Rolo Sartorio: por qué volvió a grabar sin La Beriso, las tragedias que aún le duelen y su independencia partidaria
“Me construí un estudio en casa para hacer canciones, que es lo que me gusta. Tenía muchos temas, se los mostré a los chicos, pero no eran para ...
“Me construí un estudio en casa para hacer canciones, que es lo que me gusta. Tenía muchos temas, se los mostré a los chicos, pero no eran para La Beriso, son más tranquilos. En su momento, me decidí por hacer un disco solista, pero, como había compuesto tanto material, voy a lanzar el segundo”.
Rolo Sartorio lo resume en pocas palabras, pero su creación solista, más allá de seguir liderando La Beriso como fundador y frontman, es mucho más complejo y se teje a partir de necesidades de contar y tocar desde un espacio de intimidad, un buceo por aquello que hace a su ser más profundo, quizás algo melancólico y dispuesto a desandar, como un laberinto borgeano, la esencia honda de su ser.
Su voz les imprime identidad a ambos proyectos, pero sabe separar las aguas, aunque no se trata de dividirlas como hizo Moisés en el Mar Rojo. Todo lo contrario. Sus dos manantiales dialogan muy bien entre sí.
View this post on InstagramEl nuevo material, que se va presentando a razón de un tema por semana, será puesto a consideración pública en su totalidad el 1° de agosto con un show en The Roxy Live. Esa noche, Antifaz -tal el nombre con el que fue bautizado el álbum- verá la luz oficialmente y los seguidores del artista podrán acceder a un disco completo y conceptual conformado por doce títulos.
Entre tanto, en el segundo semestre del año, La Beriso, que no tiene previsto editar un nuevo material durante la presente temporada, recorrerá parte del país y mercados como el chileno.
MétodoRecibe a LA NACION en un inmenso estudio ubicado a orillas de la estación La Paternal, donde acaba de realizar un set de canciones. Dispuesto a la charla, se despoja del rol estelar para desandar una conversación que no eludirá algunos de los momentos más dolorosos de su vida -de esos tuvo unos cuantos-, pero que le permitieron el crecimiento personal y artístico. Lo hace sin quebrarse, se esfuerza en esa misión autoimpuesta, y con la filosofía innata e intacta del chico del barrio Entre Vías, pegadito, autopista de por medio, a Dock Sud. Rolando Sartorio nunca se fue. Los lauros de su trayectoria como músico no son un contrapunto para abandonar ese rincón de Avellaneda que lo conformó como persona y también como músico. Está claro, lo uno no va sin lo otro.
“Me gusta componer, paso muchas horas en el estudio. Puedo bajar a las siete de la mañana, parar para almorzar, hacer una siesta, y luego seguir hasta la noche”, reafirma el compositor y músico, quien, el año pasado, dio a conocer 1973, su primer material en solitario, que presentó con tickets sold out en La Trastienda.
-Dada tu gran producción, seguramente, habrá mucho tema “cajoneado”, un acervo que buscará ver la luz.
-Ya tengo canciones para un tercer disco solista. Si no edito más discos es por una razón económica, sale un montón de plata grabar, hay que amoldarse.
-Decías que lo que componés para presentar en solitario es “más tranquilo”. ¿Qué otras diferencias aparecen entre ese material y lo que generás con la banda?
-Como solista me doy el gusto de cantar cualquier tipo de temas, puedo hacer desde un reggae hasta una cancioncita más melódica. Hago lo que quiero, no involucro a nadie, si no funciona, no pasa nada. Con La Beriso, en cambio, tenemos identificado un estilo y vamos detrás de eso.
-¿Es una presión estar a la altura de lo conseguido?
-Aparece esa responsabilidad de querer superarse todo el tiempo, algo que es muy difícil. Uno evoluciona disco a disco, pero, llega un momento donde pensás “no voy a poder igualar tal o cual canción o álbum”.
-Sin embargo.
-Cuando te relajás, van apareciendo nuevos materiales que te hacen sentir muy bien.
-Toda trayectoria artística es ondulante.
-En un momento, estás arriba, luego surgen otros artistas, pero la rueda va girando y volvés a estar en un lugar privilegiado. Lo importante es disfrutar cada momento, tocar en un estadio o hacerlo en un lugar para 2000 personas.
-Una cifra no menor, por cierto.
-Eran los espacios a los que uno aspiraba cuando era chico y los seguimos disfrutando mucho. Con la banda nos subimos al micro y, a pesar de hacerlo desde hace años, la pasando muy bien.
-La Beriso es una banda con mucha gira sobre sus espaldas, goza con la cercanía del público.
-Estamos todo el tiempo girando por el país y también lo hacemos por Colombia, México, Uruguay, Chile. Incluso, hemos llegado a Estados Unidos.
-¿Cuál fue el sitio más extraño en el que tocaron?
-Fuimos a un festival en Austin, que se hacía en dos calles paralelas.
-Formato inusual.
-En una de las calles estaba la gente afro y, en la otra, los no afro. Nosotros fuimos a los dos lugares. Se hacía en casas, la gente te invitaba a tocar en su living, mientras vendía comida. Me acuerdo que había bandas muy grosas, no lo podíamos creer.
-El público, ¿cómo se acomodaba?
-Dentro de las casas, de pie. Fue reloco, pero muy bueno.
La Beriso nació hace 28 años en la localidad de Avellaneda, con la impronta de las bandas barriales, donde las temáticas de las composiciones apelan a la esencia del ser humano, cuestiones que hacen a las manifestaciones afectivas, pero también con un pie puesto en la denuncia social, alejado de banderías partidarias. Aún hoy, casi tres décadas después, la idiosincrasia conurbana imprime su identidad.
-Sos un músico muy cercano a sus seguidores.
-Me gusta hablar con la gente. Cuando termina un concierto, lo paso bien conversando y sacándome fotos con los que nos esperan. Cuando uno arranca la carrera anhela eso, así que no hacerlo después sería raro.
-Mucha estrella renombrada del rock local, incluso con discursos muy empáticos para el afuera, se olvida de esos preceptos originales.
-Hay que respetar al público. Cómo no vamos a saludar a alguien que te espera con frío y lluvia para verte, hay que ser agradecido.
-El fanatismo bien entendido es un acto de devoción.
-Absolutamente.
ModosSartorio suele diferenciar entre quienes desean tocar en una banda, pero no asumen la condición y lo que implica el rigor de ser músico. “Cuando armé la banda, había chicos que querían tocar, pero no estaban dispuestos a determinados sacrificios, como dejar a la familia o a las parejas cuando había que salir de gira o, incluso, dedicarle el tiempo completo a la vida artística”.
View this post on InstagramReconoce que “no es sencillo dejar aquello que te da de comer”, pero también se enorgullece de esa decisión que tomó alguna vez y que le permitió abocarse al proyecto musical que le cambiaría la vida y que escribiría unas cuantas páginas en la historia del rock local. “Fueron quedando los que estaban dispuestos a dejarlo todo por la banda”.
Predicó con el ejemplo, “cuando me robaron la camioneta con la que hacía repartos, entendí que era el momento de dedicarme a La Beriso por completo y fui convenciendo a los músicos para que hicieran lo mismo y nos pudiéramos ir de gira”.
-¿Sos de oír esas intuiciones?
-En ese momento, sí. Hoy, no sé si la intuición entra tanto en mis decisiones, hay otras cosas en juego. Uno se va acomodando y teniendo en cuenta la responsabilidad que significa hacer música y tocar en lugares grandes.
-¿Qué implica hacer rock en el actual contexto del país y del mundo?
-Hacer canciones no es nada fácil y más complicado es vivir de eso. Uno le canta a lo que te sucedió, a lo que le pasó a un amigo, hasta una película te puede inspirar.
Un techo posibleLa Beriso editó ocho discos de estudio y tres álbumes en vivo, llenando escenarios como River Plate, el Estadio Único de La Plata, Ferro y Vélez. Y se plantó con autoridad escénica y musical en los shows que dieran en la Argentina bandas como Rolling Stones y Guns N’ Roses.
América Latina y los Estados Unidos aprobaron la poética de la banda. Sin embargo, y a pesar de estos retintines, Sartorio entiende que “a nosotros nos cuesta mucho salir al mundo, quizás, a los chicos de ahora, les resulte más fácil por la disponibilidad de la tecnología y las redes”.
No es inexacta su mirada. Menciona los fenómenos de Duki, María Becerra y Tini Stoessel y reafirma: “Todos tenemos la tecnología al alcance de la mano, pero ellos salieron al mundo”.
-La difusión digital, plataformas mediante, permite una “democratización” de los consumos, pero también es inevitable pensar en la dificultad de las audiencias para dar con los artistas en medio de una oferta abrumadora.
-Las plataformas hacen que te escuchen en cualquier parte del mundo en simultáneo, pero destruyó, un poquito, el arte y los libritos de los discos. Ya ni los coches tiene reproductores de CD.
-El arte de tapa y la información que conlleva no es solo mística, también es una herramienta de comunicación complementaria a la obra del artista.
-Desde dibujos y fotos hasta letras de canciones, allí podía figurar de todo, pero, con las plataformas, llegás al mundo. Todo tiene su pro y su contra.
En 2016, La Beriso tocó como banda telonera del espectáculo que brindaron los Rolling Stones en nuestro país. Un año después, la banda fue el preámbulo de los shows que brindaron Guns N’ Roses y The Who en el Estadio Único de La Plata.
“Los Rolling tuvieron la mejor onda con nosotros. Nos citaron en un camarín, al que entraron sonrientes y bailando, increíbles. Nos abrazamos, fueron muy cálidos. Esa es la foto de una banda de rock, la foto máxima de cualquier carrera”.
Lo amoroso del encuentro con la mítica agrupación inglesa no se repitió con el equipo fundado por Axl Rose e Izzy Stradlin: “Cuando vinieron estaban peleados, así que, si no se querían ver entre ellos, mucho menos querían vernos a nosotros, pero fue una experiencia hermosa”.
Lo que no se puede nombrarAl tiempo de aquellos recitales junto a los relevantes artistas internacionales, Rolo Sartorio decidió que era tiempo de contar y reflexionar a mano alzada. En el libro Pararte y dar pelea se radiografío a sí mismo, corrió la cortina de algunas intimidades y compartió dolores inconmensurables.
-El título del libro te define mucho, la vida te ha llevado a eso.
-La vida te lleva a ponerte en un lugar que nunca pensaste. Mucho no me gustaba la propuesta, pero algo me convenció.
-Lugar protagónico para el barrio Entre Vías.
-Así es, ubicado entre Avellaneda y Dock Sud, donde está el club que lleva ese nombre.
-¿Qué significa el sur para vos?
-El sur es Dock Sud, vivo en el límite de Avellaneda, a cuatro cuadras de la autopista.
-¿Por qué nunca te fuiste de tu lugar de origen?
-Mi vieja sigue ahí, no sé…
-Identidad.
-Me gusta, me siento muy querido por los vecinos.
Padre de Joaquín (23) y Lola (21), asume que el paso del tiempo se relativiza para un músico: “A pesar del sacrificio que se le pone a una banda, el artista es un poco irresponsable, aparece la bohemia. Hoy observo fotos de cuando comenzamos y veo a los chicos de la banda y a mí flacos y jovencitos; frente a eso nos damos cuenta que estamos grandes, pasamos los cincuenta, pero hay que agradecerle a Dios que el paso del tiempo nos sigue encontrando juntos y con el mismo sentimiento por la música”.
-Mencionás a Dios y exhibís una cruz y una medalla. ¿Sos una persona de fe?
-Sí, hasta tengo tatuada la espalda.
-¿Qué te tatuaste?
-La frase “Dios es grande” y “Si Dios conmigo, quién contra mí acá”, también lo tengo a Jesús, a la Virgen María, y un Rosario. Soy muy cristiano.
-¿Desde siempre o la vida te fue llevando a desarrollar y profundizar tu fe?
-Siempre fui creyente, pero la vida me fue llevando a que pueda sentarme tranquilo a orar, a ver todo desde otro lugar.
Sartorio baja el volumen de su voz. Pausa sus sílabas. De pronto, sus retinas dibujan algunos horrores que tuvo que atravesar y que, quizás catárticamente, canalizó en sus escritos. “En el libro está la historia de mi vida, mi infancia, el nacimiento de la banda”.
Víctimas de una misma enfermedad, las muertes de sus hermanas, en poco más de un año, lo marcaron para siempre. Zigzaguea el tema, se trata de un dolor insondable que duele y que, seguramente, lo acompañará de por vida.
“Fueron momentos duros, hubo que apoyar a mis padres y a mí mismo. A pesar que ya pasaron casi veinte años, sigue siendo durísimo, se siguió como se pudo”. Su padre falleció hace siete años, pero su madre sigue a su lado: “Continuó la vida a su modo, con su dolor”.
Las vestimentas del “rocker” camuflan una piel agrietada por algunas heridas, pero acariciada por esos dibujos que emanan de la fe. Catalogar a Rolo Sartorio como “resiliente” es apelar a un término usado en demasía y hasta banalizado. Sin embargo, podría afirmarse sin miedo al error que lo es.
Alguna vez, retiró dinero de la sucursal de una entidad bancaria y, a los pocos metros, lo abordaron para robarle el pequeño botín. En otra oportunidad, intentando subir a su camioneta, un colectivo lo rozó de forma tal que, prácticamente, le cortó una mano. “Tenía fracturas expuestas, el dolor fue tremendo. La movilidad ya no es la misma y algunos dedos no los puedo flexionar”. Paradoja del destino, o quizás un capricho, el incidente vial afectó lo más preciado de su físico, junto con su voz, pero jamás claudicó en su rol de guitarrista.
Independencia-Alguna vez, en un concierto, te referiste a la situación compleja de la economía argentina. Minutos después, mientras se escuchaban cánticos en contra de Mauricio Macri, les pediste a tus seguidores que no insultaran la investidura presidencial. Aquello fue capitalizado con mala intención y no fueron pocos los que te asociaron a las ideas del exmandatario.
-Me trataron de macrista por algo que no fue verdad. En su momento, la pasé muy mal. Después entendí que se trata de un circo que beneficia a unos y perjudica a otros.
-De hecho, no te vinculás con ningún movimiento partidario.
-Soy responsable a la hora de votar, pero no tengo bandera política.
-¿Se le permite al artista no tener banderías partidarias o se le exige pararse en espacios determinados?
-A mí no me obliga nadie a estar en ningún lado. Es muy triste ver a familiares y amigos pasarla mal, no está bueno. No sé si alguna vez tendremos a alguien que nos saque de este quilombo. Seguramente, llevará muchos años ordenar el país, pero el pueblo no para de poner el lomo. Siempre el pueblo es el que paga. ¿Cómo voy a tener bandera política? Ojalá alguien salve a este país y que Dios bendiga a la Argentina. El deseo de todos es que estemos bien.
Para agendar
Rolo Sartorio, Antifaz. 1° de agosto, The Roxy Live (Cnel. Niceto Vega 5542)