“Parecía disfrutar”: una mañana de playa terminó con un inesperado encuentro frente a Cariló
MAR DEL PLATA.- El objetivo era otear el horizonte para comprobar si las olas que habían castigado la costa durante los últimos días permitirían una de las habituales incursiones para nadar, un...
MAR DEL PLATA.- El objetivo era otear el horizonte para comprobar si las olas que habían castigado la costa durante los últimos días permitirían una de las habituales incursiones para nadar, una aventura que unos pocos disfrutan entre el mar sin prestar atención al almanaque ni al termómetro. Pero la imagen de un mar algo más calmo regaló, a la distancia, una sorpresa inesperada: la presencia de una ballena franca austral frente a las playas de Cariló.
Al principio hubo dudas, hasta que la disponibilidad de un dron permitió confirmar lo que parecía evidente. Se trataba de un único ejemplar que alternaba inmersiones de varios minutos con apariciones en la superficie, donde dejaba ver parte de su cuerpo mientras realizaba movimientos que quedaron registrados en imágenes aéreas.
Uno de los testigos de la escena no es un desconocido. Guillermo Sívori vive al abrigo de los bosques de esta localidad balnearia del partido de Pinamar y acumula travesías casi heroicas, como haber cruzado a nado el estrecho de San Carlos, que separa las islas Soledad y Malvinas.
“Se deben pensar que están en Península Valdés por el frío que hace por acá”, comentó Sívori a LA NACION, un día después del avistaje y cuando todavía no había transcurrido una hora desde sus últimas brazadas en esas mismas playas, donde asegura que no es la primera vez que observan ballenas cerca de la costa.
Esta vez, detalló, calcula que el ejemplar se movía entre 300 y 400 metros de la orilla, según la medición realizada con el dron que utilizaron para acercar la mirada. Así confirmaron que se trataba de una sola ballena.
“Parecía disfrutar. Salía, se daba vueltas y mostraba las aletas”, relató.
Así se vio desde un dron la ballena que sorprendió frente a Cariló“Decime que vivís en el paraíso sin decirme que vivís en el paraíso”, escribió en una de sus cuentas de redes sociales, donde compartió algunas de las imágenes con las que buscó reflejar no solo el espectáculo inusual, sino también la riqueza natural que poseen Cariló y este sector de la costa bonaerense.
Como publicó LA NACION en reiteradas oportunidades, los avistajes de ballenas, que hace poco más de una década aparecían como situaciones excepcionales, se volvieron cada vez más frecuentes. Mar del Plata es uno de los puntos donde más suelen acercarse. En más de una oportunidad, incluso, algún ejemplar llegó a ingresar al puerto local.
Un equipo científico de la Universidad Nacional de Mar del Plata, especializado en el estudio y seguimiento de mamíferos marinos, ratificó que la cantidad de ballenas observadas en la región es reflejo del crecimiento de una especie que durante mucho tiempo fue considerada amenazada y en riesgo.
View this post on InstagramSívori recordó que ya había vivido experiencias similares durante visitas a Puerto Madryn, donde en esta época del año se concentra una gran cantidad de ejemplares y se configura uno de los principales atractivos turísticos de la Patagonia.
“Verlas aquí, tan cerca de donde uno vive todo el año, es espectacular”, contó a LA NACION, todavía impactado por la experiencia.
El año pasado, recordó, también tuvieron una situación parecida. Habían ingresado al mar para nadar, como suelen hacerlo incluso en temporada baja pese a temperaturas de un solo dígito, cuando les advirtieron que había ballenas a pocos metros de distancia.
Las habían visto otros deportistas que practicaban kitesurf, disciplina que permite desplazarse impulsado por el viento sobre una tabla y una cometa.
“Para ellos, parados sobre las tablas, era más fácil. Pero nosotros, a nivel del agua y con el oleaje, no pudimos tomar contacto visual”, explicó Sívori.
A partir de la mayor frecuencia de ballenas en la zona, en Mar del Plata se impulsó y difundió un protocolo destinado a unificar comportamientos entre quienes realizan actividades en el mar, siempre con el objetivo de no perturbar a estos animales.
Las recomendaciones incluyen mantener una distancia prudente con embarcaciones y tablas, detener los motores de lanchas o botes cuando sea necesario y garantizar espacio suficiente para que los ejemplares puedan desplazarse libremente, evitando riesgos tanto para los animales como para navegantes y deportistas que se encuentren en las inmediaciones.