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Por primera vez, los dibujos de Molina Campos se pueden disfrutar en una experiencia inmersiva que invita a explorar sus cuadros

Una diligencia tirada por caballos, una vaca que espanta las moscas con la cola, un paisano a la sombra, un perro que se rasca las pulgas y un cartel que advierte en el almacén de campo: “Hoy no...

Una diligencia tirada por caballos, una vaca que espanta las moscas con la cola, un paisano a la sombra, un perro que se rasca las pulgas y un cartel que advierte en el almacén de campo: “Hoy no se fía”. Todo eso y más está presente en un dibujo que Florencio Molina Campos hizo con solo nueve o diez años y que hoy corona Costumbres argentinas, una nueva exposición en el Palacio Libertad que combina obras originales y una experiencia inmersiva en la que gauchos, caballos y paisajes cobran vida para introducir al visitante en los cuadros del artista.

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A través de animaciones 2D y 3D, el público puede sentirse dentro de varias de las escenas pampeanas retratadas por el pintor. Entre imágenes 360º en movimiento, con música y sonidos, la propuesta, de unos diez minutos de duración y con entrada libre, recrea un día en el campo, desde los primeros movimientos de la jornada hasta los pasatiempos nocturnos.

Los paisajes se transforman, los personajes parecen salir de las pinturas -algunas cuyos originales se exponen en una sala contigua- y los sonidos del viento, los pájaros, los grillos y el organito generan la atmósfera. La fiesta, el truco, la sortija y la siesta se intercalan, entre otras actividades, y proponen ser parte: el potrillo del cuadro Madre se amamanta, danzan en la pantalla los personajes de El Baile, los paisanos de Payada de contrapunto hacen sonar la guitarra y un changuito reparte empanadas en El almuerzo.

De noche, se celebra el Año Nuevo, los participantes en Riña de gallos enfocan sus ojos saltones en los animales en sombra y se escuchan ruidos en el interior de los ranchos. “Vengo de arar la tierra, y con mis manos encallecidas, tomaré mis frágiles pinceles. No sabría decir qué me apasiona más: si transformar la tierra en vida o mostrar la vida de mi tierra”, son palabras del pintor que se reproducen en la sala.

Azul Carrasco, integrante del equipo de producción del Palacio Libertad, señala que la experiencia inmersiva se ideó con la premisa “de pasar un día entre paisanos”. Para ello, se clasificó un corpus de imágenes digitales de los cuadros y se creó una experiencia audiovisual con animación que invita a disfrutar de una temporalidad ralentizada, “más campestre”.

Gonzalo Giménez Molina, único nieto del artista y curador de la exhibición, recorrió ambas salas con LA NACION y destacó el nivel de detalle presente en cada obra de su abuelo, escenas que funcionan como retratos de época en los que, a su vez, “nada sobra” y todo tiene una razón de ser: las expresiones exageradas, el humor, los gestos, la precisión de la vestimenta. El bolado de una falda, las flores de una enredadera, los horizontes.

La exposición, cuando se cumplen cien años de la primera muestra individual de Molina Campos, celebrada en 1926 en La Rural, incluye unas 15 obras originales, entre óleos, acuarelas y dibujos que forman parte del acervo de la Fundación que lleva el nombre del artista. “La vara que permite mirar y admirar toda su obra son los detalles”, insiste Giménez Molina. Y explica que su abuelo “era una persona absolutamente urbana, citadina, y justamente por no ser parte del campo pudo observar y reconocer detalles que para la gente de campo eran habituales”. En el original de El baile, de 1927, por ejemplo, las alpargatas remendadas de una de las figuras revelan “signos de una cultura del trabajo. En la pilcha capta el detalle histórico, en cada prenda”, resume su nieto.

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Un eje central de la muestra es la enorme difusión que alcanzó la obra del artista a través de los almanaques que ilustró para la compañía estadounidense Minneapolis-Moline. “Seleccioné las obras con el criterio de mostrar todo lo que hizo mi abuelo en el exterior, porque lo de acá ya lo conocemos, pero de la enorme campaña de difusión de la Argentina que hizo mi abuelo en el exterior no se tiene cabal conocimiento”, apunta. Según sus estimaciones, los almanaques de Alpargatas, que realizaba para Argentina, sumaron unos 18 millones de láminas, mientras que en Estados Unidos se produjeron unos 50 millones, llevando las escenas rurales de la Pampa a infinidad de hogares al otro extremo del continente.

Un imperdible de la muestra es el cuadro La Florida, datado de 1900, una acuarela de 16 x 34 centímetros, en la que Molina Campos ya mostraba de niño un estilo y el alto grado de atención al detalle que lo caracterizan. En esa obra temprana ilustra las actividades que se desarrollan en un almacén de campo y sus alrededores: un parroquiano conversa con el bolichero, un borracho se apoya en un aljibe, un paisano juega a las tabas y se dan paso entre el paisaje los alambrados, la cancha de bochas, los caballos atados al palenque.

A través de una línea de tiempo, la exposición también recuerda la muestra del artista en Witcomb en 1936, sus colaboraciones con el diario La Razón, su comienzo en Alpargatas y el vínculo del pintor con Walt Disney, quien lo invitó a visitar sus estudios y ante quien el argentino supo defender sus propias decisiones artísticas.

“Uno de los objetivos ahora es poner en el radar cultural al Museo de la Fundación Molina Campos, que está en Moreno, con entrada libre y gratuita, y que reúne la mayor cantidad de las obras que se difundieron en Estados Unidos. Con esta muestra inmersiva la idea también es poner en eje al Rancho Los Estribos, donde mi abuelo tenía su lugar en el mundo, donde estuvo Walt Disney y que ahora es casa museo”, resalta Giménez Molina, quien además comenta que el Museo logró recuperar las obras del artista que durante un tiempo permanecieron en paradero desconocido.

Para agendar

Costumbres argentinas puede visitarse en la Sala 206 del Palacio Libertad, de miércoles a domingos, de 14 a 20. La experiencia inmersiva tiene “funciones” de viernes a domingos, en el mismo horario. La entrada es gratuita, sin reserva previa, y el ingreso se realiza por orden de llegada.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/por-primera-vez-los-dibujos-de-molina-campos-se-pueden-disfrutar-en-una-experiencia-inmersiva-que-nid24102026/

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