Generales

Stephen Colbert: después de la despedida del comediante tiembla la televisión norteamericana

Faltaban aún unas horas para que empezara la grabación del programa, pero la fila recorría ya varias calles. El 21 de mayo pasado no fue un jueves cualquiera. Los fans que llegaron al teatro Ed ...

Faltaban aún unas horas para que empezara la grabación del programa, pero la fila recorría ya varias calles. El 21 de mayo pasado no fue un jueves cualquiera. Los fans que llegaron al teatro Ed Sullivan lo hacieron no solo para echarse unas risas. También participaron de una especie de acto de protesta. Ni siquiera la lluvia que caía sobre el centro de Manhattan los disuadió de estar allí para vivir un cambio de época en la televisión de los Estados Unidos, el fin del late night de Stephen Colbert, el mítico showman que en 2015 tomó las riendas del aún más mítico David Letterman.

Es difícil encontrar aquí a alguien que crea que la cancelación de The Late Show es un simple cambio en la parrilla. “Hoy es un día muy triste para los medios de este país. Muestra que no todo el mundo disfruta de la Primera Enmienda ”, asegura Tiffany, que ha viajado a Nueva York desde Maryland solo para mostrar su respeto al humorista. “Llevo 20 años viendo a Colbert, desde que empezó en The Comedy Show. Es una persona increíble, que se atreve a decir la verdad a los poderosos. No creo que jamás vuelva a seguir un late night”, añade Ray Lingenfelter, vestido para la ocasión con una camiseta con la cara de su ídolo. Kevin Cartwright, de Detroit, recuerda los tiempos en los que presidentes como George Bush, tanto el padre como el hijo, participaban en las sátiras de Saturday Night Live, pese a que el programa los criticara con fiereza. “Eso ya no pasa. Algo ha cambiado en este país”, afirma mientras su esposa asiente con la cabeza.

Hay dos formas de analizar la decisión del canal CBS de cancelar el late night más visto de Estados Unidos. Por una parte, marca el fin de una forma de entender la televisión. Estos programas han perdido poder de convocatoria. Ya no congregan a toda la familia riendo a carcajadas por las mismas bromas. Pera el adiós de Colbert es también un termómetro del momento político, y marca la voluntad cada vez más evidente del presidente Donald Trump de acabar con todo aquel que ose criticarlo. “Por fin se ha acabado”, escribió el presidente de madrugada, tras el programa. “¡Es increíble que haya aguantado tanto tiempo! Sin talento, sin audiencia, sin vida. Era como un muerto. Podrías sacar a cualquier persona de la calle y sería mejor que este imbécil integral. ¡Menos mal que por fin se ha ido!“.

“Lo ocurrido muestra una captura gradual de los medios a través de prácticas autoritarias y oligárquicas, con unos multimillonarios alineados con el Gobierno que se hacen con franjas cada vez más amplias de nuestras infraestructuras de la información”, asegura en una videollamada Victor Pickard, profesor de Política de Medios en la Universidad de Pensilvania, que asegura que el proceso le recuerda a lo que vivió Hungría con Viktor Orbán.

Colbert triunfaba con su humor político, que acrecentó tras la primera victoria de Trump en 2016. Hasta que en julio del año pasado cometió un desliz: reírse de su propia cadena, la CBS, y de paso del mandatario republicano. Su pecado fue criticar los 16 millones de dólares que Paramount —propietaria de la CBS— había accedido a pagar al presidente para que este retirara una demanda por sentirse perjudicado por la edición de una entrevista con la candidata Kamala Harris. La demanda, coinciden los expertos, no tenía ningún recorrido jurídico. Preso de la indignación, Colbert dijo ante millones de seguidores que el “nombre técnico” de ese acuerdo era “un soborno muy gordo . A los pocos días, la cadena anunció el final del programa, que finalmente se ha producido este jueves.

Los responsables del canal adujeron motivos financieros, pero pocos les creyeron. El propio Colbert diría más tarde que los mismos ejecutivos que cancelaron su show de un día para otro le habían intentado convencer dos años antes de que firmara un contrato para cinco años más.

Temas vetados por el Gobierno

Por si había dudas sobre sus intenciones, Trump se mostró entusiasmado nada más conocer la noticia. Y apuntó otro nombre en la lista: “He oído que Jimmy Kimmel es el siguiente. ¡Tiene aún menos talento que Colbert!”. El profesor Pickard no cree que estas ofensas sean casuales, sino que tienen un objetivo muy concreto: recalcar cuáles son los límites y sobre qué temas no está permitido hablar al cubrir a la Administración de Trump.

Para entender la jugada, hay que recordar que en esos días Paramount andaba en conversaciones para cerrar una fusión multimillonaria con SkyDance, una operación que requería el visto bueno de la Administración de Trump. La reconfiguración del entramado entre películas, dinero y poder no acaba ahí. Tras fusionarse, Paramount SkyDance ha triunfado en la pugna con Netflix para hacerse con los legendarios estudio cinematográfico de Warner Brothers. Todo ese imperio, difícilmente imaginable hace poco, queda ahora en manos de David Ellison, hijo del multimillonario —y, sorpresa, íntimo de Trump— Larry Ellison. Ahora parece claro que para hacer el gran negocio sobraban los bufones que no temen reírse del emperador.

Pese a no ser cierta del todo, la explicación de las dificultades financieras del programa tampoco es falsa del todo. Porque los cambios en cómo se consume la cultura —con las plataformas y las redes sociales ganando terreno frente a la televisión tradicional— han lastrado a los late nights. El programa de Colbert arrastraba pérdidas de decenas de millones de dólares al año. La pandemia del coronavirus marcó el inicio del declive de estos programas, muy caros de producir y con ingresos publicitarios a la baja, una tendencia que desde entonces no ha hecho más que agravarse. “No sé si en 10 años quedará algún late night en alguna cadena”, pronosticó hace dos años el también humorista Jimmy Kimmel.

El caso de Colbert no es único. ABC, propiedad de Disney, anunció el año pasado que suspendía el programa de Kimmel tras un comentario que hizo sobre el asesinato del activista conservador Charlie Kirk. Brendan Carr, responsable del regulador de las telecomunicaciones y estrecho aliado de Trump, había reclamado su cabeza. La indignación generalizada hizo que la cadena diera marcha atrás. “Nuestro Gobierno no debe poder controlar lo que decimos en televisión”, proclamó Kimmel en su primer programa tras el escándalo. Carr también ha tratado recientemente de meter mano en el programa The View, muy crítico con la actual Administración republicana. El profesor Pickard asegura que en estos momentos en los que muchos valores democráticos están en juego es cuando los periodistas deben levantrar la voz y no dejar pasar cosas que vayan contra su ética. “No son tiempos para estar tranquilo, viendo con pasividad lo que ocurre. Hay que ser incluso más agresivo”, resume.

Y si alguien tiene dudas sobre la sed de revancha de Trump —y su capacidad para conseguirla— debería echar un vistazo al resultado estos últimos días de las primarias para las elecciones de noviembre, en las que todos los republicanos que osaron criticar al jefe han visto terminada su carrera política.

El fin de Colbert no significa que no queden humoristas críticos con Trump en la televisión estadounidense. Está Kimmel, del que el presidente ya se ha querido librar. Otros como Jon Stewart, John Oliver, Seth Meyers y Jimmy Fallón. Todos ellos aparecieron en el último programa de Colbert, al que dijeron que iban a echar de menos. Queda, además, el eterno Saturday Night Live, con sus hilarantes escenas, como en la que el juez del Supremo Brett Kavanaugh, interpretado por Matt Damon, confiesa entre whiskey y whiskey al secretario de Defensa, Pete Hegseth, y al jefe del FBI, Kash Pattel, que va a permitir a Trump presentarse a un tercer mandato pese a ser inconstitucional. “Vamos a vivir para siempre”, grita Damon. Pero el adiós de un periodista que no tenía ganas de retirarse marca con claridad dónde pueden acabar todos los que osen levantar la voz.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/stephen-colbert-despues-de-la-despedida-del-comediante-tiembla-la-television-norteamericana-nid26052026/

Volver arriba