Moana: diez años después, la canción sigue siendo la misma
Moana (Estados Unidos-Nueva Zelanda/2026). Dirección: Thomas Kail. Guion: Jared Bush y Dana Ledoux Miller. Fotografía: Oscar Faura. Música: Mark Mancina, Opetai’a Foai y Lin-Manuel Miranda. Ed...
Moana (Estados Unidos-Nueva Zelanda/2026). Dirección: Thomas Kail. Guion: Jared Bush y Dana Ledoux Miller. Fotografía: Oscar Faura. Música: Mark Mancina, Opetai’a Foai y Lin-Manuel Miranda. Edición: Melanie Oliver. Elenco: Dwayne Johnson, Catherine Laga’aia, Rena Owen, John Tui, Frankie Adams. Distribuidora: Buena Vista. Duración: 115 minutos. Calificación: apta para todo público. Nuestra opinión: buena.
3 stars
Innecesario. El adjetivo que viene calificando a todas las versiones live action de los clásicos modernos animados de Disney le cabe también a esta versión con personajes de carne y hueso de Moana, que llega en una fecha que parece deliberadamente calculada para algún tipo de celebración: el largometraje original se estrenó hace exactamente diez años.
Pero esa posibilidad se diluye por completo en la primera impresión. Lo que suele darle sentido al concepto mismo de remake (el rescate o la revisión de alguna obra olvidada, poco valorada o necesitada de un nuevo enfoque) desaparece aquí por completo. Primero porque Moana, tal como se la concibió en 2016, puede verse en streaming (Disney+) cuantas veces uno quiera. Y segundo, porque esta versión está clonada en un 100% de la original.
Las acciones, las escenas, las canciones y hasta muchos diálogos son exactamente iguales. Solo se agregaron algunos detalles argumentales completamente secundarios y una canción nueva (“Along the Way”), compuesta por Lin-Manuel Miranda, que se suma a la conocida banda sonora original.
Frente a semejante muestra de fidelidad extrema solo queda pensar en el improbable hecho de que una nueva generación descubrirá a Moana a partir de esta nueva versión. Ya sabemos que los chicos ingresan en el mundo de los clásicos de Disney a partir de sus clásicos animados y lo que aporta esta nueva aventura en términos de descubrimiento es mínimo. Solo el deslumbrante trabajo de los expertos animadores del estudio que nos deslumbran una vez más con la transformación de la tecnología digital en verdadero arte audiovisual.
No hay aquí ni una sola revelación ajena al relato de origen, cruce entre ciertas tradiciones polinesias y el mito griego del semidiós (en la Antigüedad clásica era en realidad un titán, Prometeo) que se apropia de algo que pertenece a los dioses (una joya que activa el funcionamiento de la naturaleza) y provoca el caos y el peligro de la destrucción del ecosistema completo.
Cuando nuestra heroína, señalada por el destino como artífice del rescate, sale en busca de la salvación, la aventura se convierte en una extraña buddy movie. La joven y temeraria Moana (que no se reconoce como princesa, sino como viajera y aventurera) y el arrogante semidiós Maui deben aprender a conocerse y cumplir con la misión redentora.
El relato se sostiene por la espectacularidad visual (aunque pocas veces el despliegue digital deja a la vista la belleza de los escenarios naturales del archipiélago de Hawaii), por la buena resolución de algunos desafíos (el traslado al modelo live action de la tribu pirata Kakamoa y el gigantesco cangrejo Tamatoa funciona) y sobre todo por el carisma inoxidable de Dwayne Johnson, que en la película original le puso voz a Maui y aquí convierte al personaje en una extraña deidad del Pacífico Sur. Tardamos un poco en acostumbrarnos a verlo con una extraña melena, pero su presencia termina imponiéndose a casi todo lo demás.
A su lado, la australiana Catherine Laga’aia hace un debut no demasiado destacado más allá de su bellísima voz y el apropiado porte físico para encarnar a Moana. Su presencia no va más allá de la personificación en carne y hueso de una figura que ya venía con todos sus rasgos bien definidos desde la película original. Para honrar y sostener esa impresión, Disney convocó de nuevo a la hawaiana Auli’i Cravalho (la voz de Moana en los dos largometrajes animados) para cantar el tema nuevo junto a Laga’aia y Johnson. Eso equivale a admitir, sin decirlo, que en la película original estaba prácticamente todo dicho. La botella tiene el mismo sabor, peso y contenido que la cosecha 2016. Solo cambia la etiqueta.