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Sacudidos

El vecindario tiembla. Y no es metáfora. Aunque también lo es. En menos de dos meses (47 días, para ser precisos) dos devastadores terremotos causaron miles de muertos (tal vez nunca sepamos cu?...

El vecindario tiembla. Y no es metáfora. Aunque también lo es. En menos de dos meses (47 días, para ser precisos) dos devastadores terremotos causaron miles de muertos (tal vez nunca sepamos cuántos) en dos países vecinos del continente. Venezuela y Colombia, que alguna vez fueron una sola nación, están desgarrados desde las vísceras. Cuando todavía siguen desvelándonos las imágenes de uno nos golpean las que siguen y seguirán llegando desde un poco más abajo en el mapa.

Los geólogos explican que los sismos no están relacionados. Pero la ciencia nunca basta para ahuyentar los miedos. El temor a que lleguen pronto acá es inevitable. Como preguntarnos si estamos en condiciones de enfrentar catástrofes. Los paralelismos cuentan. En un caso, un Estado con sus instituciones cooptadas y destruidas expuso su incapacidad de respuesta. En el otro, un país con una guerra interna eterna y en medio de un cambio (democrático) de gobierno muestra capacidades estatales eficaces para enfrentar el desastre. Para tener en cuenta. Aunque hablar de secuencias sea ilógico. E inverosímil. Como dice Pirandello, “la vida está llena de infinitos absurdos, que, descaradamente, ni siquiera tienen necesidad de parecer verosímiles, porque son verdaderos”. La verdad siempre encuentra su hora para llegar. El dolor también. Y la solidaridad nunca es suficiente.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/sacudidos-nid12082026/

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