Generales

Un día clave para la autoridad de Milei

Milei mira los números de la economía que le son favorables y se ilusiona con que la mano invisible resuelva los problemas que tienen el país y su propio Gobierno. El inconveniente es que en los...

Milei mira los números de la economía que le son favorables y se ilusiona con que la mano invisible resuelva los problemas que tienen el país y su propio Gobierno. El inconveniente es que en los dos planos los desafíos son múltiples. Y su visión suele ser monofocal y escasamente periférica, así como su atención es puntual y su paciencia, muy limitada.

Esas características se verifican en la sangrienta disputa interna de su espacio, que llegó demasiado lejos y en la que evita involucrarse; en la organización política, que tercerizó, y en la economía, con la que se entusiasma o se desvela en lo macro y relativiza, recorta o desprecia señales de lo micro.

Por eso, a veces en este terreno en el que se considera una autoridad mundial Milei interviene contradiciendo a su equipo y con resultados no siempre positivos, como pasó el año pasado con el desarme de la deuda remunerada del Banco Central, precipitadora del alza de tasas y la volatilidad cambiaria que contribuyeron a poner su gestión al borde del abismo hasta que llegó el salvataje de Donald Trump y Scott Bessent.

Aquella prescindencia, basada en la confianza de que las cosas importantes o los detalles se ordenan con la sola fijación de grandes lineamientos, explica en buena medida que los conflictos estallados a su alrededor hayan llegado tan lejos y que mantengan en vilo no solo a sus apoyos políticos y empresariales sino también a muchos de sus ministros que esperan con inquietud lo que pasará hoy. Una jornada que puede ser crucial para la marcha del gobierno.

“Me da más miedo la reunión de Gabinete que lo que diga la Iglesia en el Tedeum, por más crítico que pueda ser (el arzobispo) García Cuerva. Y no por lo que vaya a pasar en esa reunión, sino precisamente por lo que es muy probable que no pase, pero debería pasar, que es poner orden en serio, y por lo que, entonces, vendrá después”, advirtió un importante colaborador presidencial.

La continuidad hasta anoche mismo de la disputa por las redes entre el bando que lidera la hermanísima Karina, secundada por los primos Menem, y el del asesorísimo Santiago Caputo, escoltado por las Fuerzas del Cielo, demostró algo más que la ineficacia del remedo de fallo salomónico que ensayó el Presidente en la semana.

Esa no solución, en la que consagró la hermandad con su asesor y, al mismo tiempo, defendió a Martín Menem, terminó por poner en cuestión su autoridad como nunca antes. Hoy se demostrará si en su caja de herramientas (políticas y emocionales) Milei tiene otros recursos que hasta acá no ha mostrado. Un test clave.

La incapacidad o la negación para ejercer su liderazgo demostrada hasta ahora frente a su hermana y su hermano putativo es motivo también de interpretaciones complementarias a ese laissez faire, laissez passer libertario (dejar hacer y dejar pasar). A la imposibilidad de prescindir de uno y otro por lo que significan como bastiones emocionales, operativos y, en un caso, también intelectual, se agrega otra teoría a la que adhieren algunos de sus colaboradores.

Dejar que se peleen

“Javier también tiene su forma de ejercer el poder y de evitar quedar preso de los que tiene algún grado importante de dependencia y a los que él no puede, no quiere o no sabe cómo ponerles un límite, como es el caso de Karina y Santiago. Los deja que se enfrenten y que se limiten entre ellos. No le falta la cuota de perversidad que tiene todo el que llega al poder”, dice un allegado que conoce a Milei desde bastante antes de que se incorporara a la política.

Sin embargo, la confrontación parece haber llegado demasiado lejos. “La furia recargada que muestra estos estos días se explica porque no puede ordenar la interna y, porque, todo empezó con los problemas de Manuel , que nunca dejaron de crecer y él no logró encapsular o resolver también por culpa de la interna y de un mal cálculo suyo y de su hermana sobre los alcances del escándalo”, explica un destacado miembro del oficialismo que prefiere pasar inadvertido y evitar que una bala perdida de la guerra fratricida lo alcance.

“Javier puede ser hasta cruel con los propios, como lo fue con sus dos jefes de Gabinete anteriores. A Nicolás Posse y Guillermo Francos los conocía y tenía un vínculo estrecho desde antes de que Adorni llegara y los tiró por la ventana sin problemas. Y no son los únicos. El tema es que ellos no eran karinistas, pero tampoco santicaputistas. Y, ahora, es posible que eche a uno de Santiago, pero parece muy difícil que se desprenda de alguien a quien su hermana protege”, agrega el funcionario.

El movimiento lineal ascendente que lo llevó vertiginosamente a la Presidencia sin modelar sino potenciando sus características personales solo parece haber reforzado una forma de abordar los asuntos que son o deberían ser de su competencia. Eso se advierte en la intolerancia presidencial a los cuestionamientos y a las refutaciones cuando él está convencido de algo, según han comprobado viejos amigos y conspicuos colaboradores.

El blindaje ante los contradictores opera, además, como un obturador de opiniones críticas y de eventuales presiones que podrían expresar o ejercer algunos de sus colaboradores, inclusive algunos en los que más confía. Ese parece ser el trance que atraviesa el ministro de Economía, Luis Caputo.

Según una fuente cercana a Santiago Caputo y otra vinculada con un importante ministro que se enrola en el karinismo, el titular de Hacienda le ha pedido varias veces a su sobrino el asesor que modere acciones y reacciones, y no solo en función del buen vinculo que él mantiene con la hermanísima presidencial, sino ante la inacción del Presidente. A Caputo ministro le preocuparía, dicen, el impacto que eso podría tener sobre tomadores de decisiones económicas que siguen con preocupación las peleas y los escándalos oficialistas.

Números grises

Al ministro de Economía no se le escapa que mas allá de los indicadores favorables de abril que él, el Presidente y todos los comunicadores del Gobierno pudieron publicitar, hay fragilidades que podrían agravarse, recuperaciones que podrían demorarse aún más y números menos tranquilizadores.

La heterogeneidad de la dinámica de la actividad económica y de la recuperación con un promedio que elevan sectores que derraman poco y concentran muchos ingresos fue expuesta hasta por representantes de algunos rubros exitosos.

Es el caso de la pesca, que fue la actividad que más aumentó, pero los empresarios del sector advirtieron que el resultado está concentrado en la captura de una sola especie y que los márgenes de ganancia son muy acotados. En el sector agrícola sucede lo mismo.

En el rubro manufacturero los industriales de la siderurgia y la metalurgia ya anunciaron que la recuperación de abril se revirtió en mayo. En tanto, las automotrices advierten sobre una caída de los patentamientos que si se mantuviera en el resto del año dejaría las ventas por debajo de 2025, con poco más de 500.00 unidades patentadas, equivalente a menos de la mitad del récord de 2013 y 2017. Nada que Toto Caputo no haya escuchado de los industriales a los que recibió esta semana. Los ansiados brotes verdes todavía son números grises.

De todas maneras, la confianza en la mejora de la económica sigue intacta en el oficialismo, aunque admiten que por las características de la recuperación no cabe esperar que se expanda demasiado y, menos aún, que abulte los bolsillos de ninguna mayoría. Pero, al menos, que sirva para restaurar expectativas.

Por eso, en oficinas importantes de la Casa Rosada ruegan que baje el ruido interno tanto como que los escándalos no tengan nuevos capítulos. Sin embargo, en este punto hay más escepticismo, no solo por los casos ya instalados y que en la Justicia no le están dando mucho respiro, sino por otros asuntos que temen que la interna termine por hacer estallar y complicar más la gestión.

Los recientes recortes de gastos que hizo el ministerio de Economía con pocas consultas y avisos a sus pares no solo dejaron molestos a varios ministros y secretarios de áreas afectadas, sino que volvieron a poner en guardia a muchos gobernadores dialoguistas, que han sido clave para el avance de las políticas oficialistas.

Por algo, el propio Caputo tuvo algunas expresiones de keynesianismo austríaco y productivismo cuando cifró parte de sus vaticinios de mejora en la reactivación de la obra pública (concesionada). Además, admitió (tímidamente) que el superávit fiscal no puede seguir dependiendo de los recortes de gastos, sino que debe sustentarse en el crecimiento. Milei no se hizo eco. Tal vez sea parte del pragmatismo y la falta de apego a dogmas económicos que dice valorar en su ministro, mientras él da la batalla teórica y se pelea con quienes no le dan la razón.

“La actividad y la recaudación está mejorando en casi la mitad de las provincias”, dicen con cierto alivio en el Ministerio del Interior, que lidera el hiperdialoguista Diego Santilli, enrolado en el karinismo, que es el nexo habitual de los gobernadores, aunque no siempre con éxito a pesar de su disposición a cierta generosidad con sus interlocutores. Cuando se les piden algunos detalles y precisiones, el optimismo deja paso a un realismo menos halagüeño.

“En el área metropolitana y en derredor de algunas de las grandes ciudades del interior la situación está más complicada”, admiten en esa cartera. Un dato no menor para el ministerio en el que la política es eje de su competencia y que tiene por titular a un aspirante a la gobernación de la provincia de Buenos Aires.

Son todos detalles de los muchos países en los que se ha transformado la Argentina mileísta, que suelen quedar borroneados bajo el lente monofocal del Presidente. Hasta que se acerquen las elecciones y los problemas sean irreversibles. Por eso, entre los que apuestan al éxito del modelo mileísta crecen los que reclaman una mirada más integral. Sobran los agnósticos.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/politica/un-dia-clave-para-la-autoridad-de-milei-nid24052026/

Volver arriba