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Mundial 2026: por qué Rodrigo De Paul es tan importante para la selección argentina, más allá de su amistad con Messi

KANSAS CITY (Enviado especial).- La escena se repite cada vez que Rodrigo De Paul aparece por el campo principal del complejo Compass Minerals, el búnker de la selección en Kansas City. Ladero in...

KANSAS CITY (Enviado especial).- La escena se repite cada vez que Rodrigo De Paul aparece por el campo principal del complejo Compass Minerals, el búnker de la selección en Kansas City. Ladero inseparable de Lionel Messi, y más aún en medio del delicado momento familiar que atraviesa el capitán, el volante suele moverse cerca suyo. Por eso, cuando por unos minutos se aparta del grupo y camina en soledad rumbo al sector donde trabaja la prensa, inevitablemente llama la atención. Las miradas lo siguen, las cámaras lo enfocan. Tiene algo difícil de explicar. Una presencia que se impone incluso cuando está quieto. Un aura especial, como dirían los más chicos. Y eso también se traslada a la cancha.

De cara al duelo del lunes ante Austria, un rival que presiona mucho en la mitad de la cancha, su papel volverá a ser importante. Argentina sabe que una victoria la dejaría muy cerca de asegurarse el primer puesto del grupo, y para conseguirlo necesitará la mejor versión de De Paul.

Hay futbolistas que trascienden las fronteras de sus clubes. Otros, todavía más privilegiados, consiguen generar una identificación especial con los hinchas. Son pocos los que representan tan fielmente la idea de su entrenador dentro del campo. Pero existe una categoría todavía más difícil de alcanzar: la de jugador de selección. Esos que parecen transformarse cada vez que se ponen la camiseta de su país. No importa demasiado dónde juegan o cómo les va en sus clubes. Pertenecen más a esos colores que a cualquier otro equipo.

Rodrigo De Paul pertenece a ese grupo. Llegó a este Mundial con algunas miradas puestas sobre su presente en Inter Miami, un fútbol de menor exigencia que otros por las que pasó, como el italiano, el español o incluso el argentino. Sin embargo, tanto en los amistosos previos como en el estreno ante Argelia volvió a demostrar por qué es una pieza tan valorada por Lionel Scaloni. Porque además de correr, presionar y equilibrar al equipo, también aparece para darle salida al juego, desdoblarse en la marca y ofrecerse entre líneas cuando el partido, Messi o sus compañeros lo necesitan. Son rasgos que siempre formaron parte de su estilo, y que logró sostener pese al cambio de liga, al menos por lo mostrado en el arranque del Mundial.

Sus números frente a Argelia ayudan a explicarlo. Participó de la jugada que abrió el partido con un pase vertical que se filtró entre cuatro rivales y encontró al capitán en la ya famosa “zona Messi”, listo para girar, encarar hacia el área y sacar un remate al ángulo; le dio ritmo al juego y recorrió toda la cancha con una intensidad difícil de sostener durante 90 minutos. El apodo que lo acompaña desde hace años parece seguir quedándole justo: el “Motorcito” de la selección no es solo un cómplice de Messi en la concentración. Dentro de la cancha, De Paul es el socio de todos.

Al igual que frente a Arabia Saudita en el debut de Qatar 2022, fue el argentino que más se mostró para recibir y también el que más desmarques realizó entre líneas, de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro. Lideró el rubro con 77 movimientos, muy por delante de Facundo Medina (66) y Thiago Almada (51). También fue el que más veces se mostró entre líneas, una función clave para cambiar el ritmo del juego, liberar a Messi de marcas y conectar al equipo en un espacio decisivo de la cancha. Lo consiguió en 21 oportunidades, por encima de Almada (17) y muy lejos del resto, que no alcanzó el doble dígito.

No solo se destacó con la pelota. Fue además el segundo futbolista que más veces se proyectó al ataque, solo por detrás de Medina. Y volvió a destacarse en el aspecto físico: terminó entre los cuatro jugadores que más distancia recorrieron y lideró los registros de velocidad, con los mejores números en acciones por encima de los 25 kilómetros por hora. Además, completó el 91% de sus pases y alcanzó un 67% de efectividad en los line breaks, el indicador que mide los pases que rompen líneas de presión rivales.

Para Scaloni, ninguna estadística transmite más que lo que él percibe desde el banco. Se trata de un jugador que recibió su primera convocatoria en octubre de 2018, un mes después de la asunción del entrenador, por lo que gran parte del ciclo los tuvo creciendo a la par. “Vemos que está jugando bien, físicamente se lo nota bien, y cuando juega con los que conoce bien, da un plus. Es un jugador que nos contagia un montón. Cuando baja el pistón, el equipo lo siente”, explicó Scaloni, quien lo convirtió en una figura central de su ciclo.

Ante Austria, De Paul volverá a ser uno de los jugadores de los que dependerá el rendimiento del equipo. El conjunto tiene uno de sus puntos fuertes en la mitad de la cancha, donde sobresalen Konrad Laimer, volante del Bayern Munich; Marcel Sabitzer, mediocampista del Borussia Dortmund; y Xaver Schlager, que juega en Leipzig. Y el Motorcito, uno de los volantes más destacados de la primera fecha del Mundial, tanto en lo estadístico como en el juego, tiene el desafío de aparecer en su máxima expresión para que Argentina pueda jugar el partido que más le conviene.

De Paul fue uno de los pocos titulares que llegó en plenitud a la preparación, convenció a Scaloni durante los entrenamientos y ratificó en el debut que Argentina tiene en él una garantía. Siempre cerca de Messi, no solo lo acompaña fuera de la cancha. Adentro también es un complemento ideal y un eslabón fundamental para un equipo que encuentra en él al intérprete ideal de lo que pretende el entrenador.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/mundial-2026-por-que-rodrigo-de-paul-es-tan-importante-para-la-seleccion-argentina-mas-alla-de-su-nid19062026/

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