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River y Boca, dos especialistas en rifar prestigio que se convirtieron en expertos en papelones

El fútbol de los subcampeones del mundo, el “producto”, la liga de los campeones de Qatar 2022, el fútbol más competitivo, la pasión, la garra, los cánticos más originales, los hinchas m?...

El fútbol de los subcampeones del mundo, el “producto”, la liga de los campeones de Qatar 2022, el fútbol más competitivo, la pasión, la garra, los cánticos más originales, los hinchas más seguidores. La competencia donde se destacan River y Boca... el certamen en el que conviven los reyes del papelón. Con todos esos condimentos se levantó el telón de la Liga Profesional: domina la expectativa por una nueva corona doméstica, pero se produjeron dos traspiés tan ridículos como impropios para la historia de los dos equipos más poderosos de estas tierras.

En el universo de River y Boca, o en el orden que se quiera ubicarlos, la palabra resignación se volvió carne. Hicieron un master en hacer desilusionar a sus hinchas. Lo que sucedió en este arranque del campeonato es el resumen de las miserias futbolísticas que acumulan día tras día. Mientras en Núñez levantan una montaña de dólares en gastos para reforzar el plantel, con jugadores como Ángel Correa y Nicolás Otamendi, los xeneizes corren las pelusas de la billetera para tratar de incorporar a un centrodelantero. Y no importa una u otra estrategia para conformar un plantel competitivo, porque el resultado es siempre el mismo: quedar expuestos frente a cualquier rival y en los escenarios más diversos.

Aquello de imponerse por historia o respeto ya no es parte del libreto de ninguno de los dos. Si Boca y River son la referencia del fútbol argentino, la imagen que dejaron este fin de semana ante Riestra (0-3) y Barracas Central (0-1) expusieron con claridad el errático rumbo de la pelota en nuestro ámbito.

El 4 de marzo comenzó el proceso de Eduardo Coudet y el 18 de junio fue el puntapié del período de Rodolfo Arruabarrena. Es verdad que son ciclos jóvenes, pero lo curioso es que los unifica el terror y el desconcierto dentro de la cancha. Tras la caída con Barracas Central en el Monumental se dio un contrapunto que resulta imposible de creer entre el entrenador y los dirigentes por... el resembrado del campo de juego. Tan fútbol argentino que duele.

De la misma manera que el entrenador del conjunto de la Ribera, en su tercer partido oficial, fue crudo, como lo fue siempre, en su análisis de situación del equipo. Aunque claro, algo imprudente para el momento: “Hay que tener cuidado siempre, el fútbol argentino te mete un mazazo y te devuelve en la realidad. Debemos seguir trabajando, ser cautelosos, ver tanto en la victoria como derrota en la medida justa y que sirva como experiencia, el vestuario es un cementerio y está bien que duela”. Demasiado Vasco, el corazón de Boca no anda regalando salud.

Pero atención: de algo se pueden quedar tranquilos River y Boca, porque no perdieron la capacidad de dejar los recuerdos en sepia. El conjunto millonario mantiene la tendencia de dejar que cualquier equipo visite su casa y le moje la oreja. Ante cada caída logra otro hito negativo que no se condice con su gloriosa historia. De la misma manera que los xeneizes ya se recibieron de expertos en rifar prestigio en cuanta cancha que juegue: no hace distinción, puede ser como local o visitante, más allá de sus fabulosos lauros.

No importa sin son los titulares o los suplentes. Es apenas un detalle gastar 15 millones de dólares por un refuerzo o 6,5 millones de la misma moneda por repatriar a futbolistas bajo la desconfianza general. Sólo se trata de dar manotazos desesperados por solucionar problemas que arrastran desde hace tiempo. Tanto Boca como River andan mirando para los costados, casi desnudos, sin entender bien cómo cualquier rival les da un cachetazo para decirles que aquello de ser los más grandes será una cuestión externa, en las tribunas, porque cuando la pelota está rodando, la importancia del club es un detalle irrelevante.

Hace unos días, Aldosivi sacó de la Copa Argentina a River y no dejó la más mínima duda de que debía quedarse con el duelo. De la misma manera, que O’Higgins se plantó en la Bombonera y no se amilanó por el entorno. Si bien el equipo chileno perdió, dejó abierta la serie de la Copa Sudamericana para este jueves. Dentro de esta fragilidad futbolística, en Boca se detienen en la designación del árbitro y buscan fantasmas para la revancha ante un rival que en otro momento no hubiera representado ninguna amenaza.

Lo bueno es que quizá, en este escenario, puedan recaudar algo de dinero para seguir sumando futbolistas en pos de mejorar su situación, porque ya se les hizo costumbre eso de que cada fin de semana, en Boca y River se venden rifas para el sorteo del prestigio que supieron ganarse en más de 120 años de historia.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/boca-juniors/river-y-boca-dos-especialistas-en-rifar-prestigio-que-se-convirtieron-en-expertos-en-papelones-nid27072026/

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