Opinión: en Medio Oriente hay un boom cebadero argentino
En el primer cuatrimestre de la campaña comercial argentina 2025/26, la descarga de la cebada argentina en el puerto de Dammam reforzó su competitividad estacional en el Golfo Pérsico vis-à-vis...
En el primer cuatrimestre de la campaña comercial argentina 2025/26, la descarga de la cebada argentina en el puerto de Dammam reforzó su competitividad estacional en el Golfo Pérsico vis-à-vis de sus competidores europeos que operaron a través del Mar Rojo. En cuanto al trigo, el comienzo de un programa de embarque exitoso en Arabia Saudita y China, el retorno al Magreb y la consolidación del trigo argentino en el sudeste asiático permitieron registrar un volumen de embarque jamás visto.
No obstante, la fuerte caída de las exportaciones de trigo tanto en África del Oeste como del Este respecto a las campañas 2024/25 y 2021/22 puso de relieve el descenso vertiginoso tanto del tenor como de la calidad de gluten del trigo argentino en 2025/26, cuya competitividad se basó principalmente en el precio (una de cada dos toneladas de trigo argentino exportado en el primer cuatrimestre fue destinado al consumo animal). La precaria seguridad alimentaria que atraviesa el Golfo exige trigos que podrían ser abastecidos por la Argentina en la medida que se construya un sistema en el cual las especificaciones inherentes a la calidad comercial atraviesen toda la cadena de valor, desde el semillero hasta el puerto.
Las subvenciones para la alimentación animal han sido fundamentales para el desarrollo del sector ganadero y avícola de Arabia Saudita. Aproximadamente dos tercios de los subsidios se destinan a la cebada cuya importación está gestionada por la Autoridad General de Seguridad Alimentaria (GFSA), anteriormente conocida como SAGO, que ha delegado parte de las actividades al sector privado.
Tradicionalmente, los agricultores mezclan cebada y alfalfa para alimentar a su ganado, especialmente ovejas, camellos y caballos.
Esta mezcla implica un costo público y medioambiental difícilmente soportable; el monto de los subsidios alcanza unos 1500 millones de dólares anuales mientras que la producción de alfalfa es muy demandante en agua. Es por ello por lo que el gobierno saudita revisó su antiguo régimen de subvenciones de productos forrajeros a comienzos de 2020, lo cual trajo aparejado en el mercado local un aumento en el precio de la cebada y de la mezcla cebada/alfalfa (a través de una caída del subsidio), mientras que el precio del alimento balanceado (el que el gobierno promueve en detrimento de la cebada) cayó un -40% respecto a la mezcla cebada/alfalfa.
SituaciónResulta claro hasta aquí por qué las importaciones sauditas de cebada cayeron fuertemente en 2021, habiendo alcanzado hace diez años atrás 8 millones de toneladas mientras que ahora mismo se encuentran por debajo de las 5 millones. Estas deberían caer en los próximos años a caballo de una mayor utilización de balanceados en las raciones y del abandono total de la producción de alfalfa previsto el año próximo.
Sin embargo, sucedió por el momento todo lo contrario de lo comentado previamente, ya que las importaciones sauditas de cebada forrajera aumentaron un 115% en estas dos últimas campañas. Este fuerte aumento de las importaciones responde a una reconstitución de reservas estratégicas globales (Arabia Saudita importa el 85 % de sus alimentos) acompañada de una fuerte inversión en almacenaje estratégico, especialmente en trigo cuyo almacenaje aumentó un +40% desde el 2016.
Por su parte, United Food Company, el mayor importador de alimentos para ganado de Arabia, ha ampliado su capacidad de almacenamiento con 15 silos de fondo plano de chapa ondulada, con una capacidad total de 205.000 toneladas.
La cebada argentina aprovechó de lleno esta reconstitución de stocks. Sus exportaciones hacia el reino treparon de 235.000 toneladas en 2023/24 a 1,365 millones de toneladas en 2024/25. En el primer cuatrimestre 2025/26 Arabia Saudita ya importó 1,286 millones de toneladas de cebada argentina, que se suman a 370.000 hacia cuatro países del Golfo que solo tienen acceso oceánico a través de Ormuz.
Allí radica una de las llaves de la competitividad de la cebada argentina. Su flujo natural ingresando por Ormuz la acerca a los grandes centros de consumo del Este teniendo en cuenta que existe una distancia entre Jeddah et Dammam de 1400 km. Cuanto más se congestionan los puertos situados en el mar rojo en virtud de la perturbación de Ormuz, más se encarece el flete rodoviario de oeste a este.
En definitiva, el boom cebadero argentino en Medio Oriente en el primer cuatrimestre 2025/26 permitió compensar ampliamente la fuerte caída de exportaciones de calidad cervecera hacia Brasil y de calidad intermedia (fair average quality) hacia China, respecto al primer cuatrimestre 2024/25.
Caída en valorA punto tal que las exportaciones globales de cebada en el primer cuatrimestre 2025/26 superaron en un +23% a las registradas en los primeros cuatro meses de 2021/22.
No obstante, si comparamos esta vez las exportaciones de cebada expresadas en valor del primer cuatrimestre 2025/26 con respecto a las de 2021/22, la caída registrada en valor en 2025/26 es del orden del -7%.
Esto se explica, en primer lugar, por el fuerte impacto que tuvo el primer año de la guerra de Ucrania en los precios agrícolas, cosa que no sucedió con Irán. Pero, en segundo lugar, se explica por la contrastante repartición de flujos observada entre 2025/26 y 2021/22. Mientras que las FAQ destinadas al mercado chino representaron en el primer cuatrimestre 2021/22 alrededor de un 80% del volumen total exportado, en los primeros cuatro meses de 2025/26 las cebadas de calidad forrajera propiamente dicha concentraron un 90% de las exportaciones y las FAQ tan solo un 10%.
Se podría establecer el mismo paralelismo con las exportaciones argentinas de trigo que marcan en 2025/26 un nivel histórico en volumen, pero no en valor, ya que a la fuerte caída de las cotizaciones portuarias con relación a 2021/22, se le suma una fuerte caída de la calidad comercial. Mientras que en el primer cuatrimestre 2021/22 y 2024/25 tan solo un 6% y un 11% de las exportaciones de trigo argentino fueron destinadas respectivamente al “consumo forrajero”, en el primer cuatrimestre 2025/26 este porcentaje alcanzó la mitad del volumen exportado.
El trigo argentino en el primer cuatrimestre 2025/26 exhibió un perfil de proteína en el mercado internacional de 10,5% (aprox. 9% expresado en base húmeda 13,5 %), considerado un trigo forrajero para los destinos tradicionales panaderos.
No obstante, he colocado entre comillas “consumo forrajero” ya que he visto moler trigos en Bangladesh de 8,5% de proteína base húmeda argentina, de manera tal que la línea divisoria entre un trigo considerado panadero o forrajero depende tanto de los diferentes procesos de panificación como de las condiciones de mercado.
Resulta fundamental aclarar que parte de los 11,5 millones de toneladas de trigo embarcados en el primer cuatrimestre 2025/26 fueron destinadas a mercados muy exigentes como ser el de Arabia Saudita que exige un mínimo de proteína y de gluten de 12,5 % y 26 %, respectivamente.
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Por primera vez, la Argentina logró colocar unas 200.000 toneladas de trigo a Arabia, es decir unas 60.000 toneladas más que Brasil. Lo expuesto en el párrafo precedente desmitifica tres grandes falacias que suelen escucharse hasta el día de hoy; la primera indica “que el trigo argentino no se segrega”. La segunda establece “que el trigo brasileño es fraco” y la última se basa en preguntarse “qué se va a hacer con tanto trigo”.
La respuesta es muy sencilla: exportarlo, con la capacidad extraordinaria con la que cuentan los puertos argentinos y con el savoir-faire de los traders, tal como se hizo en este primer cuatrimestre 2025/26.
Sin embargo, la respuesta sencilla no especifica qué tipo de producto la Argentina está dispuesta a ofrecerle a un mercado internacional que tiene bien claro lo que quiere.
La fuerte segmentación que existe en el mercado internacional no puede ser atendida cuando el promedio del blend argentino es muy bajo, es por ello por lo que las exportaciones de trigo argentino en el 2025/26 cayeron entre un 83 y un 97% respecto a 2021/22 tanto en Nigeria, África del Oeste y África Austral como en África del Este.
Por el contrario, cuando el promedio del blend argentino es alto resulta más sencillo cubrir la fuerte segmentación que existe en el mercado internacional, lo cual permite instantáneamente una mejora en el precio internacional por el mero hecho de evitar el discount aplicado sistemáticamente al trigo forrajero.
Esto no implica que el trigo argentino se venda mejor. Para ello habrá que construir un sistema en el cual las especificaciones inherentes a la calidad comercial atraviesen toda la cadena de valor, desde el semillero hasta el puerto. En la medida que no existan incentivos para producir calidades diferenciadas destinadas a la exportación (si existen en el mercado interno) el fenómeno de dilución observado en 2025/26 podría repetirse en un contexto energético marcado por el fuerte aumento del precio de los fertilizantes, y frente a un renovado paisaje varietal con un potencial productivo cada vez mayor, por suerte, que requiere de nuevos programas de fertilización.
El binomio rinde y calidad, juntos y al mismo tiempo, ya se puede lograr. Queda por segmentar la oferta disponible exportable a través de una señal de precios eficaz, de lo contrario solo se logrará del binomio el rinde.
El autor es consultor internacional de cadenas agroindustriales