso, también, no debería ser la única.
Cuando pensamos en cómo desarrollarnos, solemos enfocarnos en el capital económico y en el capital humano: ingresos, educación, trabajo. Pero hay un tercer capital del que hablamos poco y que hoy está en crisis: el capital social. Es decir, cómo nos vinculamos, qué tipo de vínculos construimos, con qué frecuencia nos encontramos con otros y qué calidad tienen esos encuentros.
Junto con la UCA hicimos un estudio que muestra cuánto se fragmentaron los vínculos: casi 9 de cada 10 jóvenes que apuestan online lo hacen solos. No es la única problemática que identificamos: 9 de cada 10 jóvenes usan el celular de forma adictiva, y 1 de cada 3 porteños presenta síntomas de ansiedad o depresión, un malestar que se asocia directamente con el uso problemático del celular, las apuestas en línea y el consumo de alcohol o drogas. Por eso medimos el riesgo adictivo, y no solo la adicción: la clave es llegar antes a los problemas.
El gobierno de la ciudad puso sobre la mesa la ludopatía infantil cuando el tema casi no aparecía en la agenda. Además, bloqueamos más de 700 sitios ilegales de apuestas online y regulamos el uso del celular en las aulas, porque el desafío no es solo limitar el acceso a las apuestas, sino también cuidar la atención y la salud mental de los chicos.
La expresión más extrema de todo esto es con las personas en situación de calle: más del 80% tiene problemas de adicciones o de salud mental, y cuando se les pregunta por qué consumen, uno de los principales motivos es sentir soledad o abandono. La salud mental es la causa por la que llegaron o la consecuencia de estar ahí, y la vuelve crónica: los aísla cada vez más y terminan rechazando cualquier tipo de ayuda.
Por eso necesitamos cambiar la Ley Nacional de Salud Mental. Hoy solo permite intervenir ante un “riesgo cierto e inminente para sí o para terceros”. Una persona con psicosis, en situación de consumo y que vive en la calle, ¿necesita protagonizar un episodio violento para ser considerada en riesgo?
A pesar de la ley actual, en la ciudad no esperamos. Tenemos nuevas Casas Vinculares para atender los casos más críticos de personas en calle, que combinan la atención social con la sanitaria. Además, contamos con Centros de Inclusión específicos para personas con problemas de salud mental o patologías duales, y para personas con problemas de adicciones. También, a fin de año, contaremos con un nuevo Centro de Salud Mental junto a la Facultad de Psicología de la UBA.
Será el primero de su tipo en Latinoamérica, con capacidad de atención para 100.000 personas por año en temas como ansiedad, depresión, bullying y adicciones. Y, un dato central, es que va a generar datos clínicos para mejorar cada política de prevención, cuidado y tratamiento.
En la ciudad seguimos pensando herramientas. Y tenemos una responsabilidad colectiva: cuidar y fortalecer el capital social a través de una comunidad que cuide y prevenga, para llegar antes de que estos problemas se vuelvan una emergencia o sea demasiado tarde.