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The Opera Locos: un viaje energético impulsado por el poder mágico de la música

Autores y dirección: Compañía Yllana. Joe O’Curneen y David Ottone Dirección musical: Marc Álvarez y Manuel Coves. Intérpretes: Constanza Díaz Falú, Francisco Morales Quiroga, Julián Mol...

Autores y dirección: Compañía Yllana. Joe O’Curneen y David Ottone Dirección musical: Marc Álvarez y Manuel Coves. Intérpretes: Constanza Díaz Falú, Francisco Morales Quiroga, Julián Molinero, Laura Pirruccio y Lucas Alvan. Vestuario y escenografía: Vanesa Abramovich. Iluminación: Matías Canony. Coreografía: Verónica Peccolo. Sala: Politeama (Paraná 353). Funciones: viernes, a las 20; sábados, a las 19.30 y domingos, a las 19. Duración: 90 minutos. Nuestra opinión: Muy buena.

La música es el elemento que domina los hilos de nuestro aparato emocional y eso el teatro lo descubrió desde su nacimiento. Las primeras expresiones escénicas registradas en Grecia (pero incluso mucho antes) estaban asociadas a un sentido rítmico en la palabra, la recitación, el canto lírico y el uso de instrumentos como el aulos (una especie de flauta), la lira y la percusión. El poder de persuasión y conmoción de la música suele ser incluso mucho más grande que las palabras.

La aclaración sirve para remarcar que cualquier espectáculo que tenga a la música como su valor fundamental tiene muchísimas posibilidades de atrapar al espectador en una experiencia energética y eso es exactamente lo que sucede con The Opera Locos. Se trata de un espectáculo teatral-musical creado por la compañía española Yllana en 2018, que mezcla ópera, humor y teatro gestual. Esta producción ganó el premio Max (uno de los más importantes del teatro en España) al Mejor Espectáculo Musical (2019), ha estado durante ocho años en giras internacionales en Francia e Inglaterra y ahora se presenta en Buenos Aires, pero con un elenco de artistas argentinos, en muchos casos formados en el Teatro Colón y referentes en el mundo de la ópera.

La obra no tiene una narrativa lineal tradicional, sino una sucesión de escenas donde lo importante es el juego escénico, el humor físico y la música. Se podría decir que la dramaturgia es débil y un poco elemental, pero esta pieza, totalmente focalizada en la música, hace que la selección de géneros y la enorme capacidad de sus artistas ubique la historia en un plano secundario.

Fusión

La fusión de géneros es la clave de esta propuesta. Se combinan arias famosas de la ópera (como La Traviata, Carmen o La flauta mágica) con otros estilos musicales más populares. De esta manera, funciona como una introducción accesible y popular al mundo de la ópera, una tarea fundamental y todavía pendiente para liberar de su solemnidad a este lenguaje artístico. Además de los títulos mencionados, se interpretan dúos breves de La Bohème, Madama Butterfly (“Un bel dì vedremo”, por supuesto), El barbero de Sevilla (“Figaro…”) y hasta hay una clase en vivo con el público para intentar cantar “La donna è mobile” de Rigoletto. Ese es otro punto fundamental de The Opera Locos: la interacción permanente con los espectadores para cantar, probar sus agudos, animarse a usar su voz. Así planteado, el arte funciona como un río energético para la gente, ya que los habilita a volver a cantar y animarse a géneros que por su complejidad parecen vedados solo para los especialistas. Instalar la posibilidad de cantar es un mecanismo muy liberador para el público, no así la exigencia de las palmas recurrentes, que responden a una actitud mucho más automática y mecánica.

Pero la fusión musical se sale del mundo de la ópera e incluye icónicas canciones del pop y el rock internacional, como temas de Bob Marley, Céline Dion, Mika, Whitney Houston y Elton John.

El espectáculo, ideado y dirigido por David Ottone y Joseph O’Curneen, propone unos mínimos relatos dramáticos de Alfredo, un tenor desalentado con un pasado glorioso; Enrique, un barítono tan preciso como orgulloso; Franelli, un excéntrico contratenor apasionado por el pop; María, una soprano dulce y soñadora; y Carmen, una mezzosoprano salvaje. Estas historias se cuentan sin diálogos, solamente con un humor gestual (que necesita ajustes en la dirección para darles un poco más de profundidad y matices), pero tiene momentos notables como el intento de suicidio de Alfredo mientras canta “My Way” de Frank Sinatra. Si bien la situación así enunciada es trágica, el efecto es cómico.

El tenor Duilio Smiriglia, la soprano Constanza Díaz Falú, el contratenor Lucas Alvan, la mezzosoprano Laura Pirruccio y el barítono Julián Molinero son los artistas argentinos elegidos por esta producción internacional para ser los intérpretes de este espectáculo. Su trabajo musical es de excelencia, los juegos con el público, la comicidad y hasta los momentos más emotivos a nivel vocal los llevan adelante con una pasión y compromiso conmovedor, con el cual logran el objetivo de esta propuesta: un viaje energético dirigido por el poder mágico de la música.

4 stars

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/teatro/the-opera-locos-un-viaje-energetico-impulsado-por-el-poder-magico-de-la-musica-nid18042026/

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