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Lineamientos para la nueva Carta Orgánica del BCRA

Recientemente el Poder Ejecutivo anunció que, próximamente, va a presentar un proyecto de ley relativo a una nueva ...

Recientemente el Poder Ejecutivo anunció que, próximamente, va a presentar un proyecto de ley relativo a una nueva Carta Orgánica del Banco Central (BCRA); la cual sustituiría a la heterodoxa carta actual, correspondiente a la reforma de 2012. Precisamente, dada la importancia del tema, el propósito de estas breves líneas es aportar los principios básicos que debieran ser incorporados al proyecto en cuestión.

A este respecto, existe consenso a nivel mundial acerca de la importancia de que la autoridad monetaria de un país guíe su accionar a través de una Carta Orgánica aprobada por el Poder Legislativo correspondiente. En este sentido, resulta conveniente detallar cuáles son los principios básicos que respetan los bancos centrales de las mayores economías del mundo. Entre otros, se pueden mencionar: Reserva Federal (Fed, Estados Unidos); Bank of Japan; Banco Central Europeo; Bank of England y Riksbank (Suecia, la entidad más antigua del mundo). Dichos principios, los cuales quedan comprendidos dentro del concepto de “mandato”a cada una de las respectivas entidades, deben respetarse a rajatabla y pueden sintetizarse en los siguientes ítems: independencia del poder político; acatamiento a claros objetivos fijados por ley: mantener el valor de la moneda (estabilidad de precios), prohibición de financiar al Tesoro Nacional a través de impresión de moneda sin respaldo y una rigurosa regulación y control del sistema financiero; todo esto auditado por profesionales externos.

Respecto a la fundamental independencia de la entidad, la misma descansa en los beneficios de aislar las decisiones monetarias de consideraciones políticas. En efecto, la independencia del poder político es requisito necesario para mantener una economía saludable y debe ser defendida por todo banco central, ya que otorga beneficios inconmensurables para la sociedad a lo largo del tiempo. Por lo tanto, este principio básico de la autoridad monetaria —con el cual debieran estar comprometidos todos sus directores y gerentes, fueran del partido político que fueran— es que la entidad no debe apartarse de dicho “mandato” aunque existieran presiones políticas que no se compadecieran con el mismo. Como ejemplo, si para atemperar un eventual aumento de presiones inflacionarias fuera necesario enfriar la economía a corto plazo, la entidad —a pesar de las oposiciones políticas en contra que pudieran presentarse— no debiera dudar en implementar las medidas correctivas del caso.

En efecto, a veces lograr estabilidad de precios requiere implementar políticas monetarias que no son populares en el corto plazo, tales como —entre otras— suba de tasas de interés y restricciones de liquidez. Precisamente la independencia del poder político es la que debe surgir cuando surgen presiones inflacionarias, permitiendo al respectivo Banco Central implementar estrategias monetarias restrictivas que desaceleren la actividad económica aun cuando las mismas no resulten del agrado del gobierno de turno. Caso contrario, las consecuencias de atarse a políticas contrarias a la ortodoxia, como —por ejemplo— bajar las tasas y aumentar la liquidez “a pedido” de las autoridades políticas con el objetivo de evitar el enfriamiento, arrastrarían a la economía a una mayor inflación y a un menor crecimiento. Es claro, entonces, que mantener el valor de la moneda es un mandato esencial para autoridades monetarias que se precien de tales.

Acoplada a la independencia, resulta de gran importancia la existencia de transparencia por parte del banco central respecto a las estrategias monetarias implementadas y sus consecuencias de corto, mediano y largo plazo. En este sentido, resulta de gran utilidad la publicación de las minutas de cada una de las reuniones de política monetaria y las reiteradas conferencias de prensa y exposiciones de los directores profesionales, así como también la presentación de los pronósticos de corto y mediano plazo que debiera presentar la entidad recurrentemente. De esta manera, el mercado conocería perfectamente los lineamientos de la política monetaria, lo cual reduciría en grado sumo los niveles de incertidumbre, con todos los beneficios que ello implica.

Como último punto, no debe dejar de mencionarse la función de regulación y control de las entidades

financieras que componen el sistema. Una vez más, la entidad debiera llevar a cabo este “mandato” de una manera técnicamente ortodoxa y alejada de toda presión del poder político.

En síntesis, toda autoridad monetaria debe respetar las premisas del mandato e incluirlas en su Carta Orgánica, en especial el mantener el valor de la moneda y su independencia del poder político.

Una reflexión final. Los bancos centrales de los países desarrollados siguen en su totalidad los lineamientos aquí expuestos. Lamentablemente no ha sido el caso de nuestro país, el cual históricamente —al menos en su totalidad— no los ha respetado, provocando durante las últimas décadas recesión consuetudinaria acompañada por elevados niveles de inflación y altos niveles de pobreza .Es de esperar, entonces, que nuestras actuales autoridades que, como ya ha dicho, están redactando una nueva Carta Orgánica tengan en cuenta todos y cada uno de los principios básicos analizados en estas líneas Caso contrario, caeremos nuevamente en la decadencia de inflación y estancamiento que azotó al país durante las últimas décadas, con todas las consecuencias negativas que ello implicaría.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/lineamientos-para-la-nueva-carta-organica-del-bcra-nid29072026/

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