Spider-Man, un nuevo día: un héroe maduro, entre la nostalgia y la melancolía, le hace frente a sus propias sombras
Spider-Man: Un Nuevo Día (Spider-Man: Brand New Day, Estados Unidos/2026). Dirección: Destin Daniel Cretton. Guion: Cris McKenna, Erik Sommers (basado en el cómic de Stan Lee y Steve Ditko). Fot...
Spider-Man: Un Nuevo Día (Spider-Man: Brand New Day, Estados Unidos/2026). Dirección: Destin Daniel Cretton. Guion: Cris McKenna, Erik Sommers (basado en el cómic de Stan Lee y Steve Ditko). Fotografía: Brett Pawlak. Edición: Nat Sanders, Gina Sansom, Harry Yoon. Elenco: Tom Holland, Zendaya, Jacob Batalon, Jon Bernthal, Mark Ruffallo, Sadie Sink, Liza Colón-Sayas, Tramel Tillman, Marisa Tomei. Calificación: No disponible. Distribuidora: UIP-Sony. Duración: 145 minutos. Nuestra opinión: muy buena.
4 stars
Cuatro años han pasado desde que Peter Parker (Tom Holland) debió quedar en el olvido de los que más quería. No solo el hechizo del Doctor Strange (Benedict Cumberbatch) exigió ese sacrificio de entrega y soledad sino la responsabilidad que conlleva su poder, ahora que comprende sus verdaderas dimensiones como un hombre adulto. Pero… ¿qué pasaría si ese sacrificio lo convirtiera en una inesperada amenaza para la población que dice proteger? ¿Si la frustración y la amargura de las pérdidas abrieran la puerta al lado más oscuro de esa condición especial? ¿Podría dejar de ser un superhéroe para convertirse en un villano?
Esos son los interrogantes que trae esta cuarta parte del recorrido de Tom Holland en la piel de Peter Parker, desde el adolescente descubrimiento de su distinción hasta el hallazgo de su poder bajo el traje de Spider-Man. Y si en la anterior entrega, Spider-Man: Sin camino a casa (2021), la historia había ofrecido una síntesis de las otras versiones, incluyendo a los Peter “2” de Tobey Maguire y Peter “3” de Andrew Garfield, cada uno con los ecos de sus creadores (Sam Raimi y Marc Webb), el final dejaba la sensación de que esa nostalgia daba paso a un sentimiento más propio de esta nueva década, que no renuncia a la autoconciencia de la saga, pero agrega una nota más sombría. Y ese será el tono de este nuevo viaje de Spider- Man y también de quienes lo acompañen, pugnando entre la memoria y el olvido, entre la justicia y la sed de venganza. Aunque, en última instancia, Marvel esté intentando resucitar su multiverso, desde los nuevos Avengers al reciclado de los X-Men, lo que trae este “nuevo día” es el constante peligro de convertir el dolor en destrucción.
Luego del hechizo de amnesia que supuso el olvido de la identidad secreta y la amistad compartida con el superhéroe, Ned (Jacob Batalon) y MJ (Zendaya) han terminado sus estudios universitarios en Boston, hecho nuevos amigos y algún que otro novio, mientras Peter continúa enmascarado y solo, combatiendo el crimen en Nueva York. Su única aliada es la inspectora DeWolff (Liza Colón-Sayas), con quien comparte alertas de peligro y equilibra fuerzas para encarcelar a los maleantes y preservar a los habitantes de la Gran Manzana de daños colaterales. Sin embargo, es justamente el “Centro de Control de Daños” -eufemismo del ejercicio de la seguridad urbana- el blanco de una serie de ataques a sus instalaciones. Villanos como Escorpión (Michael Mando) y Lápida (Marvin Jones III) asoman haciendo destrozos, pero su conciencia se evapora cuando son detenidos. El director William Metzger (Tramell Tillman) se jacta de su eficiencia, de haber convertido a sindicatos del crimen organizado como La Mano en una coreografía de espadas al servicio de la ley, sin encontrar razones para el ensañamiento con su tarea. ¿Quién es entonces el sinuoso artífice de ese plan de ataque capaz de conquistar voluntades y mantenerse en las sombras?
Es el propio concepto de villano -donde asoma el personaje de Sadie Sink- el que Spider-Man: Un nuevo día pone en juego, en sintonía con la exploración de las contradicciones del heroísmo en un tiempo en el que las recompensas por hacer el bien no parecen equilibrar sus sacrificios. Peter lo sabe, sabe de pérdida y trauma, y es consciente de cómo su propia soledad lo acucia cuando solo la Inteligencia Artificial “E.V.” es capaz de contener sus interrogantes sobre un cuerpo que cambia, una mente que se extravía. Todos y cada uno de sus aliados, desde Frank ‘The Punisher’ Castle (Jon Bernthal) hasta el profesor Bruce Banner (Mark Ruffalo), y su silenciado alter-ego Hulk, lidian con sus propios fantasmas y restricciones, con los exabruptos de la violencia y las consecuencias impensadas del intento de buscar justicia.
En la concreción de ese hilo conductor, Cretton (Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos) intenta una cercanía con la corporalidad de Holland que no había tenido la saga hasta el momento: su cuerpo se lastima y se exige, los cambios corporales que dan nueva dimensión a su poder se hacen visibles y magnéticos, la cámara acompaña sus viajes para sentir la euforia de estar suspendido a metros de altura y caer desde allí con el peso de la derrota. Después de tanta insistencia en el vértigo de la virtualidad, en el diseño de escenas de acción bajo la lógica del videojuego que signaron a muchos exponentes del mundo Marvel, esta película consigue una materialidad inusual, una emoción contenida sin sentimentalismos, y algunos destellos de humor sin la acumulación de chistes absurdos o el recurrente peligro del cinismo.
Tom Holland prueba que ha conseguido redimensionar a su personaje sin convertirlo en una cáscara ajena. Es su drama el que toma la escena, aquel que plantea el equilibrio entre el duelo y la melancolía, entre la vocación de justicia y la ambición de poder, entre la protección de los otros y la entrega de uno mismo. Un Peter Parker convertido en un hombre que debe ponerse un traje como armadura ante sus propios miedos y desilusiones.