Reseña. Bali, de Federico Jeanmaire
Una mujer de setenta años se sienta frente a la computadora y decide enviarle un correo a su hermano Miguel Ángel, radicado hace años en Barcelona. “Mamá se quedó en Bali. Murió allá” ?...
Una mujer de setenta años se sienta frente a la computadora y decide enviarle un correo a su hermano Miguel Ángel, radicado hace años en Barcelona. “Mamá se quedó en Bali. Murió allá” –escribe en la primera línea–. “O durante el viaje de vuelta en el avión, no lo sé”. Un comienzo en el que se comunica una desgracia familiar en un tono de apática incertidumbre, que recuerda al célebre inicio de El extranjero, de Camus. Nuestra mujer, sin embargo, se encuentra lejos de la desidia del protagonista de aquella novela. Escribe –una y otra vez– para contarle al hermano lo que ni siquiera ella misma tiene en claro. Aunque es precisamente por eso –por no conocer, no a ciencia cierta, sus motivaciones– que escribe. Quizá en la aventura epistolar intercepte el mensaje justo –ese que la tiene como destinataria exclusiva– y que puede leerse, únicamente, entrelíneas.
La estructura de Bali, la nueva novela de Federico Jeanmaire (Baradero, 1957), se desarrolla al calor de la escritura de los mails de esta mujer; correos que, con una primera y segunda excepción, no reciben respuesta. Ante el silencio del hermano, el texto se convierte en una suerte de monólogo, forma que, para Jeanmaire, predomina en la actualidad, porque nadie habla con nadie, no en realidad; en todo caso, uno se mantiene en silencio a la espera de su turno para hablar. Escuchar, lo que se dice escuchar, es otra cosa.
Para ser justos con nuestra protagonista –y en un reverso exacto al de la narradora de Más liviano que el aire, novela con la que el autor ganó el premio Clarín en 2009–, su monólogo es involuntario; se debe al desinterés de Miguel Ángel y, más importante aún: la mujer escribe dispuesta a escucharse –a leerse– a sí misma, con lo que ello supone de riesgoso. Repensar el pasado, el vínculo con su madre, y, desde allí, el modo de encarar el futuro.
Los últimos años de la protagonista han sido crueles. No solo ha enviudado, ha tenido que encargarse, hasta el último respiro, de la madre, enferma de Alzheimer, esa clase de mal que –se sabe– oprime tanto al enfermo como a quienes lo rodean. La cotidianidad se urde así, incansablemente, de recriminaciones, reclamos e insultos. Y sin embargo, habrá lugar, gracias a los libros, para cierta liberación. Sugeridos por la lectura de la colección Lo sé todo, la narradora propondrá, convirtiendo las sillas del living en butacas de avión o asientos de barco, diversos viajes imaginarios a los lugares más exóticos. Predispuestas a la aventura, madre e hija recompondrán, al menos mientras duren las travesías, un vínculo astillado menos por el Alzheimer que por el trajinar mismo de la vida. De todas estas cosas, finalmente, le escribirá la mujer a su hermano. Tal vez halle, en el presente de la escritura, un modo de cerrar heridas pasadas y de atesorar, simultáneamente, lo que reste por vivir.
Bali
Federico Jeanmaire
Entropía
178 páginas
$ 35.000
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/ideas/resena-bali-de-federico-jeanmaire-nid25072026/