Todos quieren conocer al nuevo felino descubierto en Bolivia, pero hay un problema: a él le asustan los extraños
Durante años vivió casi en el anonimato. Era apenas uno de los tantos animales alojados en el Santuario de Vida Silvestre Senda Verde, en los bosques de Los Yungas bolivianos. Pero desde que los ...
Durante años vivió casi en el anonimato. Era apenas uno de los tantos animales alojados en el Santuario de Vida Silvestre Senda Verde, en los bosques de Los Yungas bolivianos. Pero desde que los científicos confirmaron que pertenece a una especie desconocida hasta ahora para la ciencia, todo cambió. Hoy, visitantes de distintas regiones de Bolivia e incluso del extranjero llegan con la esperanza de ver a Tigrino, uno de los pocos ejemplares conocidos de Leopardus tilcayo, el felino descrito recientemente como una nueva especie.
El problema es que el protagonista de esta historia no parece disfrutar de la fama y la llegada de desconocidos.
Según relataron los responsables del santuario, el pequeño felino se estresa con facilidad y suele mantenerse alejado de la vista del público. Por ese motivo, los cuidadores limitan las posibilidades de observación directa y rechazan gran parte de los pedidos de visitantes que buscan un encuentro cercano con el animal.
El no gatoCuando periodistas de la agencia AP visitaron el santuario el último fin de semana, Tigrino apenas salió unos minutos de su refugio. Olfateó el aire, recorrió el entorno con cautela y volvió a ocultarse entre la vegetación.
La atención que recibe hoy contrasta con la situación que vivió durante buena parte de su vida. Tigrino llegó a Senda Verde en 2017, después de que una familia intentara criarlo como si fuera un gato doméstico. Con el tiempo comprendieron que no se comportaba como una mascota y decidieron entregarlo al centro de conservación.
La semana pasada, un trabajo publicado en la revista científica Current Biology confirmó que ese pequeño felino pertenece a una especie nunca antes descrita formalmente. El hallazgo tuvo un impacto inusual en el mundo de la zoología: es la primera vez en más de un siglo que los científicos identifican una nueva especie viviente de felino salvaje.
El tilcayo, como se lo conoce en Bolivia, vive exclusivamente en los bosques nubosos de Los Yungas. Mide alrededor de 46 centímetros desde la cabeza hasta la base de la cola y pesa apenas 1,4 kilos, menos que muchos gatos domésticos. Su pelaje presenta grandes manchas irregulares que recuerdan a las de un leopardo en miniatura.
Hasta ahora, los científicos solo pudieron estudiar dos ejemplares vivos: el macho que permanece en Senda Verde y una hembra rescatada tras ser atacada en una comunidad local y posteriormente liberada. Además, cuentan con un número reducido de registros obtenidos mediante cámaras trampa.
La identificación fue posible gracias al análisis genético. Los investigadores secuenciaron el genoma de los ejemplares bolivianos y lo compararon con muestras procedentes de distintos países de América del Sur. Los resultados mostraron que estos animales pertenecen a un linaje separado de otros gatos tigre desde hace aproximadamente 1,4 millones de años.
La noticia despertó una rápida reacción en redes sociales y generó una afluencia inesperada de visitantes al santuario. Marcelo Levy, cofundador de Senda Verde, sostuvo que el reconocimiento científico ayudó a instalar el tema de la conservación de la fauna silvestre en Bolivia. “Tigrino se convirtió, en apenas unos días, en un embajador de la conservación”, afirmó.
Sin embargo, el interés público también presenta desafíos. Los investigadores todavía saben muy poco sobre la biología y el comportamiento de la especie. Se cree que su actividad es principalmente nocturna y que se alimenta de pequeños roedores, pero gran parte de su historia natural sigue siendo un misterio.
Además, existe preocupación por su estado de conservación. Hasta el momento, el tilcayo solo fue confirmado en los Yungas bolivianos, uno de los ecosistemas más amenazados de la región. Los científicos consideran que, a medida que se recopile más información sobre su distribución y abundancia, podrían surgir nuevas evaluaciones sobre el riesgo que enfrenta la especie.
Por ahora, mientras los investigadores intentan responder esas preguntas, Tigrino parece mantener una postura mucho más sencilla frente a la atención que despertó. A diferencia de quienes recorren cientos de kilómetros para verlo, el pequeño felino parece preferir seguir haciendo lo que hizo durante años: permanecer oculto entre la vegetación de los bosques donde vive.
Con información de la agencia AP.