Generales

¿Miedo o enojo? Un estudio explica cómo interpretar la conducta de un perro o un gato cambia nuestra forma de reaccionar

Un gruñido, un ladrido o un bufido pueden interpretarse como señales de miedo o enojo. La forma de entender esa conducta influye en la reacción: algunas personas apartan al animal, mientras que ...

Un gruñido, un ladrido o un bufido pueden interpretarse como señales de miedo o enojo. La forma de entender esa conducta influye en la reacción: algunas personas apartan al animal, mientras que otras consideran devolverlo, buscarle otro hogar o castigarlo. Un estudio analizó cómo las emociones que se atribuyen a perros y gatos cambian la manera de responder ante ellos.

¿Cómo se realizó el estudio sobre perros y gatos?

El trabajo fue publicado el 14 de julio en Frontiers in Psychology. Anna E. Holloway y Michael A. Kisley, investigadores de la Universidad de Colorado, analizaron las respuestas de adultos residentes en Estados Unidos.

Los especialistas reclutaron a 200 personas mediante la plataforma Prolific. Seis quedaron excluidas por incumplir un control de atención o completar el cuestionario demasiado rápido. La muestra final reunió a 194 participantes de entre 21 y 78 años: 55% eran mujeres, 44% hombres y 1% se identificó como no binario.

Cada persona leyó dos situaciones hipotéticas sobre animales adoptados recientemente. Una tenía como protagonista a un gato y la otra, a un perro. Las escenas presentaban conductas defensivas de distinta intensidad.

En los casos leves, el animal tensaba el cuerpo, retrocedía y bufaba o gruñía ante una visita. En los episodios más intensos, echaba las orejas hacia atrás, se acercaba, mostraba los dientes y maullaba o ladraba mientras permanecía cerca de la persona. Ninguna de las situaciones incluía contacto físico, golpes ni mordeduras.

El miedo y el enojo se relacionaron con respuestas diferentes

Después de leer cada escena, los participantes calificaron cuánto temor e ira percibían en el animal. También indicaron la probabilidad de trasladarlo a otra habitación, devolverlo al refugio, contactar a un entrenador, suministrarle medicamentos, buscarle otro hogar o golpearlo.

En términos generales, las personas atribuyeron más miedo que enojo. En una escala de uno a cinco, el temor alcanzó un promedio estimado de 3,94, frente a 3,61 para la ira. Cuando los participantes percibieron miedo, mostraron una mayor disposición a llevar al perro o al gato a otra habitación. Los investigadores consideraron esta alternativa una respuesta de menor impacto.

La atribución de enojo se vinculó con decisiones más severas. En los gatos, anticipó una mayor disposición a golpearlos. En los perros, se relacionó con la posibilidad de devolverlos a un refugio o buscarles una nueva casa.

¿Cuáles fueron las acciones más aceptadas?

Trasladar al animal a otra habitación fue la opción que obtuvo mayor aceptación, con un promedio de 3,08 sobre cuatro. Contactar a un entrenador ocupó el segundo lugar, con 2,70, mientras que considerar medicamentos alcanzó 1,85.

Las demás alternativas registraron puntuaciones inferiores. Devolver al animal al refugio obtuvo 1,43; buscarle otro hogar, 1,40; y recurrir al castigo físico, 1,22.

Los participantes percibieron niveles de emoción ligeramente superiores en los gatos. Sin embargo, expresaron una mayor disposición a actuar ante las conductas de los perros. En esos casos, señalaron con más frecuencia que los devolverían, consultarían a un entrenador, considerarían medicarlos o los golpearían.

¿Cómo influyeron la experiencia y las creencias personales?

Las personas que concedieron mayor importancia moral a las emociones animales mostraron una menor disposición a devolver, reubicar o golpear a un gato. Esa valoración también se relacionó con una menor probabilidad de entregar un perro a un refugio.

Una mayor experiencia con gatos se vinculó con una menor intención de buscarles otro hogar. En el caso de los perros, se asoció con una menor probabilidad de trasladarlos a otra habitación o suministrarles medicamentos.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/mascotas/miedo-o-enojo-un-estudio-explica-como-interpretar-la-conducta-de-un-perro-o-un-gato-cambia-nuestra-nid10082026/

Volver arriba