Mbappé y China: cuando el “poder blando” del fútbol choca contra el poder verdadero
“Nuestra nación no será más una nación humillada. Ya nos hemos puesto en pie”. El fútbol, Kylian Mbappé mediante, descubrió ayer el discurso de Mao Zedong en 1949 en la Plaza de Tiananme...
“Nuestra nación no será más una nación humillada. Ya nos hemos puesto en pie”. El fútbol, Kylian Mbappé mediante, descubrió ayer el discurso de Mao Zedong en 1949 en la Plaza de Tiananmen. El discurso que puso fin al “Siglo de la Humillación”, los 110 años (1839-1949) en los que China, que era un imperio poderoso, sufrió invasiones, abusos coloniales y humillaciones que la hundieron en la miseria. El Imperio Británico y las guerras del opio, guerra civil, masacres brutales de Japón, millones de muertos, Segunda Guerra Mundial. “Nunca más”, dijo Mao en 1949, tras el triunfo del Ejército Popular de Liberación contra las fuerzas nacionalistas que huyeron a Taiwán. El motor de la identidad china. Inclusive de su política actual. Su mix de socialismo y capitalismo, pero con “características chinas”. La superpotencia a la que el mundo le abre los brazos para hacer negocios. El fútbol incluido.
Mbappé, uno de los pocos jugadores de elite que suele hablar despojado de tanto compromiso comercial, respondió liviano cuando meses atrás fue entrevistado en el talkshow “The Bridge”. Su compañero de Real Madrid y la selección francesa Aurelien Tchouameni le preguntó sobre su meme favorito” y respondió entre risas sobre uno en el que aparece caracterizado “creo” que como “un dictador chino”. Dijo “creo”, no citó a Mao y era todo entre risas. Pasó desapercibido hasta que esta semana, Balón de Oro mediante, las redes del programa reflotaron la entrevista añadiendo la imagen de Mao, venerado en China, líder de la Revolución protegido por ley de ofensas graves, y responsable también de políticas que provocaron decenas de millones de muertes. ¿Mao dictador? Mbappé se disculpó en tres idiomas. China suspendió ya su contrato de televisación de los 380 partidos de la Liga de España. El jugador perdió todos sus contratos de patrocinio. La plataforma RedNote quitó contenidos vinculados con Real Madrid. Las pérdidas pueden ser millonarias. El mercado chino de 1400 millones de personas, casi la quinta parte de la población mundial, es el sueño final de la pelota globalizada. Este miércoles, Real Madrid emitió un comunicado en el que pide “disculpas al pueblo chino”.
Ya activado Estados Unidos, China es el paso siguiente para la FIFA de Gianni Infantino. Hay una selección china entre las 189 que comenzaron a jugar este fin de semana el Mundial Sub15 de la FIFA en Bakú. En mayores, China jugó un solo Mundial, con clasificación alivianada porque fue la Copa de Japón-Corea del Sur 2002. Perdió los tres partidos. Cero gol. Nueve en contra. En 2024 fue humillada 7-0 por Japón en un partido clasificatorio. El boom de una década atrás hoy está borrado. Aquí lo recordamos por el paso fallido de Carlos Tevez. Aquella Super Liga China (CSL) compitió en fichajes con grandes ligas de Europa. Pagó casi 38 millones de euros por el brasileño Alex Teixeira. Decenas de brasileños. Jackson Martínez entre los colombianos. Ezequiel Lavezzi, Didier Drogba, Nicolas Anelka. Los técnicos Luiz Felipe Scolari, Marcello Lippi y Sven Goran Eriksson, quien vaticinaba el boom del fútbol chino. David Beckham embajador. Más de 22 mil personas de media en los estadios. El anuncio de veinte mil escuelas para formar a cien mil jugadores, que llegarían a cincuenta mil en 2025. El grupo Suning dueño del Inter de Italia. Y el propio presidente Xi Jinping y su plan que haría cumbre en 2050.
La escala inflacionaria, denuncias de partidos arreglados, fuga de capitales, mala planificación, excesiva intervención estatal y clubes quebrados arruinaron al menos parte del sueño. Los especialistas citan hoy el fenómeno de la Superliga de Jiangsu, una liga amateur que aprovecha las rivalidades entre trece ciudades en toda la provincia de Jiangsu, con un mínimo de jugadores profesionales, que llegó a juntar sesenta mil personas en estadios. Es intensa en las redes sociales y compite con la Superliga profesional. Un fenómeno que conocen la FIFA y sus patrocinadores chinos (Hisense, Mengniu y Lenovo), otros como TLC que patrocinan selecciones nacionales (Argentina, Brasil y Alemania) y Vatti (España), además de jugadores como Declan Rice (Xiaomi) y el propio Mbappé ahora en crisis con los suyos. El fútbol africano sabe de qué se trata. Sus estadios más nuevos son de construcción china, vía de acceso para otros acuerdos sobre minerales estratégicos de la región. El fútbol siempre como “poder blando”.
🚨 MBAPPÉ, EN GUERRA CON CHINA
Mbappé dijo que su meme favorito lleva su cara sobre «un dictador chino» (Mao Zedong) y China estalló: Dongpeng, Mengniu y Milkground rompieron con él, la TV suspendió LaLiga y el francés pidió disculpas.#EsMasDeporte #Mbappé #RealMadrid pic.twitter.com/oG3kxkuVMa
La aparición del poder real ya la sufrió la NBA en 2019. El choque entre su discurso progre y su negocio global que le impuso China, donde la NBA tiene 500 millones de fanáticos (más que la población de Estados Unidos). Daryl Morey, gerente general de Houston Rockets (justo el equipo donde jugó Yao Ming) tuiteó pidiendo un “Hong Kong libre” y la respuesta china (contratos y giras canceladas, TV suspendida) provocó una pérdida estimada de 400 millones de dólares. Cuando el Comité Olímpico Internacional (COI) llevó a Pekín sus Juegos de Verano de 2008 el deporte fue acusado de complicidad con el régimen chino. Es el discurso que suele usar al deporte para moralizar, mientras el mundo entero hace negocios con China, incluidos libros y películas que aceptan censuras porque nadie quiere perderse ese mercado. El mundo occidental justificó muchas veces el acercamiento afirmando que una economía liberal ayudaría a una China democrática. La sátira habitual de South Park sufrió esa censura en 2019. Fiel a su estilo, la serie de TV saludó la censura porque “amamos el dinero más que la libertad y la democracia”. Cerró la ironía con un “¡Viva el Gran Partido Comunista y que la cosecha de sorgo sea abundante”. Nunca más volvió a verse en China.