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Lecturas en homenaje a Borges, en la Academia Argentina de Letras, a 40 años de su muerte

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A cuarenta años de la muerte de Jorge Luis Borges, la Academia Argentina de Letras realizó esta tarde un homenaje al escritor argentino con conferencias, lecturas y evocaciones en torno a su obra. La actividad comenzó a las 17 en la sede de Sánchez de Bustamante 2663, con entrada gratuita, y recuperó tanto el vínculo institucional de Borges con la Academia -a la que se incorporó en 1956- como algunas de las ideas centrales que atravesaron su literatura. Entre los asistentes estuvieron Antonio Requeni, Alicia María Zorrilla, el Secretario general de la AAL Pablo Adrián Cavallero, Santiago Sylvester, Hilda Rosa Albano, Javier Roberto González, Eduardo Álvarez Tuñón, Alejandro Parini, Sofía Carrizo Rueda, Andreina Adelstein, Rafael Spregelburd y Ángela Pradelli.

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El encuentro contó con palabras de apertura y cierre del escritor, académico y vicepresidente de la AAL, Santiago Kovadloff, quien retomará un texto suyo escrito originalmente en 1993 para la presentación de una reedición facsimilar de Fervor de Buenos Aires, el primer libro publicado por Borges en 1923. Esa intervención, concebida como una “carta a un viejo poeta”, propone una reflexión íntima y filosófica sobre la singularidad de Borges, su relación con el lenguaje y el lugar excepcional que ocupa en la literatura argentina.

“Solo los hombres como usted -y no los hombres como yo- son verdaderamente mortales”, escribió Kovadloff. “Los hombres como yo somos eternos. Nada esencial nos distingue a unos de otros y, generación tras generación, nos sucedemos asegurando, con la terca monotonía que a todo le imprime nuestra irremediable trivialidad, la subsistencia tenaz de un prototipo: el del hombre sin relieve”.

Más adelante, el escritor definió la excepcionalidad como una irrupción contra la costumbre: “Lo grande siempre es momentáneo. Un lapsus contundente de lo natural y lo constante. Lo grande es infrecuente. Nunca una rutina”. Y agregó: “Lo grande es único como un verdadero amor y usted ha sido grande y por ello su muerte fue real”.

El homenaje incluyó también una exposición del académico Javier Roberto González titulada El libro de arena y la obra total de Jorge Luis Borges, centrada en uno de los libros más emblemáticos del autor de El Aleph. La jornada concluyó con una lectura de poemas de Borges: El mar, Las cosas, Arte poética y A Johannes Brahms.

En su texto, Kovadloff vuelve una y otra vez sobre la relación entre Borges y Buenos Aires, una ciudad que el escritor convirtió en escenario mítico y metafísico. “Su obra ha hecho de Buenos Aires una metáfora más de lo universal”, afirma. También reflexiona sobre el modo en que Fervor de Buenos Aires contenía ya las obsesiones y búsquedas que atravesarían toda la obra borgeana.

“Leyéndolo, usted verifica, con indisimulada perplejidad, que ese muchacho de mano más que vacilante ya había trazado el orbe esencial donde vendrían a florecer todos sus dilemas y desasosiegos de escritor”, sostiene. Para Kovadloff, incluso en esos poemas tempranos ya aparecía “su manera sustantiva de ver”, aquella que le permitió escribir sobre la pampa como “el único lugar de la tierra donde puede caminar Dios a sus anchas”.

La intervención recupera además otra de las imágenes recurrentes asociadas a Borges: la ceguera. “He pensado también con frecuencia que su ceguera fue la piadosa ofrenda que nos hizo el destino para que nadie entre nosotros advirtiera que por nuestras calles y por nuestro tiempo marchaba un hombre que todo lo veía”, escribe Kovadloff.

Hacia el final de la carta, el autor insiste en la idea de Borges como figura irrepetible dentro de la tradición literaria occidental. “Hay un antes y un después de Aristóteles; un antes y un después de Galileo Galilei. Hay un antes y un después de Mozart y de Sigmund Freud. Y hay, créame, un antes y un después de usted, Borges”.

El homenaje en la Academia Argentina de Letras se realizó pocas semanas antes del aniversario exacto de la muerte del escritor, ocurrida el 14 de junio de 1986 en Ginebra. “Hubo aquí un hombre llamado Jorge Luis Borges”, concluye Kovadloff en uno de los últimos pasajes de su texto. “Un hombre que, como tantas veces dijo usted, nunca supo quién era. Nosotros, en cambio, bien sabemos que por obra de su genio usted fue por todos nosotros”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/lecturas-en-homenaje-a-borges-en-la-academia-argentina-de-letras-a-40-anos-de-su-muerte-nid28052026/

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