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Punto por punto: los cinco frentes que abre el triunfo de Lula para Milei y la economía argentina

Desescalar las tensiones es la recomendación de los analistas a la hora de reformatear la relación con Brasil. A raíz del triunfo en las urnas de Luiz Inácio Lula da Silva se mantiene la contin...

Desescalar las tensiones es la recomendación de los analistas a la hora de reformatear la relación con Brasil. A raíz del triunfo en las urnas de Luiz Inácio Lula da Silva se mantiene la continuidad de un gobierno cuyo lineamiento principal tiene impacto en la Argentina, ya que Brasil es el principal socio comercial de este país. El 64% de las exportaciones a Brasil son Manufacturas de Origen Industrial (MOI).

Hay un choque de planetas entre un modelo de gestión más “aperturista”, como el de Javier Milei, y otro más proteccionista. Esta diferencia se pone especialmente de manifiesto en las problemáticas reuniones entre los presidentes de los países que integran el Mercosur. El Gobierno argentino se enfrenta a la mayor economía de América Latina y una de las 10 más grandes del mundo.

En los primeros nueve meses de 2026, las exportaciones a Brasil fueron por US$9789 millones (US$9363 en 2025), mientras que las importaciones sumaron US$12.005 millones (US$14.471 en 2025). En su comparación interanual, el déficit comercial se redujo fuertemente: en 2026 fue de US$2216 millones, frente a los US$5108 millones registrados en el mismo período de 2025.

Si bien es cierto que el comercio bilateral creció, todavía las exportaciones argentinas a Brasil se encuentran por debajo del récord alcanzado en 2011, cuando en los primeros nueve meses del año superaron los US$13.000 millones, impulsadas por el boom automotor y el crecimiento de la economía brasileña.

“El triunfo de Lula para la Argentina significa, en primer lugar, el mantenimiento de una relación de tensión política personal entre presidentes, que no es buena”, opina el analista internacional Marcelo Elizondo. En una línea similar se expresa Dante Sica, exministro de Producción y Trabajo de la Argentina: “Lo que se vio durante los tres años del mandato de Milei será lo que tengamos ahora: una relación trabada, un Brasil con problemas de acceso, dificultades en las negociaciones... más de lo mismo”, anticipa.

En 2025, Brasil y la Argentina retiraron a sus respectivos embajadores, dejando únicamente a encargados comerciales. A pesar de ello, no hubo impacto en la relación comercial entre ambos países, aunque es cierto que la sintonía fina, que puede traer más negocios, brilla por su ausencia.

Según Diego Guelar, exembajador de la Argentina en China, la victoria de Lula en Brasil es un golpe al tablero regional que crea un dilema diplomático para el gobierno de Milei.

Qué se puede esperar, en cinco puntos:

1- Ruido financiero: El economista Fausto Spotorno, director de OJF & Asociados, y director de la Escuela de Negocios de UADE considera que “claramente, los mercados reaccionaron muy mal. Advierte que “seguramente habrá volatilidad en toda la región, en materia de acciones, incluyendo la Argentina, por distintas especulaciones políticas”.

Elizondo, experto en negocios internacionales, cree que hay una suerte de “lucro cesante”, por el hecho de que haya sido Lula el ganador de la contienda electoral, más que un “daño emergente”. Explica que la economía brasileña “está fría” y que crece menos del 2% anual. Tiene -dice- un alto déficit en el presupuesto, de casi 10 puntos del PBI, básicamente por la elevada deuda e intereses, que se suma a una alta tasa de interés, bajo crédito, mucha burocracia y muy baja tasa de inversión.

Para la Argentina, “si Lula mantiene el expansionismo fiscal y la política de un presupuesto deficitario, tendremos una economía débil en Brasil, que no tracciona y no demanda”, prevé Elizondo.

Por su parte, Marisa Bircher, exsecretaria de Comercio Exterior de la Nación, cree que para la Argentina se plantean algunos desafíos. “Una depreciación sostenida del real podría perjudicar a las exportaciones y aumentar la competencia brasileña en el mercado local”, dice.

El economista Diego Coatz, director ejecutivo de I+D (Industria y Desarrollo), habla de “ruido financiero” en el corto plazo tras el triunfo de Lula y dice que el gran desafío del Gobierno de Javier Milei es entender que “si Brasil continúa con sus políticas de fomento a la producción, la Argentina tiene que ir en la misma línea y cambiar un poco para que la producción industrial no migre a Brasil”.

2- Mercosur: La mala relación entre ambos presidentes se convirtió en uno de los ejes más visibles de las últimas reuniones del Mercosur. Spotorno indica que la Argentina quiere avanzar con la flexibilización del Mercosur y el resultado de esta elección frena bastante esta iniciativa, a menos que haya un cambio de posición por parte de Lula.

No podemos quedar condicionados permanentemente por las sensibilidades industriales de Brasil

En la misma línea, advierte que se verá trabada la idea de ir hacia un Mercosur más activo, más abierto, más flexible. También, ve difícil que se empiece a discutir el arancel externo común, considerado demasiado alto en algunos casos.

Para Bircher, en sintonía con el resto de los analistas, el Mercosur necesita un mayor dinamismo comercial. “No podemos quedar condicionados permanentemente por las sensibilidades industriales de Brasil”, dice. “Hay que encontrar un mecanismo de flexibilidad interna para seguir abriendo mercados”.

3- Barreras paraarancelarias: Aunque el Mercosur eliminó los aranceles recíprocos entre los socios durante la década de 1990 y, desde entonces, la regla general es el libre comercio intrazona, Brasil impone barreras estipuladas por su burocracia interna en términos de normas internas que obstaculizan la fluidez del comercio. “Lula es partidario de una gestión intervencionista y burocrática”, opina Elizondo. Es aquí donde se juega la sintonía fina.

4- Sector automotor: En 2029 vence el Acuerdo sobre la Política Automotriz Común (PAC). El sistema actual funciona bajo un régimen “flex”, mediante el cual se busca equilibrar el comercio y sostener inversiones industriales a ambos lados de la frontera. “No creo que la negociación del sector automotriz se haga el año que viene, quizás en 2028, y allí se verá la presión de las terminales, ya que muchas, en especial las de la Argentina, querrán seguir manteniendo el flex”, comenta Sica.

Bircher recuerda que Brasil está experimentando un enorme ingreso de vehículos chinos, lo mismo que la Argentina. “No es un punto menor y es para seguirlo de cerca. Hay automotrices chinas que ya se instalaron en Brasil para producir desde allí”, advierte.

5- Relación con Estados Unidos: Aunque hay algunas excepciones, mientras que Brasil enfrenta aranceles estadounidenses de hasta 25% sobre parte de sus exportaciones, la Argentina quedó alcanzada por una tasa adicional del 10%, una de las más bajas dentro del esquema implementado por Washington desde julio de 2026. Este beneficio competitivo para la Argentina parece haber llegado para quedarse, a raíz del resultado electoral.

Como conclusión, “la continuidad de Lula nos exige una Argentina más dinámica y más ambiciosa comercialmente”, recomienda la exsecretaria de Comercio Exterior. “Hay que encontrar un mecanismo de vinculación bilateral para mejorar y sostener la relación entre los sectores privados de ambos países”, cierra.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/punto-por-punto-los-cinco-frentes-que-abre-el-triunfo-de-lula-para-milei-y-la-economia-argentina-nid26102026/

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